ACADEMIA
DEL MAR
CUADERNO TALÁSICO
Nº 34
Presentado por:
Académico de Número nº 18
Capitán de Navío Néstor Antonio Domínguez
Tema:
CIBERNÉTICA PARA NAVEGAR Y GOBERNAR.
Presentación: de 2007.
Expuesto y debatido en la Sesión Plenaria Ordinaria
Nº 104 del 25 de septiembre de 2007.
Buenos Aires,
2007
CIBERNÉTICA
PARA NAVEGAR Y GOBERNAR.
Por: Capitán de Navío (RE)
Néstor Antonio Domínguez.
Navegar:
1. Hacer viaje o andar por el agua con
embarcación o nave; 3. Por analogía,
hacer viaje o
andar por el aire en globo, avión u otro
vehículo
(diccionario de la Real Academia Española)
Gobernar:
Decidir acerca de la orientación política
de la comunidad. |
Tres
definiciones, una pregunta y su respuesta.
Para
que los señores Académicos comprendan lo
que acto seguido voy a exponer es conveniente acordar
previamente la definición de tres conceptos que
emplearé frecuentemente durante su desarrollo y,
además, tener claro a quien me refiero particularmente
cuando hablo de las acciones de comandar y gobernar. Es
así como se me hace preciso brindarles tres definiciones
y una respuesta.
Cibernética: “Ciencia del control” (Norbert Wiener) o “Ciencia
y arte que estudia los sistemas de comunicación
y regulación en el hombre y la máquina y
sus repercusiones en la sociedad humana”.
Sistema: “Es un objeto complejo cuyos elementos
están ligados entre sí de manera que:
(a) cualquier cambio en uno de los elementos afecta a
los otros y con ello al sistema íntegro;
(b) el sistema posee propiedades que no tienen sus elementos,
entre ellas la de comportarse como un todo en relación
con otros sistemas” (Mario Bunge).
Sistema abierto: “Sistema que interactúa
con otros sistemas” (John Van Guich)
¿Quién controla (cibernéticamente)
sistemas para navegar y gobernar? (a los fines de esta
exposición): el comandante y el gobernante.
Introducción.
Existe
una viejísima práctica que consiste en llevar
el barco a buen puerto pese a las inclemencias del clima
marítimo. Es sabido por muchos que el piloto griego
responsable de tamaña tarea era denominado: “??ße???t??”
(“kubernetes”: piloto o comandante de marina)
y que, cuando Norbert Wiener debió dar un nombre
a la interdisciplina que había creado, la llamó
“cibernética”, en una adaptación
de la palabra que enunciaba las funciones de los capitanes
de las naves griegas.
Existe otra práctica, aún más vieja,
que consiste en procurar el bien común en una tribu,
una polis, un feudo o un país moderno, que se llama
actualmente “gobernar” y que históricamente
asumieron, entre otros, los caciques, los que gobernaron
las polis griegas, los señores feudales, los reyes
y los presidentes de los países democráticos.
Los griegos tenían una rara habilidad para dar
un carácter polisémico a sus palabras. No
es por nada que cuando quien les habla cursó, hace
ya más de veinte años, griego ático
en su carrera de filosofía en la Universidad de
Buenos Aires, los participantes de los trabajos prácticos
encontráramos diferentes traducciones al castellano
para una frase única expresada en esa antigüa
lengua y que, por lo general, ninguna de las traducciones
de los alumnos coincidía con la del profesor.
Una consulta al diccionario griego-español (1) me permite enunciar todas las significaciones de la palabra
griega que da origen a la anterior: “??ße????”
de la siguiente manera: dirigir, conducir, guiar, pilotear (gobierno de la nave por medio del timón, dirección,
piloto, comandante de marina, arte de gobernar una nave,
etc.), gobernar la Polis…
Esta riqueza polisémica de los términos
griegos tiene la ventaja de describir la realidad con
líneas abiertas, dar lugar a múltiples interpretaciones
y generar modelos de múltiples aplicaciones. La
dificultad, como aspecto negativo de la cuestión,
es la de traducir palabras de un idioma tan rico a otro
algo más duro en sus conceptos, como estimo que
lo es el castellano. Como ejemplo paradigmático
de lo antes afirmado debemos observar que, si bien Platón
y Aristóteles compartían el mismo idioma,
tenían dos visiones diametralmente opuestas de
la realidad.
En una interpretación más amplia y contemporánea
de esta cuestión, creo poder afirmar que cualquier
oficial de marina que haya ejercido el comando de un buque
moderno podrá asegurar que tal ejercicio va mucho
más allá de lo que se le exigía al
piloto griego. Sus responsabilidades son mucho más
amplias y complejas que en la antigüedad. Se las
debe encuadrar en aspectos políticos (para conducir
a los miembros de la dotación, por ejemplo), económicos
(para manejar recursos escasos con eficiencia), militares
(para la defensa de la Patria en el mar) y del conocimiento
y la información (para la toma de decisiones rápidas
y oportunas) a los que la evolución moderna de
hombres y máquinas hace especialmente críticos.
Cabe observar, además, que uno de los cerebros
más portentosos de la antigüedad, el de Platón,
pudo desarrollar la aplicación política
del término antes analizado en una de sus obras
más leídas: La República
(2) y, desde entonces, es fácil que la
gente asimile la función de gobierno, que por ejemplo
asume un presidente de una república como la nuestra,
a las del “kubernetes”. Esto es así
porque debe llevar la cosa pública, y con ello
a todos nosotros, a “buen puerto” y pese a
todos los avatares de la vida moderna. Para la comparación
de la conducción de la Polis de entonces con la
conducción política de un Estado actual
valen las consideraciones antes realizadas en relación
con la función de comando.
Lo mismo se puede exigir a un empresario que debe manejar
la economía de su empresa, a un general, almirante
o brigadier que ejerza el comando en un teatro de operaciones,
a un ministro de educación que debe conducir el
sistema educativo de un país o al propietario de
medios masivos de comunicación que debe informar
a la población con respeto de la verdad, el decoro
y la cultura que los identifica con su modelo.
Sucede que las repúblicas modernas son mucho más
complicadas que la Polis griega pero, en el fondo, la
cuestión sigue siendo la misma: hay que gobernar,
comandar o dirigir con la habilidad de un líder
y, para hacerlo, hay que ser “un buen piloto de
tormentas”. Básicamente hay que preservar
la economía (“oikos-nomos” o reglas
para la administración de la casa de la familia
extensa (que incluía a los abuelos y a los esclavos)
o la Polis para los griegos), hay que proveer a la defensa
común (con los “guardianes” platónicos)
y hay que estar bien informado para poder tomar buenas
decisiones bajo la mirada crítica de la sociedad.
Un Pericles lo hizo bien y todavía se habla de
él. Un tal Sócrates dio informaciones sensatas
a los jóvenes y un mal gobernante lo mandó
matar por decir la verdad; nadie recuerda como se llamaba
tal gobernante y todos recordamos a un Sócrates
que practicaba la mayéutica (arte de “dar
a luz”) para hacer nacer una verdad que esta en
nosotros mismos y nos cuesta “parir”.
Una buena política es el equivalente a una buena
administración del poder delegado por la ciudadanía
al gobierno de turno. La sociedad actúa como el
servomotor: si las señales que recibe son coherentes
y armónicas responde fielmente al mando y el buque
tiene a sus tripulantes contentos y tranquilos. Todos
confían en que el comandante o capitán los
llevará al puerto acordado en el ticket del pasaje
(promesas de la campaña política). Si hay
“temporales” (como le pasó a Wiston
Churchill) el pasaje se ve forzado a confiar en que el
piloto es, también, un “piloto de tormentas”
y que, aunque le pida crueles sacrificios (“sangre,
sudor y lágrimas”), confían que los
llevará al puerto acordado.
El lector advertirá que los “temporales”
y la reacción de las distintas sociedades frente
a sus políticos será distinta. Ello se da
en distintos contextos culturales y lo que importa es
el sistema socio-cultural que genera poder propio y neutraliza
poderes ajenos.
Dos hombres, Norbert Wiener, con su Cibernética
y sociedad (3), y Ludwig Von Bertalanffy con
su Teoría General de los Sistemas (4),
me han permitido concebir aplicaciones del método
científico denominado: enfoque sistémico a una serie de variantes del poder que deben administrar
los políticos, empresarios, militares, educadores
y operadores de medios de información para conducirnos
a lo que genéricamente, y teniendo en cuenta el
juego metafórico que venimos ensayando y que, de
la mano de Platón, nos llevaría a buen puerto.
El enfoque sistémico surge luego de que el enfoque
analítico permaneciera casi intacto durante casi
cuatrocientos años. Ha sido pasible de tres generaciones
de pensamiento sistémico que podemos resumir de
la siguiente manera (5):
· 1ª generación: se
corresponde con la investigación operativa y trataba de la interdependencia en el contexto de los
sistemas mecánicos. Surgió en el seno filosófico
del determinismo;
· 2ª generación: se
inserta en la cibernética y los sistemas abiertos.
Tiene que ver con la interdependencia y la autoorganización
propia de los sistemas vivientes;
· 3ª generación: admite,
además de la interdependencia (de la 1ª generación)
y la autoorganización adicionada por la segunda
generación, la libertad de elección ya en el contexto de los sistemas socio-culturales.
Por supuesto que ya estamos en el contexto del indeterminismo
y atravesados por la “flecha del tiempo”.
De mas está decir que el tratamiento que aquí
doy a las cuestiones del poder se inserta en la tercera
generación del pensamiento sistémico. No
nos interesa sólo el “por qué”
de lo que ocurre (causalidad) sino el “para qué”
se motivan los hechos (intencionalidad). Es bueno hurgar
en el pensamiento agente de quienes toman decisiones en
la clase directiva para saber como se genera y como se
escribe la historia de los países, las regiones
y la humanidad. También es saludable interesarse
por las reacciones de los que son pasibles de tales decisiones
para saber en qué medida constituyen una sociedad
activa, capaz de reaccionar, o pasiva, desentendida de
lo que les pasa.
Mi investigación necesariamente debe traspasar
el caos del que se ocupan actualmente
las ciencias naturales y la complejidad que ancla en las ciencias sociales. El pensamiento sistémico,
que se ubica entre las unas y las otras, es el único
instrumento de reflexión capaz de unirlas para
cubrir los dos ámbitos en el que se ejerce el poder
del hombre: la naturaleza y la sociedad. Debemos cuidar
que dicho poder no destruya ni a la naturaleza, de la
que el hombre vive, ni al hombre mismo, en una suerte
de suicidio colectivo (6). Ambos aspectos
son materia de nuestra DEFENSA y SEGURIDAD a niveles nacional, regional y global, pensando globalmente
y actuando localmente.
Finalmente debemos observar que en la antigüedad
las relaciones humanas, tanto en los buques como en las
polis, tenían la limitación del alcance
del sonido de la voz. La información iba directamente
de boca a oído y viceversa y, tanto el sistema
político como el de defensa/seguridad en el mar,
estaban constreñidos a esa limitación desde
el punto de vista actual de la cibernética.
Evolución
histórica.
a)
De los buques y su comando.
Desde
la época de los griegos antigüos la cuestión
de pilotear o comandar un buque desde un punto de vista
cibernético se fue haciendo cada vez más
compleja en los buques a vela pero lo realmente significativo
fue la inclusión del governor de Watt (nacido en 1736) (7) para regular la
velocidad de las máquinas a vapor mediante un “regulador
de bolas” durante la primera revolución industrial.
Este fue el primer artefacto de control y, en cierto modo,
reemplazó a los toques de tambor y la acción
del contramaestre : “canto acompasado del jefe de
los remeros para regular el movimiento de los remos” (1)) que regulaban el impulso, y por
lo tanto, la velocidad del buque impresa por los remeros
griegos a órdenes del “kubernetes”
o piloto de la nave.
Cabe destacar que el barco de guerra común y corriente
en Grecia era entonces el trirreme. Este barco tenía
tres filas de remos, una sobre otra de cada lado y que,
según el caso, andaba a remo y/o a vela. Llevaba
174 remeros: 62 de ellos iban en la cubierta más
alta y usaban los remos más largos, 58 iban en
la cubierta intermedia y 54, ubicados en la cubierta más
baja, usaban los remos más cortos (8).
En cuanto al rumbo dado por la pala del timón fue
León Farcot (nacido en 1828) el inventor del servomotor (o “motor sometido”) el que logró que
con poca potencia fuera controlado un motor mucho más
potente y capaz de dar una inclinación adecuada
a la pala del timón con el fin de mantener un rumbo
determinado. Así fue que con un pequeño
esfuerzo del timonel se logró producir la fuerza
necesaria para dar un ángulo determinado a la pala
del timón.
A comienzos del siglo XX fue Guillermo Marconi (nacido
en 1874) quien avanzó en la llamada “telegrafía
sin hilos”. Esta fue de gran uso en los buques para
romper el aislamiento que ocasionaba la barrera de las
ondas acústicas y las señales visuales cuando
se hallaban alejados de las costas. Fue gracias a sus
descubrimientos en la aplicación de la teoría
electromagnética de Maxwell que los náufragos
del transatlántico “Titanic” le agradecieron
efusivamente la comunicación establecida con el
buque “Carpathia” que los rescató de
una muerte segura (9). El desarrollo
del “anti-fading” llevó a que en el
receptor superheterodino se compensara, el debilitamiento
de las señales menos potentes de las plantas transmisoras
más alejadas y el exceso de potencia de otras más
cercanas, mediante el llamado control automático
de ganancia, una aplicación electrónica
de la cibernética.
En la actualidad, estas tres aplicaciones, y muchísimas
otras, me llevan a pensar al buque como un sistema
complejo de hombres, máquinas y doctrinas necesariamente armonizados por un comandante para el cumplimiento
de distintas misiones. La palabra clave de su manejo interno
y de sus relaciones externas es: interoperabilidad.
Desde un punto de vista estrictamente militar hemos adoptado
la siguiente definición de interoperabilidad (10) es: "La habilidad de los sistemas, unidades o fuerzas
para proveer servicios a y recibir servicios de otros
sistemas, unidades o fuerzas, y de usar los servicios
intercambiados para operar efectivamente juntos"(generada
por General Colin Powell luego de la Guerra del Golfo
Pérsico y adoptada por la NATO).
Debemos también observar que la palabra “navegar”
incluye ahora la navegación aérea y la navegación
espacial con sus respectivos comandantes y la navegación
por el ciberespacio, que cada uno de nosotros puede comandar
y que se realiza por el mundo virtual de la información
sin otra “nave” que no sea nuestro afán
de adquirir conocimiento e información puestos
en la Red.
Es en este nuevo contexto es que se realiza lo que actualmente
se conoce como Comando y Control, en
el que lo se comanda es el sistema y
la acción de control obedece a la cibernética.
Desde el punto de vista del conocimiento la acción
se ejecuta en el plano de lo interdisciplinario. Esto,
en su acepción más moderna, es lo que se
conoce como Comando, Control, Comunicación, Computación,
Inteligencia, Vigilancia, Reconocimiento e Identificación
(C4IVRI) y constituye la estructura fina del ejercicio
del comando por parte de la visión actual del viejo
“kubernetes”, que ahora no sólo navega
por el mar.
b)
De la Polis y de los políticos.
La
Polis griega se pensaba que debía ser gobernada
teniendo en cuenta “La República” de
Platón y la “Política” de Aristóteles.
La “Ética a Nicómaco” (11),
de este último, tiene eterna vigencia en el sustento
de lo que debiera ser el comportamiento de los políticos,
en la administración de la cosa pública,
de los jueces, legisladores y abogados en la creación,
defensa y aplicación de las leyes y de los ciudadanos,
en su comportamiento como tales en el seno de la sociedad.
En cuanto a las cuestiones económicas cabe rescatar
que el término “economía” es
una palabra compuesta de origen griego que tiene en cuenta
las normas (nomos) para la administración de la
casa de la familia extensa (oikos).
Las pautas griegas para la defensa fueron establecidas
para los guardianes (sobre todo en Esparta) tenían
en cuenta la seguridad de los ciudadanos tanto ante ataques
externos a la Polis como en la solución de los
problemas internos entre ellos.
La “paideia” (12) para la
educación de los jóvenes (en matemática,
poesía, música y gimnástica) tenía
un vasto alcance en cuanto a sus objetivos de prudencia
y equilibrio. El estudio de la matemática les proporcionaba la inteligencia en el uso de la razón
(Platón había hecho grabar en la arcada
de entrada a la Academia una inccripción que decía,
más o menos lo siguiente: no pase esta arcada quien
no sepa matemática).
El estudio de la poesía (principalmente
la de Homero) los introducía en el arte y la creatividad
para el equilibrio del alma.
La música les brindaba el equilibrio
del espíritu en su contacto con la naturaleza y
la realidad humana.
La gimnástica les proporcionaba
el equilibrio en el dominio del cuerpo tanto para competir
en las olimpíadas como para el combate en las frecuentes
guerras.
Se buscaba además, y como integración de
todo lo aprendido, lograr que los jóvenes obtuvieran
la prudencia o templanza como moderadora y administradora
de las pasiones de su alma.
Llegados a este punto cabe preguntarnos si algo de esto
queda en la educación que les brindamos a nuestros
jóvenes actualmente.
El control social era ejercido por la clase de los ciudadanos
(los metecos y esclavos no participaban) bajo la concepción
de la democracia que ellos entonces tenían.
Pero luego la Polis se transformó en feudo en la Edad Media y en Estado Nacional en la Edad Moderna gracias a la ampliación de las
comunicaciones debida al transporte por tierra, mar y
aire y en Región y en un Proceso
de Globalización gracias, en gran parte,
a la ruptura final de la comunicación acústica
por las telecomunicaciones radioeléctricas y el
uso de satélites artificiales con este fin.
Esta evolución ha requerido que el político
tenga en cuenta el concepto de SISTEMA y el de su funcionamiento CIBERNÉTICO para ejercer y controlar su poder sobre cuatro sistemas
fundamentales:
Sistema político;
Sistema económico (Ver ANEXO “A”);
Sistema de defensa/seguridad (Ver ANEXO “A”);
Sistema educativo (para adquirir conocimiento y poder
interpretar y manejar la información, ascendente
y descendente, del funcionamiento cibernético de
estos sistemas) (Ver ANEXO “A”).
El político debe lograr una suerte de interoperabilidad
en sentido amplio, que he definido, parafraseando
la definición anterior de “interoperabilidad”,
hecha con conceptos militares, de la siguiente manera (13): “es la habilidad de los sistemas
de todo tipo para proveer servicios a y recibir servicios
de otros sistemas y de usar los servicios intercambiados
para operar efectivamente juntos”.
Esto de “operar efectivamente juntos” en épocas
de paz, en el seno de la sociedad civil, en el marco de
los sistemas antes señalados y realizando funciones
políticas, económicas, educativas o de administración
o uso de la información sería magnífico.
No obstante debemos reconocer que, en la sociedad argentina,
resulta bastante singular que eso ocurra; sólo
se concreta en forma restringida y en ámbitos conducidos
por dirigentes de trayectoria destacada y para nada usual.
Es básicamente en el sistema político que
se realiza lo que podríamos denominar como Gobierno
y Control, en el que lo se gobierna es un “sistema
de sistemas” y la acción de control obedece
a la cibernética. Desde el punto de vista del conocimiento
la acción se ejecuta en el plano de lo interdisciplinario.
Esto, en su acepción más moderna, es lo
que se podría denominar, estableciendo un paralelismo
con lo que pasa a bordo de los buques, como Gobierno,
Control, Comunicación, Computación (C3),
Inteligencia, Vigilancia, Reconocimiento e Identificación
(GC3IVRI) y constituye la estructura fina del ejercicio
del gobierno por parte de la visión actual del
viejo “kubernetes politicós”, que ahora
no sólo debe controlar la Polis
sino que mucho más que eso. Necesita de comunicaciones internas y externas hasta el nivel global, del uso ineludible
de técnicas de computación para satisfacer ágilmente muchas funciones (entre
ellas la de la misma telemática), de la realización
de funciones de inteligencia externa
e interna en forma institucionalizada (SIDE) y de instrumentar
la vigilancia que realizan las fuerzas
de seguridad y aduaneras entre otras entidades de control
sobre diversos ámbitos del quehacer nacional. También
es ineludible, el reconocimiento de los
factores que pueden afectar al gobierno (tanto en sentido
positivo como negativo) y, finalmente, la identificación de personas (Registro Nacional de las Personas), de bienes
(diversos registros de la propiedad) y normas (leyes,
decretos, reglamentos, resoluciones, etc). Todo esto,
que es comparable con el C4IVRI militar,
es necesario para un buen control administrativo del gobierno
civil de cualquier país moderno.
Es en su interior que los sistemas que hemos mencionado
y que constituyen el “sistema de sistemas”,
que ellos se manifiestan como sistemas complejos
de hombres, máquinas y normas, que deben
ser sistemas abiertos al sistema de las
relaciones internacionales y al Sistema Tierra (en los
sentidos ecológicos y ambientales). Es en el “sistema
de sistemas” donde se teje la estructura fina del
poder del Estado y en su entorno donde se manifiesta dicho
poder desde un punto de vista disuasivo y efectivo.
El gran controlador de los cuatro sistemas anteriores
(que pasan a ser sus subsistemas) es el sistema social
que componen ciudadanos que deben estar
atentos y activos para ejercer plenamente su función
democrática.
Sobre el sistema de defensa/seguridad (que es en realidad un subsistema dependiente del sistema
social) he abundado en esta Academia en mi exposición
sobre: “Implicaciones duales de la Revolución
de Asuntos Militares”, que se corresponde con el
Cuaderno Talásico Nº27 y que expuse ante los
señores Académicos, hace casi cinco años,
el 29 de octubre de 2002.
Sobre los otros cuatro sistemas he estudiado bastante
desde entonces, con un enfoque sistémico-cibernético
y motivado por esa utopía y ucronía de lograr
que todos los ciudadanos “operen efectivamente juntos”
para lograr el sueño de nuestros prohombres de
construir una gran Nación.
Me limitaré a mencionar y comentar algunos párrafos
que considero significativos de los libros fundamentales
sobre el enfoque sistémico y cibernético
de los sistemas antes mencionados (excepto el Sistema
de Defensa y Seguridad que ya he considerado en el Cuaderno
Talásico Nº 27) a los que accedí en
la ampliación de mis estudios sobre el tema:
1. Sistema social: Norbert Wiener expresa en su
libro Cibernética y sociedad (escrito
en 1939, tiempos en que Ludwig Bertalanffy desarrolló
la Teoría General de los Sistemas y Wiener creó
la cibernética) )(p. 16) que: “La tesis de
este libro consiste en que sólo puede entenderse
la sociedad mediante el estudio de los mensajes y de las
facilidades de comunicación de que ella dispone
y, además que, en el futuro, desempeñarán
un papel cada vez más preponderante los mensajes
cursados entre hombres y máquinas,
entre máquinas y hombres y entre máquinas
y máquinas”.
Los dos primeros tipos de mensajes eran plenamente admitidos
entonces pero los establecidos entre máquinas,
que dieron pié a la informática y luego
a la telemática, eran totalmente desconocidos.
Por supuesto que Wiener (“padre de la cibernética”)
dió por natural el diálogo entre hombres,
cosa que no siempre ocurre (14) y, por
otra parte, olvida lo que entiendo como un diálogo
del hombre con la naturaleza a través de mensajes
y facilidades de comunicación a la manera que entiendo
en mi libro (7) Hacia un pensamiento ecológicamente
sustentable, Capítulo 4: MACROESTÉTICA,
en el que establecí un paralelo, guiado por la
llamada “estética de la recepción”,
entre la lectura de un texto literario y la “lectura”
que hacen los satélites artificiales de observación
de la Tierra (órbita por órbita // renglón
por renglón) a lo que podemos llamar “libro
de la naturaleza y de la acción humana (antrópica)
sobre ella” a través de los mensajes
naturaleza-hombre y las respuestas nuestras apuntadas
a la preservación de la vida, mediante la preservación
de la ecología y el medio ambiente, como mensajes
hombre-naturaleza. Una muestra más sencilla
e individual de la existencia de estas dos formas de comunicación
son los mensajes que mutuamente nos enviamos con nuestras
mascotas en el ámbito de lo doméstico.
Los mensajes no humanos existentes en el ámbito
de la vida no humana (mensajes naturaleza-naturaleza)
me recuerdan el hecho que al estar en período de
organización la Primera Exposición Marítima
Internacional en la Rural de Palermo (en la década
de los 60´s) un investigador japonés vino
a solicitarme a la Dirección de Electrónica
Naval un conjunto de hidrófonos (receptores de
sonidos subácuos) para sumergirlo en la pileta
en que se expondrían las habilidades de varios
delfines. Su objetivo era el de establecer un paralelismo
entre los mensajes recíprocos cursados entre los
delfines en frecuencias ultrasónicas y las increíbles
destrezas de las que son protagonistas dichos animales.
Ejemplos como este son innumerables en las investigaciones
zoológica y botánica actuales.
Es por lo anterior creo poder afirmar que existen mensajes hombre-naturaleza, naturaleza-hombre y naturaleza-naturaleza en los que se debe apoyar la actual problemática
ecológico-ambiental en un largo proceso de conocimiento
y comprensión de lo que realmente es una naturaleza
de la que pareciera que nos sentimos excluídos.
2. Subsistema político: “El
sistema político es un proceso de decisión-ejecución,
alimentado por demandas que vienen de su entorno. Esas
demandas vienen de la sociedad – que es el entorno
del sistema político – formada por los sistemas
biosociales, ecológicos, económicos y culturales.
Este es el entorno interno de la sociedad, en relación
con el sistema político. El entorno exterior es
el sistema internacional y el ecosistema”. Esta
expresión del libro: “Cibernética
y política” del Dr. Humberto Quiroga Lavié (15), experto en filosofía del
derecho, me parece de lo más apropiada a los fines
de este ensayo y pienso que esto es así porque
la responsabilidad por los políticos que nos gobiernan,
su formación ética y las medidas educativas,
económicas, de defensa, de seguridad, de relaciones
exteriores y ecológico-ambientales, que ellos toman
o debieran tomar, descansa en el seno de la misma sociedad.
Esta es la razón por la que pienso que el subsistema
político lo es del sistema social junto con todos
los otros subsistemas que menciono a continuación:
3. Subsistema económico: El autor
del libro que tomo como referencia (16):
Pensamiento sistémico. Caminar el camino
o cambiar el camino, Enrique G. Herrscher, que
es presidente electo de la Internacional Society for de
Systems Sciences, tiene dos expresiones importantes.
La primera es la siguiente (p.192): “(…) cuando
no “vemos sistemas”, cuando
la miopía nos hace ver solamente nuestra parte
del sistema pero no el todo, sólo lo que nos pasa
a nosotros y no lo que les pasa a los demás, nos
volvemos antagonistas cuando podríamos
ser colaboradores. Trata de la “ceguera
espacial”, cuando no vemos los mundos de
los otros; de la “ceguera temporal”
cuando no vemos el pasado que generó nuestro presente;
de la “ceguera de procesos”
cuando caemos en “danzas improductivas” que
destruyen la interacción, y de la “ceguera
relacional” cuando no nos vemos en nuestros
roles como dominados o dominantes, como proveedores o
clientes, como superiores abrumados, inferiores oprimidos
o los del medio, tironeados a dos puntas”.
Esta “ceguera de sistemas”
la considero hacia el final de este ensayo para mostrar
su verdadera naturaleza y creo que es producto de nuestra
formación educativa basada en un enfoque analítico,
radicalmente diferente de una formación complementaria
que lo sea en un enfoque sistémico. La primera
sirve para trabajar, durante la juventud y parte de la
madurez, en una profesión determinada y la segunda
lo hace para la toma de decisiones de quienes, ya maduros
(y aún ya viejos) forman parte de una clase dirigente
que tiene que tener dotes de liderazgo, conocimiento de
lo general y experiencia para mandar en el seno de la
sociedad.
La segunda expresión (en la p.75) es la siguiente:
“(…) la “primera revolución industrial”,
la del vapor, (a la forma de producción) la hacía
mayormente el obrero solo, en la “segunda revolución
industrial”, la de la electricidad, ya la hacía
mayormente el obrero “con” la máquina,
y en la “tercera revolución industrial”,
la del chip, lo hace muchas veces la máquina sola.
Dejando de lado estos esquemas simplistas, lo cierto es
que aún en nuestras empresas, tan lejos del mundo
industrializado, cada vez se necesita menos “mano
de obra” y cada vez más “cabeza de obra”. La prueba es la drástica
caída como porcentaje del costo total, de ese tradicional
rubro “mano de obra directa” en los países
centrales y hasta en los periféricos”. Esto
prioriza el conocimiento sobre la habilidad manual (aunque
ambas hagan falta) y nos remite al:
4. Subsistema educativo: Estimo que no
contamos actualmente con un “sistema educativo”
sino con una situación caótica en materia
de educación. La situación es reflejada
claramente por el ex-rector de la UBA, doctor Guillermo
Jaim Etcheverry, quien en su libro (17): La tragedia
educativa (p210) cita al psicólogo de
la Universidad de Harvard, doctor Howard Gardner, que
en su libro: La mente disciplinada: lo que todos
los estudiantes deberían saber, expresa
lo siguiente: “(…) existe un sorprendente
consenso en el mundo: la creencia de que la calidad del
sistema educativo de un país es un determinante
importante – tal vez el decisivo – para garantizar su existencia en el próximo siglo (XXI)
y en los siguientes”.
Expresiones como estas son las que me han llevado a ubicar
al sistema educativo (10) (relacionado
con el conocimiento y la información) en el baricentro
del triangulo que representa los poderes del Estado que
toda sociedad moderna y activa; esta debiera ser capaz
de controlar dichos poderes para asegurar su existencia
futura. Pero nuestra tragedia educativa sienta sus reales
en el hecho de no sólo nuestros estudiantes no
saben “lo que deberían saber” sino
que sus profesores, maestros y padres, en muy buena medida,
tampoco lo saben. Esto es fruto de que desde mediados
del siglo pasado nuestro “sistema” educativo
no tiene objetivos claros como los tuvo el sistema instrumentado
a comienzos de dicho siglo. Lo importante de cualquier
sistema es que debe tener un objetivo claro, que responda
al “para qué” lo queremos como concepto
aglutinante de las voluntades de los que dirigen la educación,
los maestros, los profesores, los estudiantes y sus padres
como elementos del sistema. Pero, como lo podemos comprobar
en las definiciones que brindé al comienzo, los
elementos deben estar relacionados de
manera que cualquier cambio en uno de ellos repercute
en todo el sistema y también, como en todos los
sistemas aquí considerados, porque el sistema educativo
es un sistema abierto. Por otra parte
las relaciones deben estar jerarquizadas de manera que
quienes ostenten mayores niveles de conocimiento (sean
directores, padres, profesores o maestros) tengan la autoridad
necesaria como para asegurar la disciplina y el respeto
de quienes quieran saber “lo que deberían
saber”. De otra manera el sistema es inviable y
no puede ser considerado como tal. Una formación
asistemática de políticos, jueces, abogados,
legisladores, economistas, educadores, militares, miembros
de las fuerzas de seguridad, etc., etc. no puede prometer
nada bueno para el futuro de una sociedad que ya es invertebrada
(como diría Ortega y Gasset) y asistemática,
como le agregaría yo a su expresión centrada
en la sociedad española, y que es plenamente aplicable
a la nuestra.
Más allá de los sistemas y subsistemas antes
considerados, y que tienen que ver con el poder del estado,
el gobernante debe atender también a todas las
necesidades básicas del hombre individual y de
la sociedad a través de un desarrollo cultural
(que Mario Bunge incluiría como objetivo del subsistema
cultural de su sistema de desarrollo integral (18). El antropólogo inglés
Bronislaw Malinowsky ha desarrollado una teoría
funcionalista de la cultura (19) en la que tiene
en cuenta todos los aspectos (excepto la necesidad de información, como una “necesidad
básica” que me atrevo a agregar a las por
él desarrolladas). Todo esto lo resumo en el Anexo
“A” agregado al final. El conjunto
tiene que ver con:
Una
concepción geométrica de nuestra realidad
presente.
Si
consideramos que los subsistemas político, económico
y de defensa y seguridad forman los vértices de
un triángulo en cuyo baricentro ubicamos el subsistema
educativo (como centro de toas las presiones que debiera
ejercer la sociedad para mejorar en todos los aspectos)
estimo que dicho triángulo es la base de sustentación
de una pirámide en cuya cúspide ubico al sistema social. El poder de dicha sociedad
se sustenta en cuatro subsistemas que deben funcionar
como tales para conferir poder al Estado en el marco internacional
en el que inevitablemente debe encuadrarse y que es actual
y estructuralmente inseguro.
La ignorancia, como la peor de las “nuevas
amenazas” (20) que puede sufrir
cualquier sociedad contemporánea, socava los cimientos
de dicha estructura piramidal de muchas maneras diferentes.
Una de estas maneras es la elección democrática
de gobernantes demagogos, que alcanzan el poder apelando
a los instintos primarios de quienes no alcanzaron los
niveles educativos necesarios para elaborar un pensamiento
crítico adecuado a los tiempos que corren.
Es así como la “pirámide” se
debilita y la sociedad cae por falta de un sustento firme.
Dado que damos una importancia especial al subsistema
educativo, en cuanto a que es la argamasa que
da firmeza a la base a partir de la cual se edifica el
sustento de la sociedad, vale la pena pensar en las diferencias
que se establecen entre el “enfoque analítico”,
que alimentó la educación tradicional que
todos nosotros hemos recibido desde nuestra infancia,
y el “enfoque sistémico” que se propone
como complemento para un conocimiento más integral
de lo que sucede en nuestro mundo contemporáneo (21):
Diferencias
entre el enfoque analítico y el sistémico
| CARACTERÍSTICAS |
ENFOQUE
ANALITICO |
ENFOQUE
SISTÉMICO |
| Concentración. |
en
los elementos. |
en
las relaciones entre elementos. |
| Consideración
de: |
la naturaleza de las interacciones. |
los efectos de las interacciones |
| Basamento
en: |
la
precisión de los detalles. |
la
percepción global. |
| Modificación
de: |
una variable a la vez. |
un
grupo de variables por vez y simultáneamente. |
| Duración |
No
la integra y considera fenómenos reversibles. |
Integra
tanto la duración como la irreversibilidad. |
| Validación |
experimental
de los hechos en el marco de una teoría. |
por
comparación del funciona- miento del modelo
con la realidad. |
| Modelos |
precisos
y detallados, aunque difícilmente utilizables
en la acción. |
no
rigurosos que sirven de base a los conocimientos
pero útiles a la toma de decisiones y en
la acción. |
| Eficacia
del enfoque |
Cuando
las interacciones son lineales y débiles. |
Cuando
las interacciones son no lineales y fuertes |
| Enseñanza |
Por
disciplinas. |
Multidisciplinaria
e interdis- ciplinaria. |
| Acción |
programada
al detalle. |
por
objetivos. |
| Conocimiento |
detallado
y con objetivos poco definidos. |
de
los objetivos y con detalles borrosos. |
Las diferencias señaladas conllevan un cambio de
pensamiento tan grande que nos conduce a una consideración
filosófica ineludible cuando se trata de alcanzar
una visión transdisciplinaria y global de una realidad
emergente que debemos asumir como necesaria para la formación
de las futuras generaciones de educandos. Esto es, nada
más y nada menos que lo que los griegos llamaban:
METANOIA
El
adicionar un enfoque sistémico al vigente enfoque analítico del
mundo, de la realidad, es fundamental para el desempeño
eficaz de la clase dirigente y significa lo que los griegos
entendían como una metanoia, o sea, un
cambio mental fundamental. Como dice David Bohm (14): “La capacidad de percibir
o pensar de manera diferente es más importante
que el conocimiento adquirido”. Esto es así
porque se obtiene una nueva forma de adquirir, organizar
y usar dicho conocimiento; una nueva forma de ver la realidad
del mundo que nos rodea y de tomar decisiones respecto
a él.
Las organizaciones que, como la empresa “Shell” (22), se dedican a estudiar, comprender
y compartir visiones comunes de los sistemas (sean estos
sociales, políticos, económicos, de defensa/seguridad
o educativos/de información, entre muchos otros),
estimo que son las más aptas para diseñar
escenarios de futuro y encaminar actitudes adecuadas respecto
al futuro y en función del servicio público.
Se estima que la construcción de organizaciones
alrededor del concepto de metanoia (cosa que ya se esta
haciendo) es un nuevo paso hacia la consolidación
del sistema democrático.
Volviendo a la antigüedad podemos decir que entre
Platón y su discípulo, Aristóteles,
hubo una metanoia. No por nada podemos ver el fresco “La
Escuela de Atenas”, pintado por Rafael Sandio (1483-1520)
en las paredes de la Galería Vaticana, en el centro
del cual está Aristóteles señalando
hacia la Tierra y Platón con su dedo apuntando
hacia el cosmos. Veinticuatro siglos después la
ciencia y la tecnología promovidas por Aristóteles
permitieron que el hombre llegara a la Luna y se realizara
una utopía (el hombre fuera de su lugar natural:
la Tierra) para concretar una idea (“Idea”
para Platón) considerada hasta entonces en el Mundo
de las Ideas.
También hubo una metanoia entre Heráclito
y Platón y algunas otras en el devenir de la historia
de la filosofía. Estos cambios mentales fundamentales,
para bien o para mal, siguen incidiendo en la conformación
de situaciones históricas relevantes para la humanidad
a partir de que Aristóteles fue tutor de Alejandro
Magno.
TEMPORIDAD
He
dado a nuestra “pirámide” la estrecha
dimensión temporal del presente, de lo que nos
toca vivir ahora. Pero todos los sistemas que hemos considerado
tienen una historia. Es así que siguiendo la evolución
histórica de nuestros sistemas de poder y lo expresado
por el doctor en filosofía y en historia A. J.
Pérez Amuchástegui en su libro (23):
Algo más sobre la historia (p. 30) entiendo
que ellos han sido afectados por la temporidad y que con ello el “ingrediente temporal efectivo
de toda realidad” (que define el concepto de “temporidad”)
nos ha llevado a la realidad presente de todos nuestros
sistemas. Pero, con la metanoia propuesta podemos pasar
de lo marcado por la temporidad de nuestro tiempo
pasado a ser marcadores de la temporidad del tiempo futuro.
Con estas ideas podemos ubicarnos en el tiempo no sólo
como alumnos de la historia (“maestra de la vida”)
sino como creadores colectivos de nuestro futuro. De las
preguntas: ¿qué?; ¿dónde?;
¿cuándo?; ¿cómo?, ¿por
qué? y ¿para qué?, hechas a los testimonios
del pasado, pasaremos a hacernos las mismas preguntas
pero para construir nuestro futuro. Puestos frente al
futuro podemos adoptar distintas actitudes:
ACTITUDES
ANTE EL FUTURO.
Siempre
tenemos necesidad de construir el futuro y para ello se
puede y se debe investigarlo como el dominio de la libertad
(no como dominio de una fatalidad librada a las fuerzas
de la naturaleza).
Gaston Berger, uno de los pioneros en el arte-ciencia
de la prospectiva, nos dice, según la interpretación
de Eduardo Balbi (24) que la prospectiva
no trata de prever, sino de ubicarse en el mañana
para actuar hoy.
No se trata de adivinar, sino de un esfuerzo del pensamiento
para ponerse delante del tiempo y retornar para ver lo
que conviene hacer hoy.
Consiste en preguntarse: ¿Qué es lo que
aparecerá absurdo, o importante, en lo que haga
hoy, desde el instante en que puedo elegir entre esto
o aquello?
Gastón Berger creía en la relación
entre el futuro y la acción y fundamenta la prospectiva
en 5 principios (las observaciones entre
paréntesis son del autor):
1. “Ver a lo lejos, como un vigía de un barco
de vela que se sube a cierto nivel y desde ahí
puede ver mejor las cosas” (esto nos acerca a la
idea de que existe un fuerte paralelismo entre el arte
de navegar por mar y el arte de gobernar mirando el futuro);
2. “Ver con amplitud alrededor, por eso dicen que
los prospectivistas tienen una cultura de varias civilizaciones”
(esto nos permite unir lo espacial del proceso de globalización
con nuestro avance sobre el tiempo futuro);
3. “Pensar profundamente, es la única ciencia
de la acción porque trabaja con quienes toman las
decisiones, y es la única disciplina que lo dice
textualmente”.
4. “Tomar riesgos, las demás ciencias toman
riesgos, pero no los publican, los esconden”.
5. “Pensar en el hombre, por lo que es una disciplina
humana”.
Pero puestos en el lugar del hombre común, que
puede no ser “prospectivista”, sus actitudes
frente al futuro pueden ser diversas. El profesor R. Ackoff
propone que se pueden tener cuatro actitudes diferentes
ante el futuro:
INACTIVA: consiste en no hacer nada por no conocer lo que puede
pasar y/o por no tener interés en hacer algo al
respecto;
REACTIVA: consiste en responder en la
medida que el futuro se va haciendo presente y en reaccionar
inmediatamente ante las situaciones que se vayan presentando
(que, estimo, es la actitud de la dirigencia argentina
actual);
PREACTIVA: se trata de prever el futuro,
de adelantarse y conocer lo posible con el objeto de tomar
acciones en el presente que permitan adaptarse ante este
futuro que parece inminente. Es una actitud prudente pero no constructiva.
PROACTIVA: toma en cuenta la acción
que puede modificar los futuros. Su realización
estaría condicionada a un diseño del futuro
que se elige y no se espera pasivamente para adaptarse.
Es una actitud de iniciativa y
acción conveniente y coherente para que
el futuro no nos pase sino que seamos capaces de condicionarlo
y, en cierto modo, de construirlo.
El
doctor Charles François en su libro (25)
Introducción a la prospectiva (p140) nos
expresa: “Tendremos que descubrir un modo de control
muy estricto de nuestras propias construcciones conceptuales,
para evitar contraindicaciones intrínsecas ocultas,
ya que sus consecuencias podrían ser muy graves
si se considera que los líderes de la especie humana tienen ya los medios para influir
sobre el porvenir de los que pretenden dirigir, y ello
en medida considerable”. Con esto se refiere a nuestra
indeclinable responsabilidad intergeneracional que surge
de una ética de la responsabilidad en la
civilización tecnológica (Hans
Jonas: El Principio de Responsabilidad. Ensayo
de una ética para la civilización tecnológica
(26).
Indudablemente que nuestra responsabilidad sobre las generaciones
que nos sucederán en el difícil arte de
vivir va mucho más allá del buen o mal uso
que hagamos de la tecnología en nuestro presente
o de lo que ellas puedan hacer con las tecnologías
heredadas y con las que ellas sepan crear en el futuro.
El sistema educativo debe apuntar mucho más allá
de la formación de una razón instrumental
para crear, conocer y usar la tecnología; debe
generar una razón valorativa y debe inducir al
cultivo del amor y de la imaginación. La (11)
Ética a Nicómaco de Aristóteles
sigue en gran parte vigente y las enseñanzas de
la “paideia” también. El amor por la
naturaleza que se refleja en Los trabajos y los
días de Hesíodo (27) también sigue vigente. La diferencia no está
en los tiempos sino en la ampliación de los espacios
hasta la inclusión de la humanidad toda en la Tierra
y, aún, más allá…Debemos meditar
sobre ello y para ello necesitamos de los grandes espacios
de los “navegantes de inmensidades”
(28) y de los largos tiempos de los estadistas que miran el futuro. Unos navegan, los otros gobiernan.
Ambos son necesarios.
Conclusiones.
1.
Para navegar los comandantes deben “mirar la proa”,
tener prestigio ante sus subordinados y vocación
de servir a la Patria, cuestiones que nos han sido inculcadas
desde nuestra formación en la Escuela Naval Militar;
2.
Para gobernar los presidentes deben “mirar hacia
el futuro” con una actitud proactiva, con liderazgo
y en función de servicio público. Indudablemente
deben ser estadistas y, lamentablemente,
no existe una “escuela de formación de estadistas”.
Si aparece uno de tal dimensión la sociedad debe
ser capaz de detectarlo;
3.
Los navegantes persiguen horizontes en el espacio. Los
gobernantes deben perseguir horizontes temporales. Si
bien lo primero es una utopía y lo segundo una ucronía, ellos
no se deben dejar persuadir por las azarosas circunstancias
de su empeño. La utopía de alcanzar el horizonte
o la ucronía de predecir el futuro son tan azarosas
como la de alcanzar la verdad o pretender tenerla; pero
la segunda presenta la peligrosa manía de algunos
gobernantes de justificar el presente mirando hacia el
pasado. La justificación de “mirar la proa”
de los marinos tiene la razón histórica
de evitar las colisiones en el mar y ver previamente otras
amenazas. La justificación histórica de
tratar de prevenir el futuro es la triste experiencia
de muchos políticos que, montados en la coyuntura
del presente y orgullosos de su historia, “chocaron”
con su futuro y no pudieron advertir las tremendas amenazas
que se erigían sobre sus pueblos Lo importante
en ambos casos no es llegar a los horizontes sino la lucha
por lograrlo;
4.
El buque puede ser considerado como una “Polis”
flotante en el que la tripulación es una sociedad
acotada y disciplinada, el comando debe tener una política
para la conducción de los tripulantes, en el buque
también se plantean cuestiones de defensa y seguridad,
económicas y educativas (a nivel de instrucción
y adiestramiento para realizar las funciones correspondientes
a cada rol);
5.
En todos los casos es necesario conducir las relaciones
recíprocas entre hombres y hombres, hombres y máquinas,
hombres y normas y hombres y naturaleza sin dejar de considerar
las relaciones internacionales y las internas de una naturaleza
en la que nos debemos sentir incluidos;
6.
La toma de decisiones es diferente para comandar un buque
de guerra que para gobernar un país. Las acciones
bélicas actuales exigen que la toma de decisiones
en un buque sea realizada en tiempo real teniendo en cuenta
la enorme cantidad de información que vuelcan los
hombres desde sus distintos puestos de combate y las computadoras
en los llamados “indicadores” del cuarto de
operaciones. El comandante debe estar en dicho cuarto
más que en el puente de comando con una visión
directa de la proa y el horizonte. Recibe información
sobre las habilidades residuales de su buque para flotar,
moverse y combatir (29) y debe decidir
rápidamente teniendo en cuenta lo que le dicen
y lo que ve en la pantalla. Los errores puede pagarlos
con su muerte y la de muchos de sus subordinados. El gobernante
tiene mucho más tiempo para decidir la ejecución
de sus políticas, lo suyo puede no ser de vida
o muerte pero sus errores se pagan a largo plazo en relación
con la calidad de vida del pueblo que gobierna. Normalmente
no tiene que estar sentado en el “sillón
de Rivadavia” pensando en un futuro incierto sino
que su “cuarto de operaciones” es el país
todo, en contacto con su pueblo y en una dinámica
que le exige mucha prudencia, conocimiento, imaginación,
voluntad y tolerancia;
7.
De todas maneras sostengo que para gobernar y
comandar es necesario el enfoque sistémico
y que, para controlar el buque o el Estado,
es necesario el enfoque analítico.
Poco sentido tiene el dar órdenes o decretar acciones
si no se es capaz de controlar su cumplimiento;
8.
Todos los sistemas tienen elementos y relaciones entre
elementos que son críticas para su estabilidad
dinámica (dado que estamos tratando de sistemas
dinámicos, complejos y no lineales susceptibles
de tener manifestaciones caóticas). Los gobernantes
y los comandantes deben tener muy en claro cuáles
son dichos elementos y sus relaciones y tener especial
cuidado en su administración para mantener la estabilidad
y lograr los objetivos del sistema a través de
una coherencia que se manifieste en el espacio y en el
tiempo. Los elementos pueden ser personas (o grupos de
ellas), materiales, normas doctrinarias, conocimientos
o informaciones o energías y la infinita trama
de relaciones que se manifiestan en y entre ellos. Es
esta complejidad la que hace que el gobierno y el comando
sean artes más que ciencias y que no sean enseñables.
Los gobernados y los comandados tienen una percepción
especial para saber si el comandante los lleva a buen
puerto y si el gobernante es un estadista. El comandante
no se elige, se impone, el gobernante es fruto de una
elección (en el caso de la democracia). Es por
lo anterior que el comandante debe asumir una responsabilidad
total por su comando mientras que el gobernante democrático
descansa su responsabilidad en la sociedad que lo eligió.
9.
Todos los sistemas se montan sobre una estructura que
debe ser lo más estable posible en función
del tiempo. Los gobernantes de la democracia se deben
basar en una estructura institucional fundada, a su vez,
en una Constitución Nacional y un país que
no debieran sufrir los embates de una realidad empujada
por la aceleración de la historia. Los comandantes
necesitan de un buque que flote, se mueva y combata según
las mejores artes de la guerra, la doctrina, la ingeniería
y la propulsión navales. Es a partir de tales bases
que funcionan los múltiples sistemas que se basan
en tales estructuras. Estas no pueden estar fosilizadas,
como no lo están nuestros huesos mientras estamos
vivos. La metáfora de los distintos sistemas de
nuestro cuerpo (circulatorio, respiratorio, neurológico,
endocrinológico, etc.) y de nuestro esqueleto es
válida para los conceptos de gobierno y comando
que intento transmitir al lector. Si dichos sistemas no
funcionan no hay vida, si no hay instituciones sistémico-cibernéticas
no hay gobierno posible y si no hay buque considerado
como sistema no hay comando
10.
La metanoia, que cambia nuestra manera
de percibir la realidad, no es algo nuevo, existió
en los cambios de pensamiento entre Heráclito y
Platón y entre Platón y Aristóteles
y podríamos detectar varias metanoias posteriores
en la evolución de la humanidad;
11.
Si cambia la realidad, sea del teatro de operaciones en
el mar o del país y por cambios en las ideas sociales
o políticas o por la aplicación de la tecnología
es necesario cambiar de pensamiento naval o político
y producir una Revolución de los Asuntos Sociales,
Educacionales, Políticos, Económicos y Militares.
Se debe ser capaz de producir un nuevo sistema filosófico
y, como consecuencia, concebir un cambio de paradigmas,
sobre todo en las ciencias humanas y sociales, para encararla;
12.
Cambiar el pensamiento a nivel sociopolítico requiere
de un cambio en el sistema educativo tradicional (si es
que existe como tal) a través de lo que se concibe
como una macrometanoia. Al respecto Antonia
Nemeth Baumgartner (MACOMETANOIA, el cambio de
paradigma científico en las ciencias políticas,
jurídicas y económicas, p.285) (30) expresa: “Transformar un régimen
educacional de tipo tradicional (aclaro:
con enfoque analítico) a la concepción
sistémica, implica transformar de raíz
el modo y forma del aprendizaje y la funcionalización
de los conocimientos”, creo que no me cabe aclarar,
a esta altura de mi análisis, que estamos muy lejos
de ello aunque este en el centro de la cuestión
que acabo de plantear.
Como
conclusión general creo que debemos admitir que
más allá del pensamiento sistémico
y cibernético aplicados al gobierno y al comando,
para ser un estadista o un comandante exitoso en la guerra
se requiere de una sabiduría aquilatada en la experiencia
y de un arte que nadie es capaz de enseñar.
BUENOS
AIRES, 25 de septiembre de 2007.
Fdo.
Néstor Antonio Domínguez
Académico Nº 18. |
ANEXO “A”
NECESIDADES BÁSICAS A SATISFACER POR EL GOBIERNO.
Referencias:
En
negro: lo especificado por la teoría científica
de la cultura (Teoría Funcionalista) de Bronislaw
Malinwsky);
En rojo: agregados según
el enfoque sistémico del autor;
En negrita: todo lo relativo a los sistemas
involucrados en este Cuaderno Talásico.
| Nº |
Necesidad
básica. |
Concomitante
cultural individual. |
Concomitante
cultural social y actual. |
Observaciones. |
| 1 |
Metabolismo |
Abasto |
Sistema
de abastecimiento. |
Hace
a la función principal del Sistema Económico. |
| 2 |
Reproducción |
Parentesco |
Sistema
social |
Tiene
como base la familia. |
| 3 |
Bienestar
corporal |
Abrigo |
Sistema
de Bienestar Social |
Incluye
a la vivienda y a todos los tipos de servicios requeridos
para su buen funcionamiento. |
| 4 |
Seguridad |
Protección |
Sistema
de Defensa |
Incluye
la seguridad interior y la defensa contra enemigos
externos como un todo unificado en épocas
de globalización y nuevas amenazas. |
| 5 |
Movimiento |
Actividades |
Sistema
de Transporte |
|
| 6 |
Crecimiento |
Ejercitación |
Sistema
de Deportes y Adiestramiento. |
|
| 7 |
Salud |
Higiene |
Sistema
de Salud. |
Basado
fundamental- mente en el nuevo concepto de salud,
que consiste en prevenir la enfermedad más
que en curarla. |
| 8 |
Información |
Conocimiento |
Sistema
Educativo. |
Sobre
la base de que todo organismo vivo necesita de un
máximo de intercambio de información
con su medio ambiente para progresar. |
Nota:
La mayoría de estas necesidades básicas
de los hombres deben ser previstas por los comandantes
que navegan por el mar, el aire o el espacio ultraterrestre.
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