ACADEMIA DEL MAR
CUADERNO TALÁSICO
Nº 28
Académico
de Número nº 18
Capitán de Navío Néstor Antonio Domínguez.
Tema:
LA
SEGUNDA ERA DE LOS DESCUBRIMIENTOS.
Presentación:
30 de mayo de 2006.
Expuesto
y debatido en la Sesión Plenaria Ordinaria Nº91
del 30 de mayo de 2006.
Buenos
Aires,
2006.
Academia
del Mar
"La
Segunda era de los descubrimientos"
Por:
Académico N° 19: Capitán de Navío
Néstor Antonio Domínguez.
Introducción.
Entre
los años 1859 y 1938 vivió en Alemania el
filósofo Edmundo Husseel, el más influyente
en el pensamiento del Siglo XX y lo que va del XXI. Su
maestro, en el tema que nos interesa, fué Franz
Brentano, otro filósofo alemán que vivió
entre 1838 y 1917. Sus discípulos más destacados
fueron Martin Heidegger, Max Scheler (creador de la antropología
filosófica), Nicolai Hartmann y nuestro apreciado
José Ortega y Gasset, entre muchos otros. Por supuesto
cada uno de sus discípulos tomó caminos
diversos, algunos bastante apartados de su maestro.
Husserl realizó un intento de encauzar la filosofía
como ciencia y ello se reflejó en su obra “La
filosofía como ciencia estricta”. Lo hizo
en contra del naturalismo y el psicologismo, reinantes
a fines del Siglo XIX, y contra toda otra forma de reduccionismo
científico.
Para afirmar la fenomenología como un método filosófico conducente a la
verdad produjos sus obras: “Investigaciones lógicas”;
“Ideas para una fenomenología pura y una
filosofía fenomenológica”, “Meditaciones
cartesianas” y otras. Pero su obra magna, la llamada
“Husserliana”, surgió de tres virtudes
extraordinarias que el cultivó en el silencio y
soledad de su estudio:
· un incondicionado respeto por
la verdad;
· un sostenido esfuerzo de voluntad
intelectual y
· una gran indiferencia al éxito,
La inmensa obra así producida consiste en 40.000
páginas, manuscritas en una taquigrafía
personal que le permitía escribir a la misma velocidad
que pensaba, durante diez horas por día y durante
muchos años. Los escritos están en los “Archivos
Husserl” de Lovaina, en Bélgica. La compilación
lleva ya unas 28.000 páginas en 28 tomos de 1000
páginas cada uno que aún no ha sido traducida
al español.
Sus discípulos, seguidores y críticos han
escrito mucho más respecto a la aplicación
de su filosofía, la que antes he mencionado como fenomenología, en muchas ciencias
del hombre y la sociedad. Me refiero a la política,
la psicología, la hermenéutica, la sociología,
la antropología, etc.
Como ustedes podrán presumir no he leído
la “Husserliana”, ni me alcanzaría
el resto de mi vida para hacerlo, pero sí he accedido
a parte de su sistema filosófico gracias a los
doctores en filosofía Adolfo Carpio y Roberto Walton,
en lo introductorio el primero y, en cuanto a las materias
“gnoseología” y “problemas especiales
de gnoseología”, de la carrera de filosofía,
el segundo.
Estoy muy lejos de comprender e interpretar en profundidad
tamaña obra.
Me concentro tan sólo en una afirmación
de Husserl de 8 palabras: “El tener conciencia,
es tener conciencia de algo”. Ese “algo”
es algo que se nos aparece, a los sentidos o en el mismo
espíritu, es un fenómeno.
Su fenomenología es un discurso que tiene que ver
con esta situación.
Por ejemplo el tener “conciencia marítima”
surge de que el mar “se nos aparece” ante
los sentidos y podemos percibirlo como lo hicieron los
griegos de la “Anábasis” de Jenofonte
(o “Expedición de los diez mil”) cuando,
luego de muchas calamidades sufridas durante la segunda
parte de su expedicióna asiática, vieron
el Mar Negro y exclamaron: ¡“Thálasa”!,
¡“Thálasa”!.... (¡el mar!,
¡el mar!) para que, al final, nosotros terminemos
denominando nuestros estudios, como lo es este, con el
nombre de: “Thalásicos”. Su admiración
surgía de que, luego de tantos padecimientos en
zonas desérticas, ver el mar les comunicaba gran
gozo. Su sensación, ante el fenómeno visual
era correcta y su percepción también, porque
ellos sabían que lo que estaban viendo era el Mar
Negro, muy conocido por entonces en el Oriente Medio.
Pero, cabe observar que dichos griegos sólo sabían
lo atinente a la superficie del mar y sus inmediaciones;
las grandes profundidades del mar fueron vistas e investigadas
mediante tecnologías muy sofisticadas, que ampliaron
las capacidades de inmersión del hombre normal,
muchos siglos después.
A fines del Siglo XV se produce una situación inversa:
el marineroRodrigo Sanchez de Triana desde “La Pinta”
gritó ¡tierra!, ¡tierra! a las dos de la madrugada del día 12 de octubre
de 1492. Respondió a una sensación visual;
ello era correcto, pero su percepción, como la
de Colón y podemos presumir de casi todos los expedicionarios,
era incorrecta lo que estaban viendo
no eran las Indias, las tierras de las especies de Oriente,
sino un nuevo continente que después se llamó
América. Con este último hecho algunos historiadores
señalan el comienzo de la Edad Moderna.
Aproximadamente un siglo después Galileo Galilei
inventa el telescopio y, a través de él, descubre los satélites de Júpiter
que no se ven a simple vista, y plantea muchas otras cuestiones
revolucionarias que dan origen a lo que se entiende como
la ciencia moderna.
Los grandes protagonistas de las dos primeras expediciones,
una simplemente militar y la otra de improvisto descubrimiento,
tienen por actores a españoles, portugueses, griegos,
árabes, persas, etc. involucrados en la llamada Era de los Descubrimientos. Ellos descubren,
conquistan y colonizan a sangre y fuego y se reparten
el mundo en función del poder que confiere el dominio
de los espacios geográficos. Pero ocurre que luego
no se involucran con la ciencia moderna inaugurada por
Galileo. España, Portugal, Grecia, Latinoamérica,
el Medio Oriente, Egipto,….no se pliegan a la posibilidad
del poder político que brindaron luego los desarrollos
tecnocientíficos que, de una manera explosiva,
inciden durante el Siglo XX y nos proyectan al Siglo XXI
a través de dimensiones no geográficas del
poder.
Llegados a esta parte de mi disertación, estoy
seguro que en vuestras mentes surgen dos preguntas:
¿Qué tiene que ver esto con una supuesta
“Segunda Era de los Descubrimientos?” y ¿Porqué
apelo a una obra filosófíca tan extensa
y compleja para hablar de un tema como el propuesto? .
Mi primera respuesta se funda en los descubrimientos que
se vienen produciendo en el dominio de espacios que no
son los geográficos (o habitualmente considerados
como geográficos) y que nos sumergen en una “metarealidad”,
que surge en los mismos ámbitos de la llamada “fenomenología
de la percepción” y que, a mi entender se
ubica a mitad de camino entre la que podemos llamar “realidad
real”, percibida por nuestros sentidos naturales,
y la llamada “realidad virtual”, que proviene
de la imaginación artística.
La segunda respuesta tiene que ver con el hecho que los
avances tecnocientíficos del hombre durante el
Siglo XX llevan a profundas reflexiones de carácter
político, social, gnoseológico, antropológico
y ético. Este tipo de pensamiento se desarrolló
especialmente a partir de las penosas experiencias de
las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y
Nagasaki. Luego se prolongó a través de
la bioética, el proceso de globalización,
el ciberespacio, la nanotecnología, las ciencias
espaciales, las geometrías no euclidianas y la
fractal, etc.
Durante el Siglo XX se ampliaron muchas de esas capacidades
hasta límites inverosímiles y fue así
que entramos en lo que llamo Segunda Era de los
Descubrimientos y en espacios que trascienden
los registrados por la geografía tradicional.
La cuestión es que ahora hemos hecho aparecer cosas
que no provienen directamente de lo que nos informan nuestros
sentidos. Me refiero al universo que nos muestra la llamada
“astronomía no visible”, las imágenes
infrarrojas o de radar de ambientes geográficos,
las imágenes de las tomografás axiales computadas
de nuestro propio cuerpo, la ecodetección submarina
con ultrasonidos, las informaciones que rondan por el
ciberespacio, las cosas propias de la nanotecnología
o de la biotecnología, las ondas coherentes del
espectro electromagnético no visible desde Maxwell
y Marconi en adelante, etc.
Maurice Merleau-Ponty (1908-1961), fenomenólogo
francés, escribió su libro Fenomenología
de la percepción (1945) siguiendo las
pautas de pensamiento de su maestro Husserl y considerando
la percepción que sigue a las sensaciones de los
sentido humanos. Dicho maestro hizo un análisis
a fondo de las relaciones sujeto-objeto para generar su
fenomenología. Discriminó entre una “percepción
interna”, que es inmanente y responde a las intuiciones,
y otra “percepción externa”, que es
trascendente. El problema radica en que todas las cosas
que surgen de fenómenos no sensibles y que señalo
en el párrafo anterior constituyen “algos” que inciden en nuestra conciencia como fenómenos
que percibimos a través del conocimiento de teorías
científicas, que Husserl mayormente no
llegó a conocer, y usando instrumentos que en su época no existían o recién
comenzaban a aparecer a la consideración reflexiva
de los filósofos. Dichas teorías e instrumentos
nos muestran una realidad que nuestros sentidos no pueden
sentir y que cada vez estamos más convencidos,
pese a las revoluciones científicas, que es tan
real como la que vivimos directamente. Se trata de una metarealidad (1995) que nos describe
el filósofo italiano Riccardo Campa, luego de reflexionar
sobre la metatécnica (1993) en
la lo introdujo y en la que nos introduce, el filósofo
venezolano Doctor en Filosofía y Letras Ernesto
Mayz Vallenilla (nacido en 1925). Este último fue
integrante de la Primera Promoción de la Facultad
de Filosofía y Letras de Venezuela, se doctoró
e hizo estudios de posgrado en las universidades alemanas
de Göttingen, Freiburg y Munich. Se desempeña,
entre otros cargos, como Presidente de la Sociedad Interamericana
de Filosofía, Miembro del Comité Directivo
de la Federación Internacional de Sociedades de
Filosofía, Miembro del Instituto Internacional
de Filosofía, Miembro de la Kant Gessellschaft,
Miembro de la Societé Européenne de Culture,
Director de la Escuela de Filosofía de la Universidad
Central de Venezuela, Profesor Emérito del Instituto
de Estudios Avanzados (IDEA) y Profesor Titular de la
Cátedra Unesco de Filosofía
El hombre “óptico-lumínico”,
del que nos habla Mayz Vallenilla, es el que usa sus sentidos
naturales para apreciar la realidad que lo rodea. Esa
realidad es la que geográficamente descubrieron,
conquistaron y colonizaron los españoles y portugueses
que se dividieron el mundo a través del Tratado
de Tordesillas y la que ingleses, holandeses, noruegos,
árabes, vikingos, etc. que fueron descubriendo
nuevas tierras y nuevos mares hasta que casi toda la superficie
geográfica de la Tierra fue objeto de la actividad
del hombre. Este proceso es lo que históricamente
se ha dado en llamar la Era de los Descubrimientos,
y ocurrió entre los Siglos XV y XIX. También
podemos pensar que ésa Era comenzó en la
prehistoria, desde el origen del hombre, hasta el descubrimiento
del primer instrumento metatécnico que operara
en la extensión de los sentidos humanos mediante
prótesis tecnológicos que le ampliaran su
percepción de la realidad (podríamos pensar,
como lo hice, en el telescopio de Galileo Galilei, pero,
fundamentalmente, me refiero a los avances tecnocientíficos
del Siglo XX).
Mayz Vallenilla realizó su tesis doctoral sobre
el tema: “Fenomenología del Conocimiento” sobre el problema crucial de la constitución del
objeto en el campo de la conciencia a través del
estudio e interpretación de la Fenomenología
de Husserl. Su maestro, como dije, expresaba que siempre
que se tiene conciencia se trata de “conciencia
de algo”. Si ése algo se nos ofrece directamente
como una cosa que nuestros sentidos pueden apreciar podemos
percibirla y también modificarla mediante la técnica.
Si para lograrlo debemos usar instrumentos y una teoría
científica que nos permita analizar, comprender
e interpretar ese algo que escapa a nuestros sentidos
debemos usar un instrumento metatécnico y nuestra práctica es llamada metatécnica.
Para hacer todo esto estamos operando más allá
de la técnica (la expresión griega “methá”
señala lo que está más allá
de lo percibido con los sentidos, como es el caso de la
metafísica) y lo que estamos apreciando es tan
real como lo que nos muestran nuestros sentidos, siempre
que nuestra teoría científica y nuestros
instrumentos no nos engañen. Según lo que
el filósofo italiano Riccardo Campa concluye, a
través de su estudio de la metatécnica de
Mayz Vallenilla, lo así observado es parte de una metarealidad que venimos descubriendo
mediante la evolución de la ciencia durante el
Siglo XX y lo que va del XXI.
Dado que en esta Academia hay muchos Académicos
que son marinos de profesión, me permito citar
el ejemplo del RADAR. El radar es un
instrumento metatécnico porque opera en frecuencias
de microondas que nuestros sentidos no pueden detectar
y nos muestra una metarealidad que es tan real como la
que percibimos a través de nuestros sentidos, siempre
que la teoría del radar sea válida y nuestro
sistema radar opere correctamente..
Debo decir que toda esta cuestión me inquietaba
mucho antes de tomar contacto con la obra de estos dos
filósofos y fueron muchas las cuestiones que oportunamente
le planteé al respecto a mi profesor de Historia
y de Filosofía de la Ciencia, el doctor Gregorio
Klimosky, hace más de veinte años.
El hecho concreto es que este problema ha derivado en
una investigación que he realizado junto con otros
tres profesionales (un abogado, un licenciado en ciencias
políticas y una licenciada en biología).
La hacemos para la Escuela de Defensa Nacional sobre el
tema: “Una imagen espacio-política del mundo”.
Les he entregado a los señores Académicos
un índice de los temas tratados durante el desarrollo
de la investigación, como agregado al texto de
este Cuaderno Thalásico que es el Nº 28 de
nuestra producción.
Creo que vale la pena explicar un poco lo relativo al
título de la investigación para comprender
el porqué de ciertas palabras.
Estoy convencido que cada uno de nosotros tiene una “imagen
del mundo” diferente según su profesión,
los conocimientos e informaciones recibidas y las experiencias
vividas a lo largo de la vida. Es así como la mayoría
tiene una experiencia como “hombre óptico-lumínico”
que le permite apreciar el mundo a través de su
sensibilidad como “del mundo real”.
Todos nosotros hemos nacido durante el Siglo XX y hemos
sumado, a las experiencias sensoriales, otras experiencias
que damos por ciertas y que nos han modificado la vida,
a través del uso de instrumentos metatécnicos
que pocas veces conocemos en cuanto a su funcionamiento
y en lo relativo a las consecuencias de su uso sobre el
hombre y la sociedad. Ellos nos han permitido adicionar
una metarealidad a la realidad de los sentidos. Por ejemplo,
si yo uso mi teléfono celular y me comunico con
alguien lo doy por existente aunque no tengo una percepción
directa de su existencia. Entre uno y otro hay un complejo
sistema de telecomunicaciones que usa una pequeña
porción del espectro electromagnético que,
la mayoría de las veces no es visible. El sistema
es metatécnico y aunque no lo conozca en toda su
complejidad lo uso, creo que no me miente y se constituye
en parte de mi vida y de la realidad de todos los días.
Los españoles y portugueses que descubrieron buena
parte del mundo hacia fines de la Edad Media eran hombres
“óptico-lumínicos” que descubrieron
gradualmente la geografía y la volcaron en mapas,
cada vez más precisos, a través de sus experiencias
sensibles y directas.
Durante la Edad Moderna surgieron los Estados Nacionales
que trazaron sus límites geográficos una
y otra vez como resultados de múltiples conflictos
que llegan hasta nuestros días.
La combinación de espacios geográficos y
poder político, militar y económico dió
sentido perdurable a la interdisciplina geopolítica que apreciamos y valoramos como algo que tiene que ver
como un bien nacional y regional a defender hasta sus
últimas consecuencias en tierra, mar y aire. Eso
da sentido a nuestras Fuerzas Armadas.
Pero en el título de nuestra investigación
hablamos de “espacio-política” y ustedes se preguntarán qué es.
En principio podría decir que nos referimos a todos
los espacios en los que, de una u otra manera, se ejerce
el poder (político, económico, militar y
del conocimiento y la información). Por supuesto
que el primer espacio a considerar es el geográfico,
pero cabe aclarar que la geografía, como ciencia,
ha experimentado una revolución científica
a la manera de Tomás Kuhn (ver bibliografía
del Agregado). Me refiero a que, a partir de 1957 (Sputnik
1), comienzo de la Era Espacial, la geografía se
ve de otra manera, con los mismos ojos humanos de los
astronautas, proyectados transitoriamente al espacio ultraterrestre,
y con instumentos metatécnicos de teledetección
que permiten el desarrollo de una geomática que manipula muchísimos más datos de la
Tierra que los recolectados en las experiencias de campo
durante toda la historia previa de la humanidad.
La Tierra es vista como un “Sistema Tierra”
y da lugar a millones de imágenes que la geografía
tradicional nunca pudo haber tenido. Los Sistemas
de Información Geográfica (SIG) nos permiten acceder a una geografía, a una estrategia
y a una política y, por lo tanto, a una geopolítica,
totalmente diferente a la tradicional.
Pero ocurre que hay muchos otros espacios no geográficos
a considerar con las teorías científicas
actuales y los instrumentos metatécnicos correspondientes.
Me refiero a los siguientes espacios que tratamos en nuestra
investigación desde puntos de vista globales, regionales
y nacionales:
·
Atómico (física y tecnología
nucleares);
· Molecular (química de
nuevos materiales, nanotecnología, etc.);
· Celular (biotecnología,
ingeniería genética, biodiversidad, tomografía
axial computada, resonancia magnética, etc.);
· Electromagnético (espacio para la telecomunicación,
la teledetección y teleposicionamiento);
· Ciberespacio (espacio para la
acumulación y tratamiento de la información);
· Ultraterrestre (espacio para
la telecomunicación, la teledetección y
la observación científica a niveles global,
local e individual);
· Subácuo (que, si bien
es geográfico, merece una consideración
especial a partir del uso de las metatécnicas adecuadas
para llegar e investigar en las grandes profundidades).
Todos
estos nuevos espacios, que de distintas maneras se interrelacionan
entre sí y forman parte de un todo dinámico,
están siendo descubiertos y conquistados por los
países llamados “desarrollados” mediante
la ciencia, la tecnología, la técnica y
la innovación producida durante el Siglo XX y lo
que va del XXI. Llamo a esto Segunda Era de los
Descubrimientos.
Se trata de una nueva era histórica en la que hay
nuevas formas del ejercicio del poder, de la conquista,
de la colonización y de hacer la guerra. Todo ello
marca la impronta de los tiempos que estamos viviendo
en el ya destacado proceso de globalización y en
la conceptuación de una seguridad y una defensa
que responden a las nuevas amenazas.
Como en la Primera Era de los Descubrimientos hay imperios, conquistadores, colonizados, vencedores
y vencidos. Hay brechas tecnológicas, sociales
y culturales que es preciso salvar para no pagar las consecuencias
que ello puede tener sobre nuestra libertad e independencia
futuras.
La distancia entre Europa y América, que marcaba
las dificultades geográficas y tecnológicas
para el ejercicio del poder durante la Primer Era antes
mencionada, se ha transformado en la brecha tecnológica
que marca las facilidades para dicho ejercicio durante
la Segunda Era. La brecha cultural, que ya existía
en el Siglo XV, se mantiene pese a la globalización,
porque tiene que ver con lo local más que con lo
global. Esto es lo que motoriza la fragmentación
político-cultural y los movimientos anti-globalización
que se experimentan frente al proceso de globalización.
La conquista de los espacios no geográficos que
mencioné tiene que ver con nuevas formas de la
guerra: atómica, química, biológica,
de la información (I-War), electrónica,
ciber-guerra y de las Galaxias que rondan y condicionan
la historia contemporánea y lo que podríamos
llamar “historia del presente” como parte
puntual del proceso de aceleración de la historia
que vivimos.
Es por lo dicho que esta segunda forma de conquista tiene
que ver con nuestra Defensa Nacional, tanto durante la
paz como en la guerra. De aquí nuestra investigación
hecha para la Maestría en Defensa Nacional.
Todo esto convoca al ejercicio de un pensamiento trans-óptico,
trans-lumínico y trans-humano al que nos convocan
Mayz Vallenilla y Campa. El famoso “iluminismo”
moderno esta siendo ampliamente superado y se requiere
una nueva visión del mundo que, curiosamente, va
mucho más allá de lo que podemos ver, en
particular, y sentir, en general. Tiene que ver con causalidades
legales e intencionalidades, emocionales e ideológicas
que no responden a ninguna ley. También tiene que
ver con lo que se ha dado en llamar “hard-power”
y “soft-power” (que puede ser más “fuerte”
que el anterior).
Esto es muy importante porque marca límites no
geográficos para la actividad humana y los Estados.
Se establecen pautas de “no-proliferación”
estableciendo límites que pueden ser no respetados
por los que imponen los límites a “los otros”
y por estos últimos, cuando no aceptan tales imposiciones
por parte de los primeros.
Es evidente que, con todo esto, la humanidad esta frente
a una dicotomía “crisis-oportunidad”
planteada por el desarrollo fuera de control de la tecnociencia
en el plano de la razón que rige la causalidad natural. La cuestión se plantea en el plano de
la intencionalidad humana para el uso
de los instrumentos metatécnicos de que algunos disponen.
Poco importa pensar que EE.UU. tenga diez mil bombas atómicas
usables en su estantería y que China sólo
tenga cuatrocientas si, tanto con las unas como con las
otras, se puede borrar la vida del único planeta
que comprobadamente la tiene.
Si importa mucho pensar, por ejemplo, que nos estamos
“globalizando” a través del uso de
ondas electromagnéticas coherentes que, al ser
emitidas al espacio cósmico, no encuentran respuesta
inteligente de otra parte del universo. Todo esto me lleva
a meditar sobre esta suerte de “soledad cósmica”
que padecemos y sobre la necesidad de resolver “geopolíticamente”,
los problemas geopolíticos que hasta ahora no pudimos
resolver, y “espaciopolíticamente”,
los nuevos problemas, tanto globales como individuales,
que nos plantea el uso global y local de las nuevas tecnologías.
Las tecnologías en juego son tanto parte del problema
como de su solución. Esto hace que la responsabilidad
por su uso se plantee en el plano de la ética aplicada
a cada una de las posibilidades de decisión en
las actividades correspondientes a cada uno de los espacios
tratados. La ética de la responsabilidad a efectivizar
en las consecuencias futuras de las decisiones tiene vigencia
global, en lo espacial, e intergeneracional, en lo temporal.
Partiendo de dicho compromiso ético se puede adoptar
el transhumanismo como un instrumento
filosófico para el tercer milenio. Se trata de
aplicar la tecnología para mejorar radicalmente
a los seres humanos (tanto como individuos como miembros
de una sociedad y de una especie). No obstante, podemos
dar lugar a una nueva utopía.
Algunos hablan de una “singularidad”,
dado que nos encontramos en el momento en que el crecimiento
exponencial de la tecnología y de la cultura se
hace tan rápido que provoca una ruptura
catastrófica con el pasado y el nacimiento
repentino de un nuevo mundo. Este es el “nuevo mundo”
que se está descubriendo en esta Segunda
Era de los Descubrimientos así como América
fue el Nuevo Mundo descubierto durante la Primera.
Lo que estimo como dramático es que los latinoamericanos
estamos siendo descubiertos por segunda vez porque no
nos hemos montado adecuadamente en las “carabelas
de la modernidad”, en las de los descubridores,
colonizadores y conquistadores de este nuevo mundo que
aquí presento.
Los poderes puestos en juego en el ámbito de la
“espacio-política” son enormes y mal
manejados pueden producir hasta el suicidio colectivo
de la humanidad. No podemos huir de ellos de la misma
manera que no podemos huir de nosotros mismos. Es preciso
controlarlos y la responsabilidad del control es de quienes
los tienen en todas sus variantes.
La República Argentina ha firmado todos los tratados,
acuerdos, convenios y otros instrumentos de derecho internacional
público que muestran su vocación por la
paz y por la autolimitación en el ejercicio de
tales poderes que en muchos casos, pudiendo tenerlos,
no los ha efectivizado.
Probablemente Edmundo Husserl, en la fecunda profundidad
de sus reflexiones y en su ardorosa vocación por
el trabajo intelectual, nunca pudo suponer que su pensamiento
sobre la filosofía del conocimiento pudiera tener
una aplicación tan concreta en el devenir de la
humanidad sobre la Tierra. Serán muy pocos los
amantes de la filosofía que lleguen a leer todas
las hojas de su enorme obra, comprenderla e interpretarla
en todo su valor, pero todos vivimos en una sociedad en
que el conocimiento y la información, de alguna
manera, condicionan nuestras vidas. Los condicionamientos
de la Sociedad Industrial eran otros. Las Fuerzas Armadas
que muchos de los aquí presentes vivimos, respondían
a una Revolución de los Asuntos Militares que no
es la actual según lo he expresado para esta Academia
en el Cuaderno Talásico Nº 27, hace casi cuatro
años.
Conclusiones.
Si
nos ubicamos en nuestro país y en las distintas
configuraciones regionales a las que podríamos
acceder, como espacios geográficos, y en una visión
prospectiva que abarque el Siglo XXI, como ámbito
temporal para nuestra preocupación; las consideraciones “espacio-políticas”
que estimo más importantes para hacer son:
· Dado que estamos en un contexto de ampliación del
conocimiento, más que en otro de ampliación
del espacio geográfico, es preciso salir de la
“tragedia educativa” (ver bibliografía
del Agregado) en la que nos viene sumiendo
el actual “Sistema” Educativo Nacional para
que nuestro pueblo sepa cual es el mundo en el que vive.
En lo que hace a este tema, he escrito para la Revista
Digital de México: “Prospecti...va construyendo
futuros” el artículo: “Educación
en la metarrealidad a través de la metatécnica”,
publicado en el N° 7 de la misma dedicado al tema
“Prospectiva y Educación”, y que se
puede consultar en INTERNET;
· Aparte de lo señalado en la conclusión anterior,
y teniendo en cuenta lo que actualmente se reconoce en
el ámbito de la defensa como “nuevas amenazas”
(o, en forma más suave, como “nuevos desafíos”),
creo que la peor amenaza es la de la ignorancia
inconsciente de serlo (pues, como dice Ortega
y Gasset, la conciencia de la ignorancia, no es mala,
dado que es la que impulsa hacia el conocimiento). Y digo
esto por el simple hecho que dicho tipo de ignoranica
representa el desconocimiento de todas las demás
amenazas y, por supuesto, la no adopción de medidas
preventivas de defensa por parte de una sociedad rica
en recursos de todo tipo y, por lo tanto, potencialmente
agredible;
· Dado que los políticos en ejercicio del
poder desconocen, por lo general, los avances tecnocientíficos
producidos desde comienzos del Siglo XX, es preciso enseñarles
los mismos y su influencia en el hombre y la sociedad,
como se lo hace en los EE.UU. de Norteamérica.
El objetivo a alcanzar es que usen dicho conocimiento
en forma apropiada en la legislación que generan
y en la ejecución de los planes estratégicos
que todo gobierno debe tener para enfrentar un mundo futuro
difícil e inseguro. En lo relativo a este tema
he escrito, para la revista antes citada, el artículo:
“Tecnociencia contemporánea y su gestión
política y legislativa”, que aún no
ha sido publicado pero que espero que lo sea pronto;
· Se hace preciso que las sociedades de los países
que quedaron fuera de la Segunda Era de los Descubrimientos
(entre los cuales se encuentran los países latinoamericanos)
se involucren en ella conociendo, utilizando y, sobre
todo, creando ciencia y tecnología.
Para esto último deben respaldar, promover socialmente
y valorar a sus científicos e ingenieros con capacidades
creativas y no forzarlos a emigrar, con “materia
gris” incluída, luego de gastar ingentes
sumas de dinero en su formación “gratuita
y libre”. España, impulsada por la Unión
Europea, está haciendo exitosos esfuerzos en este
sentido y otros países como China, India, Japón,
Corea del Norte, etc., “descubiertos” también
por los occidentales, hace rato que han tomado el camino
del desarrollo científico y tecnológico,
mientras nosotros los contemplamos asombrados y hablamos
de “milagros”. En esto no hay milagros.
· Es preciso que todos comprendamos que, como todo organismo
vivo, la Argentina para progresar necesita
disponer de materia (en lo posible con
valor agregado por influjo de la aplicación de
la Ciencia, Tecnología e Innovación a la
materia prima disponible), de energía (según
necesidades de orden creciente) y del máximo
intercambio de información con el mundo
que nos rodea (según necesidades también
crecientes);
· Y, finalmente, si logramos lo antes señalado,
tendremos, por añadidura, un Sistema de
Desarrollo Integral compuesto por los cuatro
subsistemas que señala el filósofo y físico
argentino, radicado en Canadá, Mario Bunge: el Político, el Cultural,
el Económico y el Biológico que deben funcionar según las pautas contemporáneas
de la Sociedad del Conocimiento y la Información a la que aún no hemos accedido de la manera debida.
Aclaro que los Sistemas Educativo, de Ciencia, Tecnología
e Innovación y de Defensa pertenecen, según
mi entender, al Subsistema Cultural y estamos muy lejos
de que funcionen adecuada y empáticamente por la
brecha cívico-militar que inexplicablemente mantenemos
abierta como una herida absurda del cuerpo social por
cuestiones del pasado.
El
desarrollo integral adecuado de nuestro país y
de sus aliados, según acuerdos regionales, nos
puede deparar la función de conquista en la Segunda
Era de los Descubrimientos. En cambio, nuestra
persistencia en la contemplación y en los modestos
estados de desarrollo actual nos sumirá en los
papeles de colonizados y globalizados (y hasta “regionalizados”).
Más que los políticos son los ciudadanos
argentinos los que deberán dar respuesta a esta
opción.
Necesitamos de una nueva generación de hombres
y mujeres que, conscientes de una ética de la responsabilidad
frente al futuro y de los hechos históricos de
la ciencia y la tecnología del Siglo XX que he
mencionado, tengan la fuerza espiritual y el empuje que
caracterizó a nuestros héroes de la independencia.
Ellos no miraban la historia colonial y, aunque no habían
estudiado prospectiva, pensaban y pugnaban por lograr
un país libre e independiente para sus descendientes.
Ellos construyeron el futuro del que, mal o bien, gozamos.
Los nuevos próceres de nuestra libertad no deberán
ser educados en el análisis y contemplación
de las distintas construcciones, más o menos ciertas,
de una historia que pasó. Ellos deben ser dotados
de las herramientas espirituales necesarias para construir
un país mejor y distinto, que tenga futuros posibles
como metas alternativas y realizables en los hechos. Será
a partir de cada presente que ellos podrán aspirar
a un país integralmente desarrollado a través
de su pertenencia a una clase dirigente que convoque a
la voluntad nacional de cumplir claros objetivos nacionales
y Políticas de Estado viables y sostenidas en el
tiempo.
A modo de reflexión final deseo citar a otro gran
filósofo, René Descartes, y a dos grandes
escritores, uno extranjero y otro nacional, Marcel Proust
y Rodolfo Bioy Casares..
El mencionado filósofo pensó en la existencia
de dos sustancias en la naturaleza: la “cosa extensa”
(“res extensa”) y la “cosa pensante”
(“res cogitans”). He reflexionado respecto
a cosas extensas, no geográficas, y respecto a
“espacios” para la información y su
transmisión a nivel global. Estos últimos
tienen que ver con la “cosa pensada”, pero
su lugar ya no es el cerebro humano, ni ningún
otro lugar en particular. En estas reflexiones ambas cosas
parecen mezclarse en una sóla. El hecho es que
pensando en teorías científicas se reconocen
cosas extensas más allá de lo que nos informan
los sentidos. Es así como hemos accedido a la molécula,
el átomo y la célula viva. Todo parece fundirse
en una sola sustancia, como lo pensaba Baruch de Spinozza.
Por otra parte el escritor citado en primer término
expresó: “la travesía real del descubrimiento,
no consiste en buscar paisajes nuevos, sino en poseer nuevos ojos”. Estos “ojos”
podríamos pensar que sean los que “ven”
más allá de lo “óptico-luminico”,
los que usan “los anteojos de la ciencia”
ante cada nuevo paradigma y nos muestran esa metarealidad
en la cual, de alguna manera, ya vivimos con el espíritu.
De todas maneras, pienso que los “nuevos ojos”
a los que se refiere Proust probablemente sean los de
la imaginación, los que nos muestran lo virtual,
a lo que todo espíritu poético puede acceder.
Finalmente, el consagrado escritor argentino me lleva
a pensar que esta presentación no puede ser tomada
a la manera de la “Invención de Morel”.
No estoy inventando nuevas cosas para constituir un Nuevo
Mundo que estamos descubriendo. Lo que estoy haciendo,
a la manera de Witgenstein, es dar un sentido político
integral a hechos, que ocurren y son
efectivos constituyentes de nuestro mundo actual. Crean historia pero no son cosas localizables
geográficamente. Tienen una referencia en el tiempo,
pero no en la geografía, aunque revolucionan la
manera de hacer geografía. Constituyen nuestro
mundo actual y marcan nuevas dimensiones del poder político.
Lo hacen de manera que nos brindan una nueva imagen
del mundo en el que ya vivimos.
Realidad, metarealidad y virtualidad nos permiten ampliar
la vida del espíritu, sin límites, en una
aventura del pensamiento que Alberto Einstein supo ejercitar
a través de su libro: “La física,
aventura del pensamiento”.
En la Primera Era de los Descubrimientos, el comandante,
capitán o piloto era fundamental para navegar por
mares desconocidos y llegar a puerto. En la Segunda Era
de los Descubrimientos, a la que me he referido en este
ensayo, es el filósofo o el científico el
que nos guía en la “navegación”
en los amplios espacios de la ignorancia, eligiendo “rumbos”y
salvando las “tempestades” del espíritu
para tratar de llegar a la verdad y el conocimiento. En
esto vale la frónesis (f????s??) aristotélica
como equilibrio de las pasiones del alma.
BUENOS AIRES, 30 de mayo de 2006.
Néstor Antonio Domínguez
Capitán de Navío (RE)
Académico N°19.
Agregado:
Informe de Investigación en curso a la Escuela
de Defensa Nacional.
AGREGADO.
ESCUELA
DE DEFENSA NACIONAL
INFORME
DE INVESTIGACIÓN EN CURSO
TÍTULOS
DE LA INVESTIGACIÓN:
“Una imagen espacio-política del mundo”.
INVESTIGADORES:
Director:
Dr. Roberto Bloch;
Codirector: Ing. Néstor Antonio
Domínguez.
Como contribuyentes en temas de su especialidad:
Investigadora Profesora Asociada: Lic.
en Biología María José Espona;
Investigador Profesor Asociado: Lic.
en Ccias. Políticas Fernando J. Ohanessian.
PALABRAS
CLAVES:
Tecnociencia;
fenomenología; metatécnica; metarealidad;
espacio-política; geopolítica; geomática;
infoesfera; nooesfera; ultraterrestre; espectro; sistema;
sistémico; ciberespacio, electromagnético;
telecomunicaciones; teledetección; nanociencia;
nanotecnología
NECESIDAD:
Se
hace necesario investigar los espacios no geográficos
como dadores de poder político a los Estados. Esto
nos permite ir más allá de la fórmula
de Tom Cline de “Poder del Estado”
y tomar en cuenta desarrollos tecnocientíficos
del Siglo XX que han cambiado la distribución del
poder en el mundo e, inclusive, están influyendo
en la consideración de nuevas amenazas y en la
perduración de la concepción tradicional
del Estado-Nación como referente de las relaciones
internacionales. Incluso cabe la consideración
de una revolución científica en el ámbito
de la geografía que lleva a una modificación
sustancial de la geopolítica. Es así como,
esta geopolítica modificada, debiera considerarse
como parte de la “espacio-política”
que postulamos.
OBJETIVO
GENERAL:
Nuestra
investigación apunta a demostrar que el desarrollo
del conocimiento, la innovación en instrumentos
metatécnicos y la utilización de ciertos
espacios, no considerados por la geopolítica, es
útil a la obtención de poder político
y que, lo mismo que en el caso de los límites geográficos,
se establecen límites arbitrarios para dicho desarrollo.
OBJETIVOS
ESPECÍFICOS:
· En lo que concierne a la defensa en particular
los nuevos espacios son motivo de conquista y de distintas
formas de la defensa y del conflicto para su ocupación
y uso. Nuestro objetivo en relación con la defensa
radica en mostrar el valor que tiene mantener una política
de Estado coherente y sostenida respecto a los espacios
no geográficos que consideramos en particular y
en sus relaciones recíprocas.
· Desde el punto de vista tecnocientífico
cabe observar que la investigación científica,
la innovación y el uso de metatécnicas no
sólo ocaciona una revolución científica
en la geografía sino que conduce, además,
al descubrimiento de nuevos espacios para la actividad
humana en cuanto a sus relaciones con la sociedad y la
naturaleza. Cabe pues brindar especial atención
política al desarrollo de las actividades en relación
con dichos espacios.
· Hasta ahora las políticas argentinas en
relación con los nuevos espacios a conquistar han
sido parciales y no se las ha considerado como factores
de poder político, económico, militar e
informacional. Esto contrasta con el interés que
normalmente despiertan los espacios geográficos
en disputa. Es por lo anterior que es preciso despertar
interés en la clase política en el concepto
de “espacio-política” que presentamos;
· La complejidad del acceso a los nuevos espacios,
tanto desde el punto de vista teórico como práctico,
conlleva la necesidad de hacer un esfuerzo ordenado en
materia de educación de los decidores políticos
en las áreas tecnocientíficas involucradas.
Pensamos que el texto que surge de esta investigación
aporta un elemento para educar al respecto.
APORTE
PARA ÁREAS DEL CONOCIMIENTO:
Entendemos
que las áreas de conocimiento que se ven afectadas
van más allá de las ciencias geográfica
y política. Es importante que quienes se dedican
a las tecnologías de la información, las
ciencias espaciales, la física atómica,
la química, las ciencias biológicas, la
electrónica, la cibernética, la computación
científica y las ciencias del mar, entre otras,
tengan conciencia del poder que manejan y las repercusiones
espacio-políticas de ése poder.
RELEVANCIA:
Estimamos
que la investigación es relevante en materia de
defensa nacional porque extiende el área de observación
de los profesionales de la defensa y lo hace a partir
de un punto de vista aún no considerado. Estimamos
que se extiende el conocimiento de la geopolítica
hacia nuevas áreas y en una consideración
conjunta de los progresos logrados por la tecnociencia
del Siglo XX, más allá y más acá
de la geografía y en cuanto a la revolución
geográfica en sí.
DURACIÓN:
Un año y medio.
INDICE:
CAPÍTULO
I: INTRODUCCIÓN:
Bibliografía del Capítulo I:
CAPÍTULO
II: MARCO CIENTÍFICO:
A)
Conceptos y términos teóricos:
A1)
El orden:
A2) Metatécnica:
A3) Geopolítica:
A4) Espaciopolítica:
A5) Soberanía:
A6) Espacio:
a) Concepciones tradicionales versus modernas:
b) Nuevas geometrías:
c) Relatividad:
d) Astronomía no visible:
e) Mecánica cuántica:
f) Complejidad:
g) Espacio y política:
A7) Tiempo:
a) Concepciones relativas al tiempo:
b) Los diversos tiempos del hombre:
c) Clasificación de la forma de considerar el tiempo:
d) Diversas maneras de medir el tiempo:
e) Cocepciones posteriores del tiempo de Oriente y Occidente
f) Conceptos de temporidad y prospectiva:
g) Tiempo y política:
A8) Ondas, coherencia, frecuencias e información:
A9) Teoría de Sistemas:
A10) Poder:
a) Causas del ejercicio del poder:
b) Manifestaciones del poder, entendido fenomenológicamente:
B) Objeto de la investigación:
C) Método de investigación:
C1) Método fenomenológico:
C2) Enfoque sistémico:
D) Aplicación de los métodos de investigación
a los ámbitos en estudio:
D1) Aplicación del método fenomenológico
en la “espaciopolítica”:
D2) Aplicación del enfoque sistémico en
la “espacio-política”:
Bibliografía del Capítulo II:
CAPITULO
III: ENFOQUE POLÍTICO DE LA INVESTIGACIÓN:
Introducción:
Momentos del desarrollo del derecho:
Teorías fundamentales del poder:
Sobre las formas del poder:
Sobre los fundamentos del poder y los principios de legitimidad:
La fórmula sobre el Poder del Estado de Tom Cline:
Revoluciones políticas a partir del ámbito
espacial de la “Polis”:
Bibliografía del Capítulo III:
CAPÍTULO
IV: LOS ÁMBITOS TRADICIONALES Y SUS LÍMITES:
Revoluciones
científicas de la geografía. Sus cambios
de paradigma:
El paradigma humanista:
Conciencia territorial y materias objeto de estudio:
Ecología del paisaje:
Cronogeografía:
Prismas espacio-temporales:
Diferenciación de intereses respecto a los espacios
geográficos:
Enfoque sistémico del análisis de los espacios
geopolíticos:
Espacios transversales:
La revolución actual de la ciencia geográfica:
Análisis de los ámbitos geográficos
y sus límites actuales:
La fenomenología para el desarrollo de una filosofía
de la geografía:
El enfoque global, espectral y computacional de la Tierra:
La revolución geográfica y sus ámbitos
tradicionales:
A) Tierra:
B) Agua:
C) Aire:
D) Hielo:
Conclusiones generales:
Bibliografía del Capítulo IV:
CAPÍTULO
V: LOS ÁMBITOS NO TRADICIONALES Y SUS LÍMITES:
A)
Espacio electromagnético:
Introducción:
Inteligencia extraterrestre y coherencia de las ondas
electromagnéticas:
El concepto de espacio electromagnético:
Investigación de punta en relación con este
espacio:
Comparación entre el “espacio” en el
espectro y los espacios físicos
de la geopolítica:
La Unión Internacional de Telecomunicaciones y
el derecho a
comunicarse:
Las comunicaciones y telecomunicaciones con las formas
de vida terrestres no humanas:
Las ondas electromagnéticas y el ámbito
del espacio ultraterrestre:
Las ondas electromagnéticas y las estructuras moleculares
y atómicas:
Los mensajes celulares y genéticos.
La trama que establecen las relaciones entre los espacios
no
tradicionales y sus límites:
El poder de la información entre los otros poderes:
La relevancia del espacio telecomunicacional electromagnético
desde
distintos puntos de vista y en relación con el
poder:
Conclusiones:
Bibliografía 5A:
B)
Ciberespacio.
Introducción:
Nexo con el espacio electromagnético:
Investigación de punta en relación con este
espacio:
El poder cibernético:
Operaciones en el ciberespacio:
Aspectos estratégicos:
Aspectos legales:
La relevancia del ciberespacio desde distintos puntos
de vista
y en relación con el poder.
Conclusiones:
Bibliografía 5B:
C)
Espacio ultraterrestre:
Introducción:
La cuestión del límite entre el espacio
aéreo y el ultraterrestre:
Bioesfera 2:
Estaciones espaciales:
Investigación de punta en relación con este
espacio:
El uso militar del espacio ultraterrestre:
Implicaciones antropológicas, éticas, legales
y políticas de la ocupación del espacio
ultraterrestre por el hombre:
Las nuevas relaciones humanas con el cosmos y su influencia
en lo terrestre a través del poder de la información:
La relevancia del espacio ultraterrestre desde distintos
puntos de vista
y en relación con el poder:
Conclusiones:
Bibliografía 5C:
D)
Espacio atómico y molecular:
Introducción:
Evolución científica moderna en cuanto a
la concepción del átomo
Y de su estructura:
La naturaleza del electrón (¿onda o corpúsculo?):
La energía de la materia:
El Principio de Incertidumbre de Heisenberg:
Investigación de punta en relación con este
espacio:
La guerra nuclear:
Átomos para la paz:
La anteúltima Revolución de los Asuntos
Militares (RAM) y sus implicaciones políticas:
Nanociencia y nanotecnología:
Industria de nuevos materiales:
La química y las investigaciones de nuevos materiales:
El LASER y el MASER, sus usos:
La guerra química:
Química inorgánica para la paz:
La relevancia de la física nuclear y la química
desde distintos puntos de
vista y en relación con el poder:
Conclusiones:
Bibliografía 5D:
E)
Espacio celular
Introducción:
Biodiversidad:
Bioprospección:
Ingeniería genética:
Bioingeniería:
Bioética:
La relevancia del espacio celular desde distintos puntos
de vista
y en relación con el poder:
Biodiversidad estratégica:
Investigación de punta en relación con este
espacio:
Conclusiones:
Bibliografía 5E:
F) Espacio subacuático. .
Introducción:
La propagación del sonido bajo los océanos:
El uso de cables submarinos:
La guerra submarina y antisubmarina, en el siglo XXI.:
Evolución de los medios técnicos para la
investigación submarina
El posible poblamiento de los espacios subacuáticos:
Las comunicaciones con y entre las formas de vida terrestres
no humanas:
Investigación de punta en relación con este
espacio:
La relevancia del espacio subacuático desde distintos
puntos de vista y
en relación con el poder:
Conclusiones:
Bibliografía 5F:
CAPÍTULO
VI: POLÍTICAS NACIONALES Y REGIONALES SOBRE LOS
ÁMBITOS TRATADOS Y SUS LÍMITES:
Introducción:
Bibliografía:
A) Política de gestión y control
del espacio electromagnético:
Introducción:
Hitos del ingreso nacional al espacio electromagnético:
Política nacional:
Aspectos regionales:
Conclusiones:
Bibliografía:
B) Política de gestión y control
del ciberespacio:
Introducción:
Hitos del ingreso nacional al ciberespacio:
Política nacional:
Aspectos regionales y globales:
Conclusiones:
Bibliografía:
C) Política espacial argentina y latinoamericana:
Introducción:
Hitos del ingreso nacional y regional al espacio ultraterrestre:
Política espacial argentina:
Aspectos regionales:
Bibliografía:
D) Política nuclear argentina y latinoamericana:
Introducción:
Hitos del ingreso nacional y regional al espacio atómico:
Cuestionamientos políticos nacionales y regionales:
Conclusiones:
Bibliografía:
E) Política biotecnológica argentina
y latinoamericana
Introducción:
Bibliografía:
Hitos del ingreso nacional y regional a la biotecnología:
Política biotecnológica argentina:
Aspectos regionales:
Conclusiones:
Bibliografía:
F) Política subácuática argentina
y latinoamericana
Introducción:
Bibliografía:
Hitos del ingreso nacional y regional a los espacios subacuáticos:
Política subacuática argentina:
Aspectos regionales:
Conclusiones:
Bibliografía:
CAPÍTULO
VII: CONCLUSIONES GENERALES.
ANEXOS:
ANEXO
1: GLOSARIO.
ANEXO 2: DECLARACIÓN DE BUENOS AIRES SOBRE LAS
XII TABLAS DE LOS DERECHOS DE LA HUMANIDAD.
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Codirector. Director.
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