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ACADEMIA
DEL MAR
CUADERNO TALÁSICO
Nº 6
Presentado por:
Académico de Número nº 18:
Capitán de Navío Néstor A. Domínguez
Tema:
ASPECTOS POLÍTICO - ESTRATÉGICOS ESPACIALES
ARGENTINOS.
Presentación: Junio de 1997.
Expuesto y debatido en la Sesión Plenaria Ordinaria
Nº 6 del 29 de julio de 1997.
Buenos
Aires,
1996.
La
tecnociencia espacial en el mundo registra avances sustanciales
y permanentes de manera acelerada. Es por dicha razón
que no resulta conveniente detenernos para analizar nuestro
pasado en la actividad espacial sino la situación
actual y las perspectivas que se nos presentan para el
futuro.
Antes de hacer consideraciones de orden político-estratégico
al respecto debemos preguntarnos si nuestro país
reúne las condiciones necesarias para ser lo que
se entiende como un "país espacial" o
si tan sólo debe adquirir los equipos y capacidades
necesarias para utilizar los medios espaciales elaborados
por otros países más desarrollados en esta
materia. Nuestro Plan Espacial Nacional, que es un plan
estratégico, nos señala que somos un país
espacial porque:
- Poseemos
una gran extensión geográfica, que abarca
desde el trópico hasta el polo;
- La actividad de la Argentina esta fuertemente influída
por explotaciones primarias extensivas (agropecuarias,
pesqueras, forestales, mineras y de hidrocarburos);
- Nuestra sociedad posee un nivel de desarrollo que
requiere del uso e intercambio cotidiano de información
detallada y cuantitativa sobre su estructura y economía;
- La particular distribución de nuestra población
impone el uso intenso de las telecomunicaciones;
- Las grandes zonas productivas son vulnerables a catástrofes
naturales y antropogénicas;
- Los vínculos y compromisos regionales internacionales
asumidos por la Nación la obligarán
a generar y utilizar bienes y servicios derivados
de la ciencia y la tecnología espaciales.
A
las razones anteriores debiéramos agregar que el
país posee una enorme biomasa que debe ser preservada
el análisis e interpretación de información
espacial sobre la misma y las acciones instrumentales
correspondientes y que el país no será enteramente
espacial si sus habitantes no tienen una conciencia espacial
acorde con lo que se pretende lograr mediante uso de los
satélites artificiales de la Tierra. Para esto
se requiere de una educación y una información
adecuadas sobre esta temática.
Partiendo de la base de que nuestro país debe ser
espacial podemos preguntarnos entonces respecto a como
se ha instrumentado, a través del Poder Ejecutivo,
un organismo competente para actuar en los órdenes
científico, técnico, industrial, comercial,
administrativo y financiero de manera de dotar al país
de los medios espaciales adecuados. Esto se logró
a través de la conformación de la Comisión
Nacional de Actividades Espaciales (en adelante CONAE)
por decreto Nº 995/91 ratificado por el artículo
23 de la Ley Nacional Nº 24.061. En principio se
la consideró como entidad descentralizada con dependencia
directa de la Presidencia de la Nación. Luego pasó
a depender del Ministerio de Educación. Actualmente,
tiene una dependencia política de la Cancillería,
de manera que el Presidente y el Vicepresidente de su
Directorio son el y el Vicecanciller, respectivamente.
Con esta última medida, estimamos, se ha dado un
peso excesivo a los compromisos espaciales en el orden
internacional en relación con los que se tienen
en el orden interno en materia de educación, economía,
defensa, seguridad, medio ambiente, recursos naturales,
etc. La dependencia directa del Poder Ejecutivo, anteriormente
dispuesta, permitía salvar esta circunstancia.
Debería tenerse en cuenta que los medios espaciales,
por su propia naturaleza e importancia, además
de permitir cubrir necesidades de diverso tipo en el orden
global, regional y nacional, deben contemplar de manera
equilibrada las de este último. Esto sólo
puede ser logrado con el esquema institucional dado por
el decreto del Poder Ejecutivo Nacional antes mencionado.
Sólo así se puede lograr toda su potencialidad
sinérgica en cuanto a su incidencia en el poder
del Estado. Ello no implica dejar de tener en cuenta los
compromisos internacionales asumidos en esta materia.
Si con que los satélites artificiales de la Tierra
son útiles para:
- ·
Las telecomunicaciones (especialmente las que facilitan
la teleeducación, la telemedicina y el teletrabajo);
- La navegación y el posicionamiento en todo
el globo terráqueo;
- La prevención, evaluación y seguimiento
de desastres naturales y antropogénicos;
- El monitoreo y utilización de los recursos
naturales;
- La telemedición y control de parámetros
industriales;
- La cartografía y catastro;
- La supervisión y cuantificación de la
producción agropecuaria y forestal;
- La pesca, el aprovechamiento y la vigilancia de los
recursos costeros y oceánicos;
- Los estudios de calidad, degradación y contaminación
del medio marino;
- Los estudios meteorológicos locales, regionales
y globales;
- El diseño de nuevos métodos para la
gestión y administración del desarrollo
a escala regional;
- El llamado "Cambio Global" y
- La defensa y la seguridad nacional y regional.
Nos
damos cuenta que la información generada y telecomunicada
por los satélites tiene una amplia repercusión
en la sociedad y en el sector del mundo en que se desarrolla
la vida. Esto tiene un especial interés político,
dado que incide en todos los elementos que normalmente
son considerados para evaluar el poder de un estado y
abona nuestra postura respecto a que la dependencia de
la CONAE debe ser directa del Poder Ejecutivo Nacional.
Los elementos que podemos considerar como contribuyentes
al poder del Estado (según la Fórmula de
Tom Cline modificada) y el aporte los mismos pueden recibir
de los medios espaciales, son los siguientes (ver la Figura
Nº 1):
- El
elemento "población" se ve potenciado
por el aumento de los niveles de comunicación
interna, sus posibilidades de teleeducación,
teleinformación, teletrabajo, telemedidina,
etc. Esto tiene un valor especial para rescatar a
los "pobres en información" y a los
"pobres en conocimiento". Ellos normalmente
también son los económicamente pobres
y viven en lugares alejados de los medios de comunicación
con líneas físicas que, en cambio, los
satélites "iluminan". Por otra parte,
las tarifas para la telecomunicación territorial
satelital se hacen independientes de la distancia
y con ello contribuyen a igualar las posibilidades,
en cuanto al acceso a la información y al conocimiento,
de estas personas.
- El elemento "territorio" es afectado por
un aumento del control territorial tanto continental
como marítimo, mediante la observación
espacial del mismo. Esto nos permite reforzar el aprovechamiento
que se haga de los recursos naturales, el mantenimiento
del medio ambiente y los ecosistemas y la defensa
y la seguridad de la vida (humana y no humana) que
se desarrolla en el mismo.
- El elemento "economía" ve beneficiado
porque, al disponerse de más posibilidades
de telecomunicación y de teledetección,
se dinamizan y precisan muchas actividades productivas
y comerciales. Si bien se estima que con ello se produce
un gran incentivo en las ganancias de dichas actividades,
ello es prácticamente imposible de cuantificar.
- El elemento "fuerza militar" se ve servido
por telecomunicaciones, imágenes de teleobservación
de sus ámbitos operativos y por datos de posición
y tiempo de los satélites del Plan. Ello permite
reforzar su interoperabilidad y su interoperatividad
tanto para su accionar conjunto de las Fuerzas Armadas
en el orden nacional como para el accionar combinado,
con las fuerzas armadas de otros países en
los órdenes regional y global.
- El elemento "claridad de la concepción
estratégica" es el que muestra el Plan
Espacial Nacional en sí y que ha merecido muchas
ponderaciones de otras agencias espaciales del mundo.
- El elemento "voluntad nacional para alcanzar
los objetivos" depende de la conciencia espacial
que se logre infundir en la población en general,
de los resultados que se vayan obteniendo durante
la ejecución del Plan y de la coherencia en
el esfuerzo que se realice en el futuro.
- El elemento "diplomacia" (ó "relaciones
exteriores") es importante dado que las tecnociencias
espaciales son de carácter sensible y dual
y su aplicación en proyectos concretos tiene
amplia repercución internacional en cuanto
a los usos que se pretenden dar a los satélites
a desarrollar. Debe recalcarse que, de acuerdo con
los convenios espaciales de los cuales la República
Argentina es parte, se estipula un uso pacífico
de los sistemas espaciales.
- Finalmente, el elemento "tecnociencia" tiene
gran complejidad debido a la necesidad de alcanzar
"calidad espacial" en muchas disciplinas
científicas y tecnológicas. Se planteas
desafíos disciplinarios para científicos,
ingenieros y técnicos que, una vez superados,
no sólo benefician los logros espaciales sino
que también son útiles a muchas otras
actividades.
Figura
Nº 1.
FÓRMULA
DEL PODER DE UN ESTADO.
(de Tom Cline modificada).
(p + T) + E + M
(Factor material) P = X
CE + VN + D + T´
(Factor espiritual)
P
: Poder del Estado.p : Población del
país.T : Territorio nacional.
E : Economía.
M : Fuerza Militar.
CE : Claridad de la concepción Estratégica.
VN : Voluntad Nacional de alcanzar objetivos.
D : Diplomacia.
T´ : Tecnociencia. |
Para
obtener el máximo poder del Estado a través
de las actividades espaciales los políticos responsables
de las mismas deben saber armonizar y conjugar estos elementos
de la manera más adecuada. En los órdenes
técnico y ejecutivo las responsabilidades de la
CONAE se resumen en su función de "arquitecto
espacial" que le permite hacer uso de otras instituciones
del Estado y privadas y, de esta manera, no adquirir el
sobredimensionamiento propio de los entes estatales burocratizados
del pasado (que han pretendido satisfacer de por sí
todos los elementos propios de su función).
Cabe destacar que la CONAE no desarrolla proyectos espaciales
que, por sus objetivos y características económico-financieras,
puedan ser asumidos por empresas privadas nacionales y/o
extranjeras. Tal es el caso del Sistema Satelital Nacional
Argentino de Telecomunicaciones por Satélite "NAHUEL",
que se halla operativo actualmente.
Cabe acotar que dado que el Tratado del Espacio (1967),
que ha sido firmado y refrendado por la República
Argentina, especifica que: "La exploración
y utilización del espacio ultraterrestre deberá
hacerse en provecho e interés de todos los países
(...)" (artículo I) y que "La Luna y
los demás cuerpos celestes se utilizarán
exclusivamente con fines pacíficos (...)"
(artículo IV). Esto lleva a pensar, por un lado,
que lo que es de interés para todos los países
en el orden internacional lo es para todos los ámbitos
de la sociedad en el orden nacional y que, por otra parte,
los fines pacíficos aludidos incluyen los de la
defensa asumidos por nuestras Fuerzas Armadas en su accionar
combinado, conjunto y específico.
Observamos que el espacio ultraterrestre, por ser considerado
como un Patrimonio Común de la Humanidad, es diferenciable
física y jurídicamente del espacio aéreo.
Es por ello que no es apropiado hablar de un ente como
el tan mencionado "aeroespacio" para sustentar
competencias sobre un ámbito para el cual es discutible,
incluso, asignarlo al conjunto de la humanidad dado que
en el espacio aéreo rige la soberanía de
los estados subyacentes. El hecho de que existan vehículos
que puedan cruzar la frontera (aún no definida)
entre ambos espacios no habilita a hablar de un solo ámbito
común llamado "aeroespacio". Dichos artefactos
son aviones mientras transitan por el espacio aéreo
y naves, vehículos u objetos espaciales mientras
describen órbitas en el espacio ultraterrestre;
las leyes físicas y las normas de origen humano
(nacionales o internacionales) a las que ellos deben responder,
son distintas en ambos casos.
Finalmente debemos señalar que no existe en el
país una "ley del espacio" que afirme
promulgue una política espacial determinada; pero
el Plan Espacial Nacional, pese a ser un plan estratégico,
permite interpretar en él medidas de carácter
político que se afirman en la medida que se van
produciendo los hechos concretos de la realización
de sus distintas misiones espaciales.
INCIDENCIAS
ECONÓMICAS, ECOLÓGICAS, EDUCACIONALES,
MILITARES Y PROPIAS DE LAS CIENCIAS DEL MAR.
Económicas.
Es
de público conocimiento que los proyectos espaciales
son muy costosos(por ejemplo, el poner un peso de 1
kilogramo en órbita tiene un costo estimable
en entre 20 y 50 mil dólares). Por otra parte,
las tareas de proyecto, ingeniería, construcción,
prueba, homologación, preparación y puesta
en órbita son muy caras. Los seguros también
lo son; ello se debe a los riesgos del lanzamiento,
el valor de vectores impulsores o lanzadores y el de
los satélites en sí.
Un satélite comienza a ser útil sólo
luego de haber sido puesto en órbita (y en posición
exacta en el caso de los geoestacionarios) y que hayan
sido aprobados todos los pasos conducentes a su habilitación
operativa. A partir de allí se puede contar con
una vida útil que, en el mejor de los casos,
puede alcanzar a 15 años y que, algunas veces,
es tan sólo de algunas semanas. Esto depende
de muchos factores que sería tedioso precisar
aquí.
Dado lo anterior son pocos los tipos de satélites
explotables comercialmente (algunos de telecomunicaciones
y de sensado remoto), el resto debe ser elaborado bajo
la responsabilidad del estado de lanzamiento o promotor
del lanzamiento del objeto espacial o lanzador del mismo
desde su territorio o desde sus instalaciones destinadas
al efecto) con la finalidad de obtener beneficios que
puedan potenciar tanto la economía general del
país que lo promueve como otros valores no económicos
que usualmente son de exclusiva responsabilidad del
estado (educación, salud pública, defensa,
seguridad, etc.). Estos beneficios son incalculables
y los países espaciales pueden dar cuenta de
los mismos a través de lo que viene ocurriendo
básicamente en su sociedad y en su economía,
durante los 40 años de la Era Espacial ya transcurridos.
Ecológicas.
El
llamado "Cambio Global", viene produciendo
efectos en la ecología de nuestro planeta y se
lo viene estudiando principalmente mediante la información
suministrada por satélites artificiales de la
Tierra. Por otra parte existe una nueva interdisciplina
que se denomina geomática y que se dedica a procesar,
mediante Sistemas de Información Geográfica
(SIG´s), toda la información obtenida sobre
nuestro planeta a niveles de superficie, aéreo
y espacial. Vemos entonces que son estos medios los
que permiten, en última instancia, tener una
imagen general de lo que viene sucediendo con el sistema
ecológico de la Tierra.
Una parte importante de ése sistema tiene que
ver con las regiones latinoamericana y del MERCOSUR
y, finalmente, con nuestro país, por la amplitud
de sus territorios, su biodiversidad, su contribución
al medio ambiente global y riquezas naturales.
Es por lo anterior que consideramos que es necesario
que usemos nuestros satélites para contribuir
al control ecológico y ambiental de nuestro país,
de sus regiones de pertenencia y del globo en general.
Ello constituye un imperativo ético planteado
a nuestra responsabilidad en relación con las
generaciones futuras.
Educacionales.
Es
preciso tanto educar sobre la temática satelital
(y espacial en general) como usar los satélites
para la educación a distancia. Ambos procesos
están en marcha y permitirán, por un lado,
conformar una conciencia espacial y, por otro lado,
acceder a las grandes posibilidades que brinda la educación
permanente, a distancia y bajo el principio de igualdad
de oportunidades. Hay experiencias de otros países
espaciales que pueden servir como ejemplo y ya se dispone
de medios y organizaciones como para llevarlo a cabo.
Militares
(específicamente navales y conjuntas/combinadas).
Hace
bastante tiempo que nuestras unidades navales usan los
sistemas globales de posicionamiento satelitales (GPS).
En 1991 se comenzó a usar el sistema geoestacionario
para comunicaciones móviles de INMARSAT y se
están haciendo gestiones para el uso del sistema
geoestacionario para comunicaciones fijas NAHUEL.
Desde el punto de vista de la observación de
la Tierra hace tiempo que se usan satélites meteorológicos
para muchas aplicaciones (pronóstico, pesca,
borde de hielo en la Antártida, etc.) y se esta
adquiriendo experiencia en el uso de imágenes
satelitales de alta resolución para múltiples
aplicaciones. Tal es el caso de la pesca, la oceanografía,
la hidrografía, la cartografía y de muchas
otras disciplinas de interés naval y marítimo.
Es importante destacar que los satélites artificiales
son especialmente indicados para lograr un C4IVR (Comando,
Control, Comunicaciones, Computación, Inteligencia,
Vigilancia y Reconocimiento) a niveles de operación
específica y conjunta de nuestras Fuerzas Armadas,
o de operaciones combinadas con fuerzas armadas de otros
países, en cualquier lugar en que se encuentren.
La Guerra del Golfo Pérsico demostró claramente
la efectividad de estos Lo anterior sirve para afirmar
la competencia de todas y cada una de nuestras Fuerzas
Armadas para el uso de los satélites artificiales
de la Tierra para obtener y comunicar información
con fines pacíficos de defensa.
En
las ciencias del mar.
Partiendo
de la base que nos hallamos en el "planeta azul
pálido" de Carl Sagan, y que otros llaman
"planeta agua", por tener cubiertos los dos
tercios de su superficie con agua, vemos que las llamadas
Ciencias de la Tierra responden en gran medida a lo
que pasa en el mar y su influencia en la atmósfera
y en el tercio restante cubierto por tierras que afloran
sobre la superficie marina. Esto tiene mucho más
validez en el hemisferio sur donde la desproporción
agua/tierra es mucho más acentuada.
El Plan Espacial Nacional da gran importancia a la contribución
que puede aportar a las ciencias del mar y a las actividades
marítimas. Es así como se ocupa especialmente
de la pesca oceánica y de otras actividades oceanográficas.
Los temas específicos, a desarrollar usando información
satelital, cuenta con los siguientes:
Relacionados
con la parte costera terrestre (con incidencia en la
pesca):
-
"Producir
del uso y cubrimiento de tierras costeras";
-
"Identificar
zonas terrestres de impacto significativo en aguas
costeras";
-
"Localizar
e inventariar zonas ya afectadas o de potencial riesgo
ambiental por acción del hombre";
-
Inventariar zonas potenciales de riesgo ambiental
por acciones naturales, particularmente relacionadas
con efectos del Cambio Global y el incremento en el
nivel del mar".
Relacionados con la parte costera-oceánica:
- "Estudiar
corrientes de circulación, ondas y otras propiedades
dinámicas";
- "Determinar
características batimétricas en aguas
poco profundas";
- "Identificar
zonas de surgencia ricas en clorofila y nutrientes";
- "Determinar
identidad, concentración y dispersión
de ciertas sustancias naturales y contaminantes, tales
como sedimentos en suspensión y aceites";
- "Confeccionar
de mapas de productividad primaria";
- "Detectar
áreas afectadas por mareas rojas";
- "Confeccionar
mapas de temperaturas".
Debemos
destacar que existen muchas otras incidencias posibles
de la información suministrada por medios espaciales
pueden desarrollarse mediante el Plan Espacial Nacional
(que se actualiza periódicamente). Tan sólo
hemos considerado muy someramente las que podrían
ser de más interés para la Academia del
Mar.
CONCLUSIONES.
En
base a todo lo en este documento consideramos que las
conclusiones de orden político-estratégico
más importantes a considerar son:
1.
los desarrollos espaciales tienen y, sobre todo tendrán
cada vez más, una importante relevancia de orden
global, regional y nacional. Su dinámica es tan
acelerada que induce a una consideración desde
el punto de vista de la prospectiva;
2. La República Argentina es un "país
espacial";
3. Es importante el uso de satélites artificiales
propios y compartidos para lograr contribuciones que sean
de interés para el afianzamiento de la cooperación
internacional pacífica en los ámbitos global
y regionales latinoamericano y del MERCOSUR;
4. El uso de satélites artificiales permite potenciar
el poder del Estado a través de todos los elementos
que principalmente lo componen;
5. Es políticamente conveniente que la comisión
espacial argentina (CONAE) dependa directamente del Poder
Nacional, sea presidida por un civil y asuma funciones
de "arquitecto espacial" con la contribución
de todas las instituciones y empresas que puedan obtener
beneficios de su gestión;
6. El compromiso de hacer un uso pacífico del espacio
ultraterrestre no debe limitar la participación
de las Fuerzas Armadas en el uso de los satélites
artificiales para la defensa nacional o regional. Cuando
dicha participación sea conjunta o combinada debiera
hacerse bajo el comando del Estado Mayor Conjunto ó
del comando que este designe;
7. Las actividades de la CONAE se limitan al desarrollo
de misiones espaciales que son de interés del Estado
y que no sean económicamente viables para la iniciativa
privada;
8. El Plan Espacial Nacional es un plan estratégico
que engloba todas las misiones espaciales a desarrollar
por el Estado argentino en su propio beneficio y en apoyo
de actividades privadas de todo tipo que puedan verse
beneficiadas mediante el uso de sus sistemas satelitales
y de los desarrollos tecnocientíficos conducentes
a su implementación y operación;
9. El espacio ultraterrestre, como Patrimonio Común
de la Humanidad, puede ser usado por cualquier país,
institución, empresa o persona que cumpla con las
normas de carácter internacional y nacional vigentes
al respecto;
10. Los satélites artificiales se constituyen en
instrumentos de gran valor para todas las actividades
que se realizan y se realizarán en el mar debido
a sus capacidades de observación, telecomunicación
y soporte a la navegación, seguridad marítima
y a las ciencias del mar en toda la superficie del planeta.
BUENOS AIRES, 10 de junio de 1997.
Fdo.
Néstor Antonio Domínguez
Capitán de Navío (RE)
Académico de Número.

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