ACADEMIA DEL MAR
CUADERNO TALÁSICO
Nº 30

Presentado por:

Académico de Número nº 31
Capitán de Navío Carlos E. Ereño.

Tema:

PRONOSTICANDO LA VARIABILIDAD DEL CLIMA, SU VALOR ECONOMICO Y SOCIAL

Presentación: 29 de agosto de 2006.

Expuesto y debatido en la Sesión Plenaria Ordinaria Nº 94 del 29 de agosto de 2006.

Buenos Aires,

2006.


Academia del Mar

Pronosticando la variabilidad del clima, su valor económico y social
Académico Cap. Nav. Carlos E. Ereño

«El que mira el viento no siembra y el que mira las nubes no cosecha»
Eclesiastés 11:4

1. Introducción histórica

El desafío principal de las ciencias de la atmósfera en las décadas del 50 y 60 era el pronóstico del tiempo. La dinámica de la atmósfera, como aplicación particular de la hidrodinámica, era el centro de atención científica y la mayoría del esfuerzo estaba puesto en la predicción del tiempo, particularmente por métodos numéricos. La renovación tecnológica a partir de la década del 60 tuvo un gran impacto sobre la meteorología, modificando el eje principal de la investigación. El gran impulso vino de la mano del desarrollo de la computadora electrónica.

Existen evidencias de los intentos por parte del ser humano para crear herramientas que manipulen datos, desde el año 2600 a.C., cuando los chinos inventaron el ábaco. Incluso Leonardo Da Vinci desarrolló una máquina calculadora.
Los primeros esfuerzos por manipular números tenían dos cosas en común:
1. Eran mecánicos y
2. Se desarrollaban en pequeña escala.
Eran máquinas fabricadas de piezas lo suficientemente grandes para ser ensambladas a mano. La segunda guerra mundial dio nacimiento a lo que es considerada como la primera computadora (llamada ENIAC), la cual fue desarrollada para hacer cálculos de balística. Pero no fue sino hasta 1954 cuando Texas Instruments creó una manera de producir transistores en forma comercial, fecha a partir de la cual el desarrollo y avance de éstos equipos se ha dado en forma por demás impresionante.
La computadora electrónica permitió encarar uno de los grandes problemas de la meteorología, la simulación numérica del comportamiento de la atmósfera. De aquí surgen los modelos numéricos que mediante el uso de las ecuaciones de hidrodinámica permitieron superar algunos de los problemas originados en la no linealidad de estas ecuaciones y en la complejidad de los procesos físicos involucrados.

Una de las primeras aplicaciones de estos modelos estuvo orientada a mejorar el pronóstico del tiempo. El perfeccionamiento de estos modelos, junto a los progresos que se dieron en el campo de las computadoras, los sistemas de observación y en las telecomunicaciones permitieron la extensión de los períodos de validez de las predicciones meteorológicas satisfactoriamente hasta varios días y en ciertas circunstancias hasta más de una semana

Sin embargo, a pesar de las enormes inversiones que subsecuentemente se realizaron en este campo, el progreso ha sido más reducido y difícil. Ello se ha debido al límite teórico de la predictabilidad del sistema originado en la dinámica interna no lineal del mismo.

Los pronósticos del tiempo son bastante precisos en los primeros 1 o 2 días, para luego decrecer en confiabilidad a medida que el plazo del tiempo se incrementa a 3, 4, 5 o más días. Con 5 a 7 días de anticipación la precisión de los pronósticos es relativamente baja y más allá es casi imposible de predecir.

Sin embargo, el uso de modelos de área limitada con muy alta resolución espacial es una tecnología que está permitiendo un notable avance en la predicción del tiempo, sobretodo en la definición espacial de las tormentas.

2. El clima y su importancia

Se suele definir el clima, en sentido estricto, como el “promedio del estado del tiempo” o, más rigurosamente, como una descripción estadística en términos de valores medios y de variabilidad de las cantidades de interés durante un período que puede abarcar desde algunos meses hasta miles o millones de años. El período clásico es de 30 años, según la definición de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

¿Cómo afectan estos cambios a las sociedades humanas? Los cambios en el clima pueden afectar a la salud humana, los ecosistemas terrestres y acuáticos y también los sistemas socioeconómicos. Sectores básicos en el desarrollo de la humanidad, como la agricultura, silvicultura, pesca y recursos hídricos son especialmente sensibles al cambio climático. De aquí la importancia de conocer con anticipación estas variaciones.

De acuerdo a la Met Office del Reino Unido el tiempo afecta el comportamiento financiero del 75% de la industria, con las mayores pérdidas causadas por los fenómenos meteorológicos extremos.

Por ejemplo, para la velocidad del viento y durante la década 1990-1999, el daño causado por azote de huracanes en los Estados Unidos y por temporales severos de invierno en Europa alcanzó US$ 5.500 millones y US$ 3.000 millones por año respectivamente. Para la temperatura, la volatilidad relacionada a la meteorología de la energía eléctrica en Estados Unidos y Gran Bretaña es de US$ 7.000 (no industrial solamente) y US$ 1.500 millones por año respectivamente.

En un informe reciente elaborado en la NASA sobre el valor socioeconómico de mejorar la información del tiempo y el clima concluye: aunque el valor marginal de la información adicional en una esfera económica dada puede parecer relativamente pequeño, puede traducirse en efectos económicos potenciales muy grandes. Debido a la magnitud económica de los sectores afectados, el total de los efectos socioeconómicos de las variaciones del tiempo en el corto plazo, como los cambios del clima en el largo plazo son muy grandes. Estos efectos son especialmente notables cuando se los mide en una escala regional o local.

Los organismos de las Naciones Unidas que se ocupan de los problemas climáticos (FAO, OMM, PNUMA, UNESCO y su COI y el CIUC) han aprobado una Acción para el Clima básica, que refuerza considerablemente la reacción internacional frente a los riesgos planteados por la variabilidad del clima y el cambio climático. Entre las orientaciones principales para las actividades futuras establece como línea prioritaria la necesidad de mejorar los pronósticos estacionales (los más importantes para la adaptación de la agricultura a la variabilidad del clima).

La población argentina, como la de otros países del mundo, está marcadamente afectada por la variabilidad climática, tanto de corto como de largo plazo. En nuestro país, los efectos sociales de la variabilidad del clima son múltiples, pero los más elocuentes son las inundaciones que provocan las lluvias extremas. El país sufre estos efectos con bastante frecuencia en magnitudes importantes, tanto por su costo social como por el daño económico. Las inundaciones que regularmente o irregularmente azotan a las distintas regiones de nuestro país, traen como consecuencias muertes, evacuaciones obligadas y daños en las cosechas agrícolas con las consiguientes pérdidas económicas.

El fenómeno de El Niño durante el evento de los años 1982/83 produjo en el mundo 2.000 muertes y pérdidas económicas por 13.000.000.000 de dólares. Las inundaciones que produjo en la Argentina el Niño 1982/83 forzaron la evacuación de 250.000 personas que perdieron sus viviendas y más de medio millón se vieron afectados en mayor o menor medida. Se anegaron más de 7 millones de hectáreas en Chaco, Formosa, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires y sufrieron severos daños caminos, puentes, puertos, desagües y canales de drenaje.

Además del Niño, otros eventos extremos conducen a situaciones desfavorables para el normal desarrollo de la actividad humana. Las inundaciones que con frecuencia afectan a la ciudad de Buenos Aires arrojan considerables daños ocasionando pérdidas sociales y económicas no totalmente evaluadas.

Las inundaciones en Santa Fe por el desborde del río Salado en 2003, causaron daños por unos 2.878 millones de dólares. La cifra fue estimada por la Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL), que indicó que los daños fueron equivalentes a los provocados por el terremoto que sacudió El Salvador en 2001.

Hay pocos años en los que la Argentina no padece impactos climáticos y/o meteorológicos que impliquen pérdidas considerables en alguna región del país. Este panorama podría agravarse en la medida en que la densidad de población aumente y el uso del espacio sea más intenso.


3. ¿Es el clima predecible?

El pronóstico meteorológico de largo plazo es notablemente dificultoso pero las predicciones confiables afectarán un variado número de industrias – y la economía en su conjunto – reduciendo incertidumbres en políticas, riesgo y productos relacionado con la meteorología. Aun pronósticos con modestos grados de exactitud pueden crear enorme ahorros financieros.

El objetivo más ambicioso de la Climatología es predecir el Clima con la antelación suficiente para adoptar las prevenciones necesarias. Estas últimas deben tener escalas temporales que van desde el corto plazo como preparar acciones para una evacuación como anticipación a eminentes inundaciones o en el más largo plazo, planificar la siembra de cultivos para lograr ventajas de las tendencias observadas y pronosticadas en temperatura y lluvias.

Nos preguntamos ¿es posible hacer predicciones útiles en algunas regiones para los próximos tres meses y en algunos caso más allá?

Cabe tener en cuenta que a escalas estacionales, no es posible tener la habilidad de pronosticar en qué día una localidad tendrá precipitación, tormentas, temperaturas extremas, pasajes frontales, etc. Esto es consistente con el rápido desmejoramiento de la calidad de los pronósticos luego de varios días, ya mencionado al hablar del límite de la predictabilidad del tiempo. Sin embargo existe la posibilidad de pronosticar las anomalías de los promedios estacionales (anomalías del clima) con cierto grado de acierto. Se puede por ejemplo pronosticar si la precipitación total será mayor al promedio climatológico debido a que se espera una frecuencia mayor que lo normal de patrones de circulación atmosférica que conducen a precipitación en una localidad específica. El momento de la ocurrencia del evento de precipitación permanece incierto. El pronóstico de la probabilidad de incremento o disminución de las precipitaciones, o temperaturas superiores o inferiores a los valores normales, en el curso de una estación tienen un nivel de precisión que está lejos de ser perfecto pero notablemente superior al nivel de probabilidad al azar. Este nivel de acierto para promedios o totales estacionales puede ser de utilidad para diversos sectores impactados por la variabilidad climática, tales como la producción de la energía, la agricultura, la salud y otros.

Mucha de la probabilidad en predecir apartamientos de los totales o promedios estacionales, está con frecuencia asociada a los patrones de circulación atmosférica, que tienen su origen en las lentas condiciones cambiantes de la superficie de la tierra que pueden influir el clima. La más importante de las condiciones de la superficie que afecta el clima es la temperatura de la superficie del mar (TSM) y particularmente la TSM en las zonas tropicales. Otras condiciones de la superficie, normalmente menos influyentes, son la humedad del suelo y la cobertura de nieve. La característica de las condiciones superficiales que le dan la capacidad de influir el promedio de las condiciones del tiempo en un período futuro extendido es la lentitud con la cual ellas pueden cambiar y por lo tanto el período extendido sobre el que pueden ejercer su influencia consistente. Cuando la TSM es superior a lo normal, permanece normalmente de esa manera por varios meses, y algunas veces por un año o más, tal como durante los episodios de El Niño o La Niña (o sea las fases cálida y fría del ENOS – El Niño/Oscilación del Sur) de la TSM del Pacífico tropical. Similarmente, cuando hay una elevada humedad en el terreno, o cobertura de nieve, normalmente toma varias semanas para que esta situación retorne a lo normal, debido a que diariamente el solo puede evaporar o derretir una porción limitada del exceso. Cuando el suelo es muy seco, puede hacer necesarios 4 a 8 eventos de precipitación significativos para llevar la humedad del terreno nuevamente a su valor normal, dado que el agua de una intensa precipitación con frecuencia se escurre y no vuelve a completar la humedad del terreno más que superficialmente. Las anomalías de la TSM son particularmente lentas a los cambios debido a la alta capacidad calórica del agua relativa a la atmósfera, debido a su mayor densidad y porque las anomalías pueden extenderse a varias decenas de metros de profundidad. La lentitud en las variaciones de la TSM implica que los apartamientos de los valores normales (o sea las anomalías) de las TSM observadas actualmente pueden persistir por varios meses. También significa que las anomalías de la TSM pueden predecirse con cierta confiabilidad, de aquí que el clima que está asociado dinámicamente con las anomalías de la TSM puede también predecirse con cierta confiabilidad.

El fenómeno del ENOS – El Niño y La Niña – provee el ejemplo más obvio de anomalías de TSM que dan lugar a una tendencia para conocer las anomalías del clima. Durante El Niño (La Niña) la TSM en la región centro y occidental del Pacífico tropical se vuelve superior (inferior) a lo normal (unos cuantos grados C), y el clima en sectores del Pacífico tropical y grandes regiones de la zona extratropical tiene una bastante bien pronosticada respuesta de circulación, temperatura y precipitación. Esto se siente principalmente en los hemisferios al finalizar el invierno y comienzo de la primavera (por ejemplo, de diciembre a abril en el Hemisferio Norte y de junio a octubre en el Hemisferio Sur). Durante los eventos ENOS aproximadamente un tercio de las áreas continentales del globo tienen efectos predecibles. Los eventos ENOS con frecuencia duran casi un año completo, comenzando entre abril y julio y extendiéndose hasta esta misma estación al año siguiente.

Por lo tanto, una vez que está claro el comienzo de un evento, puede contarse con su continuidad hasta por lo menos el otoño del hemisferio sur siguiente.

La capacidad de predecir estos episodios con anticipación a su comienzo es una meta continua de la investigación de modelación del clima actual, y se está progresando gradualmente. A partir de los 80 se ha logrado un mejoramiento de las observaciones subsuperficiales de la temperatura del mar. Sin embargo falta avanzar bastante para lograr niveles de predicción verdaderamente confiables.
Por otra parte, este modo de variación del Clima (el ENOS) no es el único y el conocimiento de su evolución no basta para una predicción medianamente confiable en la mayor parte de las latitudes subtropicales y medias. Por ello, hay dos ejes de intensa investigación complementaria y con fuerte interacción entre si, una orientada al perfeccionamiento de los modelos de simulación climática y la otra conducente a la identificación y aislamiento de otros modos de variabilidad climática.

4. Perspectivas

Los dos grandes desafíos que en la actualidad involucran a las ciencias de la atmósfera, están vinculados con el Clima. El primero es el Calentamiento global de la troposfera terrestre, probablemente ya en curso, debido al aumento de las emisiones antropogénicas de los gases de efecto invernadero y el otro el pronóstico del clima en la escala intermensual e interanual, que nos está ocupando.
Mucho se ha hecho para mejorar la capacidad de evaluar las causas del cambio climático global e intentar predecir sus consecuencias para el futuro próximo. Los modelos climáticos, cada vez más sofisticados, reproducen con bastante confiabilidad las variaciones climáticas pasadas y se emplean para obtener escenarios futuros frente al cambio climático. Sin embargo, la realidad es que no es posible analizar el grado de acierto de estos modelos de predicción, al menos hasta de varias décadas. Sí en cambio es posible juzgar la confiabilidad de los modelos climáticos para realizar predicciones estacionales o interestacionales. Es por ello que en los últimos años se está realizando un tremendo esfuerzo para mejorar la predicción de la variabilidad climática regional.
Ya se ha comentado que el progreso de esta actividad tiene dos aspectos la mejora en los modelos y la de los sistemas de observación. Dentro de este último aspecto se pueden citar dos importantes proyectos satelitales: la misión Aquarius / SAC D, de NASA y CONAE de Argentina y la misión SMOS – Soil moisture and Ocean Salinity de la Agencia Espacial Europea. Mediante el uso de sistemas de sensores diferentes ambas misiones han sido específicamente diseñadas para obtener una cobertura global de datos de humedad del suelo y salinidad en la superficie del océano. No existe en la actualidad ningún sistema de observación de dichos parámetros, por lo que el aporte que realizarán estas misiones es verdaderamente relevante para los estudios del clima y su variabilidad. La misión de la Agencia Espacial Europea tiene previsto su lanzamiento para el año 2007, mientras que la misión de la NASA está planeando realizar su lanzamiento el año 2009.
El aumento de la capacidad y velocidad de procesamiento de las supercomputadoras ha promovido notables avances en los modelos climáticos, principalmente en cuanto a su resolución espacial. Detalles como el ojo de un huracán pueden hoy ser apreciados en estos sofisticados sistemas.

La estrella de las supercomputadoras dedicadas a aplicaciones científicas hasta dos años atrás era el Earth Simulation Center ESC en Yokohama, Japón. Uno de los aspectos principales para caracterizar la potencia de una supercomputadora es su velocidad, o capacidad de realizar operaciones por segundo. Los principales sistemas de los Estados Unidos y Europa alcanzaban rendimientos de 5 a 10 teraflops, equivalentes a diez elevado a doce operaciones por segundo – un billón para la lengua española, un trillón para la lengua inglesa. El ESC irrumpió con una capacidad inicial de 40 teraflops que luego se amplió a 70. Sin embargo, unos meses atrás IBM dio a luz a la más veloz supercomputadora del mundo la Blue Gene, que luego de superar sus capacidades iniciales alcanzó un record de 135.5 teraflops. Blue Gene es un proyecto cooperativo entre IBM, particularmente el Thomas J. Watson Research Center y el Lawrence Livermore National Laboratory, del Departamento de Energía de los Estados Unidos.

5. Conclusiones

La expansión en forma sostenida de los sistemas de observación, junto con la ampliada capacidad de procesamiento que aportan los nuevos desarrollos tecnológicos permite encarar estudios imprescindibles para continuar avanzando en el conocimiento del comportamiento del sistema Tierra.

La predicción del clima, un ambicioso proyecto aun en etapa experimental, va avanzando lentamente y brindando información vital para la toma de decisiones para beneficio de la economía y la sociedad.

2006. TALASI30: 1-7, Academia del Mar, Buenos Aires

 

 
Ultima actualización: 15/04/2009