ACADEMIA DEL MAR
CUADERNO TALÁSICO
Nº 28

Académico de Número nº 18
Capitán de Navío Néstor Antonio Domínguez.

Tema:

LA SEGUNDA ERA DE LOS DESCUBRIMIENTOS.

Presentación: 30 de mayo de 2006.

Expuesto y debatido en la Sesión Plenaria Ordinaria Nº91 del 30 de mayo de 2006.

Buenos Aires,

2006.


Academia del Mar

"La Segunda era de los descubrimientos"

Por: Académico N° 19: Capitán de Navío Néstor Antonio Domínguez.

Introducción.

Entre los años 1859 y 1938 vivió en Alemania el filósofo Edmundo Husseel, el más influyente en el pensamiento del Siglo XX y lo que va del XXI. Su maestro, en el tema que nos interesa, fué Franz Brentano, otro filósofo alemán que vivió entre 1838 y 1917. Sus discípulos más destacados fueron Martin Heidegger, Max Scheler (creador de la antropología filosófica), Nicolai Hartmann y nuestro apreciado José Ortega y Gasset, entre muchos otros. Por supuesto cada uno de sus discípulos tomó caminos diversos, algunos bastante apartados de su maestro.
Husserl realizó un intento de encauzar la filosofía como ciencia y ello se reflejó en su obra “La filosofía como ciencia estricta”. Lo hizo en contra del naturalismo y el psicologismo, reinantes a fines del Siglo XIX, y contra toda otra forma de reduccionismo científico.
Para afirmar la fenomenología como un método filosófico conducente a la verdad produjos sus obras: “Investigaciones lógicas”; “Ideas para una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica”, “Meditaciones cartesianas” y otras. Pero su obra magna, la llamada “Husserliana”, surgió de tres virtudes extraordinarias que el cultivó en el silencio y soledad de su estudio:
· un incondicionado respeto por la verdad;
· un sostenido esfuerzo de voluntad intelectual y
· una gran indiferencia al éxito,
La inmensa obra así producida consiste en 40.000 páginas, manuscritas en una taquigrafía personal que le permitía escribir a la misma velocidad que pensaba, durante diez horas por día y durante muchos años. Los escritos están en los “Archivos Husserl” de Lovaina, en Bélgica. La compilación lleva ya unas 28.000 páginas en 28 tomos de 1000 páginas cada uno que aún no ha sido traducida al español.
Sus discípulos, seguidores y críticos han escrito mucho más respecto a la aplicación de su filosofía, la que antes he mencionado como fenomenología, en muchas ciencias del hombre y la sociedad. Me refiero a la política, la psicología, la hermenéutica, la sociología, la antropología, etc.
Como ustedes podrán presumir no he leído la “Husserliana”, ni me alcanzaría el resto de mi vida para hacerlo, pero sí he accedido a parte de su sistema filosófico gracias a los doctores en filosofía Adolfo Carpio y Roberto Walton, en lo introductorio el primero y, en cuanto a las materias “gnoseología” y “problemas especiales de gnoseología”, de la carrera de filosofía, el segundo.
Estoy muy lejos de comprender e interpretar en profundidad tamaña obra.
Me concentro tan sólo en una afirmación de Husserl de 8 palabras: “El tener conciencia, es tener conciencia de algo”. Ese “algo” es algo que se nos aparece, a los sentidos o en el mismo espíritu, es un fenómeno. Su fenomenología es un discurso que tiene que ver con esta situación.
Por ejemplo el tener “conciencia marítima” surge de que el mar “se nos aparece” ante los sentidos y podemos percibirlo como lo hicieron los griegos de la “Anábasis” de Jenofonte (o “Expedición de los diez mil”) cuando, luego de muchas calamidades sufridas durante la segunda parte de su expedicióna asiática, vieron el Mar Negro y exclamaron: ¡“Thálasa”!, ¡“Thálasa”!.... (¡el mar!, ¡el mar!) para que, al final, nosotros terminemos denominando nuestros estudios, como lo es este, con el nombre de: “Thalásicos”. Su admiración surgía de que, luego de tantos padecimientos en zonas desérticas, ver el mar les comunicaba gran gozo. Su sensación, ante el fenómeno visual era correcta y su percepción también, porque ellos sabían que lo que estaban viendo era el Mar Negro, muy conocido por entonces en el Oriente Medio.
Pero, cabe observar que dichos griegos sólo sabían lo atinente a la superficie del mar y sus inmediaciones; las grandes profundidades del mar fueron vistas e investigadas mediante tecnologías muy sofisticadas, que ampliaron las capacidades de inmersión del hombre normal, muchos siglos después.
A fines del Siglo XV se produce una situación inversa: el marineroRodrigo Sanchez de Triana desde “La Pinta” gritó ¡tierra!, ¡tierra! a las dos de la madrugada del día 12 de octubre de 1492. Respondió a una sensación visual; ello era correcto, pero su percepción, como la de Colón y podemos presumir de casi todos los expedicionarios, era incorrecta lo que estaban viendo no eran las Indias, las tierras de las especies de Oriente, sino un nuevo continente que después se llamó América. Con este último hecho algunos historiadores señalan el comienzo de la Edad Moderna.
Aproximadamente un siglo después Galileo Galilei inventa el telescopio y, a través de él, descubre los satélites de Júpiter que no se ven a simple vista, y plantea muchas otras cuestiones revolucionarias que dan origen a lo que se entiende como la ciencia moderna.
Los grandes protagonistas de las dos primeras expediciones, una simplemente militar y la otra de improvisto descubrimiento, tienen por actores a españoles, portugueses, griegos, árabes, persas, etc. involucrados en la llamada Era de los Descubrimientos. Ellos descubren, conquistan y colonizan a sangre y fuego y se reparten el mundo en función del poder que confiere el dominio de los espacios geográficos. Pero ocurre que luego no se involucran con la ciencia moderna inaugurada por Galileo. España, Portugal, Grecia, Latinoamérica, el Medio Oriente, Egipto,….no se pliegan a la posibilidad del poder político que brindaron luego los desarrollos tecnocientíficos que, de una manera explosiva, inciden durante el Siglo XX y nos proyectan al Siglo XXI a través de dimensiones no geográficas del poder.
Llegados a esta parte de mi disertación, estoy seguro que en vuestras mentes surgen dos preguntas:
¿Qué tiene que ver esto con una supuesta “Segunda Era de los Descubrimientos?” y ¿Porqué apelo a una obra filosófíca tan extensa y compleja para hablar de un tema como el propuesto? .
Mi primera respuesta se funda en los descubrimientos que se vienen produciendo en el dominio de espacios que no son los geográficos (o habitualmente considerados como geográficos) y que nos sumergen en una “metarealidad”, que surge en los mismos ámbitos de la llamada “fenomenología de la percepción” y que, a mi entender se ubica a mitad de camino entre la que podemos llamar “realidad real”, percibida por nuestros sentidos naturales, y la llamada “realidad virtual”, que proviene de la imaginación artística.
La segunda respuesta tiene que ver con el hecho que los avances tecnocientíficos del hombre durante el Siglo XX llevan a profundas reflexiones de carácter político, social, gnoseológico, antropológico y ético. Este tipo de pensamiento se desarrolló especialmente a partir de las penosas experiencias de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Luego se prolongó a través de la bioética, el proceso de globalización, el ciberespacio, la nanotecnología, las ciencias espaciales, las geometrías no euclidianas y la fractal, etc.
Durante el Siglo XX se ampliaron muchas de esas capacidades hasta límites inverosímiles y fue así que entramos en lo que llamo Segunda Era de los Descubrimientos y en espacios que trascienden los registrados por la geografía tradicional.
La cuestión es que ahora hemos hecho aparecer cosas que no provienen directamente de lo que nos informan nuestros sentidos. Me refiero al universo que nos muestra la llamada “astronomía no visible”, las imágenes infrarrojas o de radar de ambientes geográficos, las imágenes de las tomografás axiales computadas de nuestro propio cuerpo, la ecodetección submarina con ultrasonidos, las informaciones que rondan por el ciberespacio, las cosas propias de la nanotecnología o de la biotecnología, las ondas coherentes del espectro electromagnético no visible desde Maxwell y Marconi en adelante, etc.
Maurice Merleau-Ponty (1908-1961), fenomenólogo francés, escribió su libro Fenomenología de la percepción (1945) siguiendo las pautas de pensamiento de su maestro Husserl y considerando la percepción que sigue a las sensaciones de los sentido humanos. Dicho maestro hizo un análisis a fondo de las relaciones sujeto-objeto para generar su fenomenología. Discriminó entre una “percepción interna”, que es inmanente y responde a las intuiciones, y otra “percepción externa”, que es trascendente. El problema radica en que todas las cosas que surgen de fenómenos no sensibles y que señalo en el párrafo anterior constituyen “algos” que inciden en nuestra conciencia como fenómenos que percibimos a través del conocimiento de teorías científicas, que Husserl mayormente no llegó a conocer, y usando instrumentos que en su época no existían o recién comenzaban a aparecer a la consideración reflexiva de los filósofos. Dichas teorías e instrumentos nos muestran una realidad que nuestros sentidos no pueden sentir y que cada vez estamos más convencidos, pese a las revoluciones científicas, que es tan real como la que vivimos directamente. Se trata de una metarealidad (1995) que nos describe el filósofo italiano Riccardo Campa, luego de reflexionar sobre la metatécnica (1993) en la lo introdujo y en la que nos introduce, el filósofo venezolano Doctor en Filosofía y Letras Ernesto Mayz Vallenilla (nacido en 1925). Este último fue integrante de la Primera Promoción de la Facultad de Filosofía y Letras de Venezuela, se doctoró e hizo estudios de posgrado en las universidades alemanas de Göttingen, Freiburg y Munich. Se desempeña, entre otros cargos, como Presidente de la Sociedad Interamericana de Filosofía, Miembro del Comité Directivo de la Federación Internacional de Sociedades de Filosofía, Miembro del Instituto Internacional de Filosofía, Miembro de la Kant Gessellschaft, Miembro de la Societé Européenne de Culture, Director de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela, Profesor Emérito del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) y Profesor Titular de la Cátedra Unesco de Filosofía
El hombre “óptico-lumínico”, del que nos habla Mayz Vallenilla, es el que usa sus sentidos naturales para apreciar la realidad que lo rodea. Esa realidad es la que geográficamente descubrieron, conquistaron y colonizaron los españoles y portugueses que se dividieron el mundo a través del Tratado de Tordesillas y la que ingleses, holandeses, noruegos, árabes, vikingos, etc. que fueron descubriendo nuevas tierras y nuevos mares hasta que casi toda la superficie geográfica de la Tierra fue objeto de la actividad del hombre. Este proceso es lo que históricamente se ha dado en llamar la Era de los Descubrimientos, y ocurrió entre los Siglos XV y XIX. También podemos pensar que ésa Era comenzó en la prehistoria, desde el origen del hombre, hasta el descubrimiento del primer instrumento metatécnico que operara en la extensión de los sentidos humanos mediante prótesis tecnológicos que le ampliaran su percepción de la realidad (podríamos pensar, como lo hice, en el telescopio de Galileo Galilei, pero, fundamentalmente, me refiero a los avances tecnocientíficos del Siglo XX).
Mayz Vallenilla realizó su tesis doctoral sobre el tema: “Fenomenología del Conocimiento” sobre el problema crucial de la constitución del objeto en el campo de la conciencia a través del estudio e interpretación de la Fenomenología de Husserl. Su maestro, como dije, expresaba que siempre que se tiene conciencia se trata de “conciencia de algo”. Si ése algo se nos ofrece directamente como una cosa que nuestros sentidos pueden apreciar podemos percibirla y también modificarla mediante la técnica. Si para lograrlo debemos usar instrumentos y una teoría científica que nos permita analizar, comprender e interpretar ese algo que escapa a nuestros sentidos debemos usar un instrumento metatécnico y nuestra práctica es llamada metatécnica.
Para hacer todo esto estamos operando más allá de la técnica (la expresión griega “methá” señala lo que está más allá de lo percibido con los sentidos, como es el caso de la metafísica) y lo que estamos apreciando es tan real como lo que nos muestran nuestros sentidos, siempre que nuestra teoría científica y nuestros instrumentos no nos engañen. Según lo que el filósofo italiano Riccardo Campa concluye, a través de su estudio de la metatécnica de Mayz Vallenilla, lo así observado es parte de una metarealidad que venimos descubriendo mediante la evolución de la ciencia durante el Siglo XX y lo que va del XXI.
Dado que en esta Academia hay muchos Académicos que son marinos de profesión, me permito citar el ejemplo del RADAR. El radar es un instrumento metatécnico porque opera en frecuencias de microondas que nuestros sentidos no pueden detectar y nos muestra una metarealidad que es tan real como la que percibimos a través de nuestros sentidos, siempre que la teoría del radar sea válida y nuestro sistema radar opere correctamente..
Debo decir que toda esta cuestión me inquietaba mucho antes de tomar contacto con la obra de estos dos filósofos y fueron muchas las cuestiones que oportunamente le planteé al respecto a mi profesor de Historia y de Filosofía de la Ciencia, el doctor Gregorio Klimosky, hace más de veinte años.
El hecho concreto es que este problema ha derivado en una investigación que he realizado junto con otros tres profesionales (un abogado, un licenciado en ciencias políticas y una licenciada en biología). La hacemos para la Escuela de Defensa Nacional sobre el tema: “Una imagen espacio-política del mundo”. Les he entregado a los señores Académicos un índice de los temas tratados durante el desarrollo de la investigación, como agregado al texto de este Cuaderno Thalásico que es el Nº 28 de nuestra producción.
Creo que vale la pena explicar un poco lo relativo al título de la investigación para comprender el porqué de ciertas palabras.
Estoy convencido que cada uno de nosotros tiene una “imagen del mundo” diferente según su profesión, los conocimientos e informaciones recibidas y las experiencias vividas a lo largo de la vida. Es así como la mayoría tiene una experiencia como “hombre óptico-lumínico” que le permite apreciar el mundo a través de su sensibilidad como “del mundo real”.
Todos nosotros hemos nacido durante el Siglo XX y hemos sumado, a las experiencias sensoriales, otras experiencias que damos por ciertas y que nos han modificado la vida, a través del uso de instrumentos metatécnicos que pocas veces conocemos en cuanto a su funcionamiento y en lo relativo a las consecuencias de su uso sobre el hombre y la sociedad. Ellos nos han permitido adicionar una metarealidad a la realidad de los sentidos. Por ejemplo, si yo uso mi teléfono celular y me comunico con alguien lo doy por existente aunque no tengo una percepción directa de su existencia. Entre uno y otro hay un complejo sistema de telecomunicaciones que usa una pequeña porción del espectro electromagnético que, la mayoría de las veces no es visible. El sistema es metatécnico y aunque no lo conozca en toda su complejidad lo uso, creo que no me miente y se constituye en parte de mi vida y de la realidad de todos los días.
Los españoles y portugueses que descubrieron buena parte del mundo hacia fines de la Edad Media eran hombres “óptico-lumínicos” que descubrieron gradualmente la geografía y la volcaron en mapas, cada vez más precisos, a través de sus experiencias sensibles y directas.
Durante la Edad Moderna surgieron los Estados Nacionales que trazaron sus límites geográficos una y otra vez como resultados de múltiples conflictos que llegan hasta nuestros días.
La combinación de espacios geográficos y poder político, militar y económico dió sentido perdurable a la interdisciplina geopolítica que apreciamos y valoramos como algo que tiene que ver como un bien nacional y regional a defender hasta sus últimas consecuencias en tierra, mar y aire. Eso da sentido a nuestras Fuerzas Armadas.
Pero en el título de nuestra investigación hablamos de “espacio-política” y ustedes se preguntarán qué es.
En principio podría decir que nos referimos a todos los espacios en los que, de una u otra manera, se ejerce el poder (político, económico, militar y del conocimiento y la información). Por supuesto que el primer espacio a considerar es el geográfico, pero cabe aclarar que la geografía, como ciencia, ha experimentado una revolución científica a la manera de Tomás Kuhn (ver bibliografía del Agregado). Me refiero a que, a partir de 1957 (Sputnik 1), comienzo de la Era Espacial, la geografía se ve de otra manera, con los mismos ojos humanos de los astronautas, proyectados transitoriamente al espacio ultraterrestre, y con instumentos metatécnicos de teledetección que permiten el desarrollo de una geomática que manipula muchísimos más datos de la Tierra que los recolectados en las experiencias de campo durante toda la historia previa de la humanidad.
La Tierra es vista como un “Sistema Tierra” y da lugar a millones de imágenes que la geografía tradicional nunca pudo haber tenido. Los Sistemas de Información Geográfica (SIG) nos permiten acceder a una geografía, a una estrategia y a una política y, por lo tanto, a una geopolítica, totalmente diferente a la tradicional.
Pero ocurre que hay muchos otros espacios no geográficos a considerar con las teorías científicas actuales y los instrumentos metatécnicos correspondientes. Me refiero a los siguientes espacios que tratamos en nuestra investigación desde puntos de vista globales, regionales y nacionales:

· Atómico (física y tecnología nucleares);
· Molecular (química de nuevos materiales, nanotecnología, etc.);
· Celular (biotecnología, ingeniería genética, biodiversidad, tomografía axial computada, resonancia magnética, etc.);
· Electromagnético (espacio para la telecomunicación, la teledetección y teleposicionamiento);
· Ciberespacio (espacio para la acumulación y tratamiento de la información);
· Ultraterrestre (espacio para la telecomunicación, la teledetección y la observación científica a niveles global, local e individual);
· Subácuo (que, si bien es geográfico, merece una consideración especial a partir del uso de las metatécnicas adecuadas para llegar e investigar en las grandes profundidades).

Todos estos nuevos espacios, que de distintas maneras se interrelacionan entre sí y forman parte de un todo dinámico, están siendo descubiertos y conquistados por los países llamados “desarrollados” mediante la ciencia, la tecnología, la técnica y la innovación producida durante el Siglo XX y lo que va del XXI. Llamo a esto Segunda Era de los Descubrimientos.
Se trata de una nueva era histórica en la que hay nuevas formas del ejercicio del poder, de la conquista, de la colonización y de hacer la guerra. Todo ello marca la impronta de los tiempos que estamos viviendo en el ya destacado proceso de globalización y en la conceptuación de una seguridad y una defensa que responden a las nuevas amenazas.
Como en la Primera Era de los Descubrimientos hay imperios, conquistadores, colonizados, vencedores y vencidos. Hay brechas tecnológicas, sociales y culturales que es preciso salvar para no pagar las consecuencias que ello puede tener sobre nuestra libertad e independencia futuras.
La distancia entre Europa y América, que marcaba las dificultades geográficas y tecnológicas para el ejercicio del poder durante la Primer Era antes mencionada, se ha transformado en la brecha tecnológica que marca las facilidades para dicho ejercicio durante la Segunda Era. La brecha cultural, que ya existía en el Siglo XV, se mantiene pese a la globalización, porque tiene que ver con lo local más que con lo global. Esto es lo que motoriza la fragmentación político-cultural y los movimientos anti-globalización que se experimentan frente al proceso de globalización.
La conquista de los espacios no geográficos que mencioné tiene que ver con nuevas formas de la guerra: atómica, química, biológica, de la información (I-War), electrónica, ciber-guerra y de las Galaxias que rondan y condicionan la historia contemporánea y lo que podríamos llamar “historia del presente” como parte puntual del proceso de aceleración de la historia que vivimos.
Es por lo dicho que esta segunda forma de conquista tiene que ver con nuestra Defensa Nacional, tanto durante la paz como en la guerra. De aquí nuestra investigación hecha para la Maestría en Defensa Nacional.
Todo esto convoca al ejercicio de un pensamiento trans-óptico, trans-lumínico y trans-humano al que nos convocan Mayz Vallenilla y Campa. El famoso “iluminismo” moderno esta siendo ampliamente superado y se requiere una nueva visión del mundo que, curiosamente, va mucho más allá de lo que podemos ver, en particular, y sentir, en general. Tiene que ver con causalidades legales e intencionalidades, emocionales e ideológicas que no responden a ninguna ley. También tiene que ver con lo que se ha dado en llamar “hard-power” y “soft-power” (que puede ser más “fuerte” que el anterior).
Esto es muy importante porque marca límites no geográficos para la actividad humana y los Estados. Se establecen pautas de “no-proliferación” estableciendo límites que pueden ser no respetados por los que imponen los límites a “los otros” y por estos últimos, cuando no aceptan tales imposiciones por parte de los primeros.
Es evidente que, con todo esto, la humanidad esta frente a una dicotomía “crisis-oportunidad” planteada por el desarrollo fuera de control de la tecnociencia en el plano de la razón que rige la causalidad natural. La cuestión se plantea en el plano de la intencionalidad humana para el uso de los instrumentos metatécnicos de que algunos disponen.
Poco importa pensar que EE.UU. tenga diez mil bombas atómicas usables en su estantería y que China sólo tenga cuatrocientas si, tanto con las unas como con las otras, se puede borrar la vida del único planeta que comprobadamente la tiene.
Si importa mucho pensar, por ejemplo, que nos estamos “globalizando” a través del uso de ondas electromagnéticas coherentes que, al ser emitidas al espacio cósmico, no encuentran respuesta inteligente de otra parte del universo. Todo esto me lleva a meditar sobre esta suerte de “soledad cósmica” que padecemos y sobre la necesidad de resolver “geopolíticamente”, los problemas geopolíticos que hasta ahora no pudimos resolver, y “espaciopolíticamente”, los nuevos problemas, tanto globales como individuales, que nos plantea el uso global y local de las nuevas tecnologías.
Las tecnologías en juego son tanto parte del problema como de su solución. Esto hace que la responsabilidad por su uso se plantee en el plano de la ética aplicada a cada una de las posibilidades de decisión en las actividades correspondientes a cada uno de los espacios tratados. La ética de la responsabilidad a efectivizar en las consecuencias futuras de las decisiones tiene vigencia global, en lo espacial, e intergeneracional, en lo temporal.
Partiendo de dicho compromiso ético se puede adoptar el transhumanismo como un instrumento filosófico para el tercer milenio. Se trata de aplicar la tecnología para mejorar radicalmente a los seres humanos (tanto como individuos como miembros de una sociedad y de una especie). No obstante, podemos dar lugar a una nueva utopía.
Algunos hablan de una “singularidad”, dado que nos encontramos en el momento en que el crecimiento exponencial de la tecnología y de la cultura se hace tan rápido que provoca una ruptura catastrófica con el pasado y el nacimiento repentino de un nuevo mundo. Este es el “nuevo mundo” que se está descubriendo en esta Segunda Era de los Descubrimientos así como América fue el Nuevo Mundo descubierto durante la Primera.
Lo que estimo como dramático es que los latinoamericanos estamos siendo descubiertos por segunda vez porque no nos hemos montado adecuadamente en las “carabelas de la modernidad”, en las de los descubridores, colonizadores y conquistadores de este nuevo mundo que aquí presento.
Los poderes puestos en juego en el ámbito de la “espacio-política” son enormes y mal manejados pueden producir hasta el suicidio colectivo de la humanidad. No podemos huir de ellos de la misma manera que no podemos huir de nosotros mismos. Es preciso controlarlos y la responsabilidad del control es de quienes los tienen en todas sus variantes.
La República Argentina ha firmado todos los tratados, acuerdos, convenios y otros instrumentos de derecho internacional público que muestran su vocación por la paz y por la autolimitación en el ejercicio de tales poderes que en muchos casos, pudiendo tenerlos, no los ha efectivizado.
Probablemente Edmundo Husserl, en la fecunda profundidad de sus reflexiones y en su ardorosa vocación por el trabajo intelectual, nunca pudo suponer que su pensamiento sobre la filosofía del conocimiento pudiera tener una aplicación tan concreta en el devenir de la humanidad sobre la Tierra. Serán muy pocos los amantes de la filosofía que lleguen a leer todas las hojas de su enorme obra, comprenderla e interpretarla en todo su valor, pero todos vivimos en una sociedad en que el conocimiento y la información, de alguna manera, condicionan nuestras vidas. Los condicionamientos de la Sociedad Industrial eran otros. Las Fuerzas Armadas que muchos de los aquí presentes vivimos, respondían a una Revolución de los Asuntos Militares que no es la actual según lo he expresado para esta Academia en el Cuaderno Talásico Nº 27, hace casi cuatro años.

Conclusiones.

Si nos ubicamos en nuestro país y en las distintas configuraciones regionales a las que podríamos acceder, como espacios geográficos, y en una visión prospectiva que abarque el Siglo XXI, como ámbito temporal para nuestra preocupación; las consideracionesespacio-políticas” que estimo más importantes para hacer son:

· Dado que estamos en un contexto de ampliación del conocimiento, más que en otro de ampliación del espacio geográfico, es preciso salir de la “tragedia educativa” (ver bibliografía del Agregado) en la que nos viene sumiendo el actual “Sistema” Educativo Nacional para que nuestro pueblo sepa cual es el mundo en el que vive. En lo que hace a este tema, he escrito para la Revista Digital de México: “Prospecti...va construyendo futuros” el artículo: “Educación en la metarrealidad a través de la metatécnica”, publicado en el N° 7 de la misma dedicado al tema “Prospectiva y Educación”, y que se puede consultar en INTERNET;

· Aparte de lo señalado en la conclusión anterior, y teniendo en cuenta lo que actualmente se reconoce en el ámbito de la defensa como “nuevas amenazas” (o, en forma más suave, como “nuevos desafíos”), creo que la peor amenaza es la de la ignorancia inconsciente de serlo (pues, como dice Ortega y Gasset, la conciencia de la ignorancia, no es mala, dado que es la que impulsa hacia el conocimiento). Y digo esto por el simple hecho que dicho tipo de ignoranica representa el desconocimiento de todas las demás amenazas y, por supuesto, la no adopción de medidas preventivas de defensa por parte de una sociedad rica en recursos de todo tipo y, por lo tanto, potencialmente agredible;

· Dado que los políticos en ejercicio del poder desconocen, por lo general, los avances tecnocientíficos producidos desde comienzos del Siglo XX, es preciso enseñarles los mismos y su influencia en el hombre y la sociedad, como se lo hace en los EE.UU. de Norteamérica. El objetivo a alcanzar es que usen dicho conocimiento en forma apropiada en la legislación que generan y en la ejecución de los planes estratégicos que todo gobierno debe tener para enfrentar un mundo futuro difícil e inseguro. En lo relativo a este tema he escrito, para la revista antes citada, el artículo: “Tecnociencia contemporánea y su gestión política y legislativa”, que aún no ha sido publicado pero que espero que lo sea pronto;

· Se hace preciso que las sociedades de los países que quedaron fuera de la Segunda Era de los Descubrimientos (entre los cuales se encuentran los países latinoamericanos) se involucren en ella conociendo, utilizando y, sobre todo, creando ciencia y tecnología. Para esto último deben respaldar, promover socialmente y valorar a sus científicos e ingenieros con capacidades creativas y no forzarlos a emigrar, con “materia gris” incluída, luego de gastar ingentes sumas de dinero en su formación “gratuita y libre”. España, impulsada por la Unión Europea, está haciendo exitosos esfuerzos en este sentido y otros países como China, India, Japón, Corea del Norte, etc., “descubiertos” también por los occidentales, hace rato que han tomado el camino del desarrollo científico y tecnológico, mientras nosotros los contemplamos asombrados y hablamos de “milagros”. En esto no hay milagros.

· Es preciso que todos comprendamos que, como todo organismo vivo, la Argentina para progresar necesita disponer de materia (en lo posible con valor agregado por influjo de la aplicación de la Ciencia, Tecnología e Innovación a la materia prima disponible), de energía (según necesidades de orden creciente) y del máximo intercambio de información con el mundo que nos rodea (según necesidades también crecientes);

· Y, finalmente, si logramos lo antes señalado, tendremos, por añadidura, un Sistema de Desarrollo Integral compuesto por los cuatro subsistemas que señala el filósofo y físico argentino, radicado en Canadá, Mario Bunge: el Político, el Cultural, el Económico y el Biológico que deben funcionar según las pautas contemporáneas de la Sociedad del Conocimiento y la Información a la que aún no hemos accedido de la manera debida. Aclaro que los Sistemas Educativo, de Ciencia, Tecnología e Innovación y de Defensa pertenecen, según mi entender, al Subsistema Cultural y estamos muy lejos de que funcionen adecuada y empáticamente por la brecha cívico-militar que inexplicablemente mantenemos abierta como una herida absurda del cuerpo social por cuestiones del pasado.

El desarrollo integral adecuado de nuestro país y de sus aliados, según acuerdos regionales, nos puede deparar la función de conquista en la Segunda Era de los Descubrimientos. En cambio, nuestra persistencia en la contemplación y en los modestos estados de desarrollo actual nos sumirá en los papeles de colonizados y globalizados (y hasta “regionalizados”). Más que los políticos son los ciudadanos argentinos los que deberán dar respuesta a esta opción.
Necesitamos de una nueva generación de hombres y mujeres que, conscientes de una ética de la responsabilidad frente al futuro y de los hechos históricos de la ciencia y la tecnología del Siglo XX que he mencionado, tengan la fuerza espiritual y el empuje que caracterizó a nuestros héroes de la independencia. Ellos no miraban la historia colonial y, aunque no habían estudiado prospectiva, pensaban y pugnaban por lograr un país libre e independiente para sus descendientes. Ellos construyeron el futuro del que, mal o bien, gozamos.
Los nuevos próceres de nuestra libertad no deberán ser educados en el análisis y contemplación de las distintas construcciones, más o menos ciertas, de una historia que pasó. Ellos deben ser dotados de las herramientas espirituales necesarias para construir un país mejor y distinto, que tenga futuros posibles como metas alternativas y realizables en los hechos. Será a partir de cada presente que ellos podrán aspirar a un país integralmente desarrollado a través de su pertenencia a una clase dirigente que convoque a la voluntad nacional de cumplir claros objetivos nacionales y Políticas de Estado viables y sostenidas en el tiempo.
A modo de reflexión final deseo citar a otro gran filósofo, René Descartes, y a dos grandes escritores, uno extranjero y otro nacional, Marcel Proust y Rodolfo Bioy Casares..
El mencionado filósofo pensó en la existencia de dos sustancias en la naturaleza: la “cosa extensa” (“res extensa”) y la “cosa pensante” (“res cogitans”). He reflexionado respecto a cosas extensas, no geográficas, y respecto a “espacios” para la información y su transmisión a nivel global. Estos últimos tienen que ver con la “cosa pensada”, pero su lugar ya no es el cerebro humano, ni ningún otro lugar en particular. En estas reflexiones ambas cosas parecen mezclarse en una sóla. El hecho es que pensando en teorías científicas se reconocen cosas extensas más allá de lo que nos informan los sentidos. Es así como hemos accedido a la molécula, el átomo y la célula viva. Todo parece fundirse en una sola sustancia, como lo pensaba Baruch de Spinozza.
Por otra parte el escritor citado en primer término expresó: “la travesía real del descubrimiento, no consiste en buscar paisajes nuevos, sino en poseer nuevos ojos”. Estos “ojos” podríamos pensar que sean los que “ven” más allá de lo “óptico-luminico”, los que usan “los anteojos de la ciencia” ante cada nuevo paradigma y nos muestran esa metarealidad en la cual, de alguna manera, ya vivimos con el espíritu. De todas maneras, pienso que los “nuevos ojos” a los que se refiere Proust probablemente sean los de la imaginación, los que nos muestran lo virtual, a lo que todo espíritu poético puede acceder.
Finalmente, el consagrado escritor argentino me lleva a pensar que esta presentación no puede ser tomada a la manera de la “Invención de Morel”. No estoy inventando nuevas cosas para constituir un Nuevo Mundo que estamos descubriendo. Lo que estoy haciendo, a la manera de Witgenstein, es dar un sentido político integral a hechos, que ocurren y son efectivos constituyentes de nuestro mundo actual. Crean historia pero no son cosas localizables geográficamente. Tienen una referencia en el tiempo, pero no en la geografía, aunque revolucionan la manera de hacer geografía. Constituyen nuestro mundo actual y marcan nuevas dimensiones del poder político. Lo hacen de manera que nos brindan una nueva imagen del mundo en el que ya vivimos.
Realidad, metarealidad y virtualidad nos permiten ampliar la vida del espíritu, sin límites, en una aventura del pensamiento que Alberto Einstein supo ejercitar a través de su libro: “La física, aventura del pensamiento”.
En la Primera Era de los Descubrimientos, el comandante, capitán o piloto era fundamental para navegar por mares desconocidos y llegar a puerto. En la Segunda Era de los Descubrimientos, a la que me he referido en este ensayo, es el filósofo o el científico el que nos guía en la “navegación” en los amplios espacios de la ignorancia, eligiendo “rumbos”y salvando las “tempestades” del espíritu para tratar de llegar a la verdad y el conocimiento. En esto vale la frónesis (f????s??) aristotélica como equilibrio de las pasiones del alma.

BUENOS AIRES, 30 de mayo de 2006.


Néstor Antonio Domínguez
Capitán de Navío (RE)
Académico N°19.

Agregado: Informe de Investigación en curso a la Escuela de Defensa Nacional.


AGREGADO.

ESCUELA DE DEFENSA NACIONAL

INFORME DE INVESTIGACIÓN EN CURSO

TÍTULOS DE LA INVESTIGACIÓN: “Una imagen espacio-política del mundo”.

INVESTIGADORES:

Director: Dr. Roberto Bloch;
Codirector: Ing. Néstor Antonio Domínguez.
Como contribuyentes en temas de su especialidad:
Investigadora Profesora Asociada: Lic. en Biología María José Espona;
Investigador Profesor Asociado: Lic. en Ccias. Políticas Fernando J. Ohanessian.

PALABRAS CLAVES:

Tecnociencia; fenomenología; metatécnica; metarealidad; espacio-política; geopolítica; geomática; infoesfera; nooesfera; ultraterrestre; espectro; sistema; sistémico; ciberespacio, electromagnético; telecomunicaciones; teledetección; nanociencia; nanotecnología

NECESIDAD:

Se hace necesario investigar los espacios no geográficos como dadores de poder político a los Estados. Esto nos permite ir más allá de la fórmula de Tom Cline de “Poder del Estado”
y tomar en cuenta desarrollos tecnocientíficos del Siglo XX que han cambiado la distribución del poder en el mundo e, inclusive, están influyendo en la consideración de nuevas amenazas y en la perduración de la concepción tradicional del Estado-Nación como referente de las relaciones internacionales. Incluso cabe la consideración de una revolución científica en el ámbito de la geografía que lleva a una modificación sustancial de la geopolítica. Es así como, esta geopolítica modificada, debiera considerarse como parte de la “espacio-política” que postulamos.

OBJETIVO GENERAL:

Nuestra investigación apunta a demostrar que el desarrollo del conocimiento, la innovación en instrumentos metatécnicos y la utilización de ciertos espacios, no considerados por la geopolítica, es útil a la obtención de poder político y que, lo mismo que en el caso de los límites geográficos, se establecen límites arbitrarios para dicho desarrollo.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

· En lo que concierne a la defensa en particular los nuevos espacios son motivo de conquista y de distintas formas de la defensa y del conflicto para su ocupación y uso. Nuestro objetivo en relación con la defensa radica en mostrar el valor que tiene mantener una política de Estado coherente y sostenida respecto a los espacios no geográficos que consideramos en particular y en sus relaciones recíprocas.

· Desde el punto de vista tecnocientífico cabe observar que la investigación científica, la innovación y el uso de metatécnicas no sólo ocaciona una revolución científica en la geografía sino que conduce, además, al descubrimiento de nuevos espacios para la actividad humana en cuanto a sus relaciones con la sociedad y la naturaleza. Cabe pues brindar especial atención política al desarrollo de las actividades en relación con dichos espacios.

· Hasta ahora las políticas argentinas en relación con los nuevos espacios a conquistar han sido parciales y no se las ha considerado como factores de poder político, económico, militar e informacional. Esto contrasta con el interés que normalmente despiertan los espacios geográficos en disputa. Es por lo anterior que es preciso despertar interés en la clase política en el concepto de “espacio-política” que presentamos;

· La complejidad del acceso a los nuevos espacios, tanto desde el punto de vista teórico como práctico, conlleva la necesidad de hacer un esfuerzo ordenado en materia de educación de los decidores políticos en las áreas tecnocientíficas involucradas. Pensamos que el texto que surge de esta investigación aporta un elemento para educar al respecto.

APORTE PARA ÁREAS DEL CONOCIMIENTO:

Entendemos que las áreas de conocimiento que se ven afectadas van más allá de las ciencias geográfica y política. Es importante que quienes se dedican a las tecnologías de la información, las ciencias espaciales, la física atómica, la química, las ciencias biológicas, la electrónica, la cibernética, la computación científica y las ciencias del mar, entre otras, tengan conciencia del poder que manejan y las repercusiones espacio-políticas de ése poder.

RELEVANCIA:

Estimamos que la investigación es relevante en materia de defensa nacional porque extiende el área de observación de los profesionales de la defensa y lo hace a partir de un punto de vista aún no considerado. Estimamos que se extiende el conocimiento de la geopolítica hacia nuevas áreas y en una consideración conjunta de los progresos logrados por la tecnociencia del Siglo XX, más allá y más acá de la geografía y en cuanto a la revolución geográfica en sí.

DURACIÓN: Un año y medio.


INDICE:

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN:
Bibliografía del Capítulo I:

CAPÍTULO II: MARCO CIENTÍFICO:

A) Conceptos y términos teóricos:

A1) El orden:
A2) Metatécnica:
A3) Geopolítica:
A4) Espaciopolítica:
A5) Soberanía:
A6) Espacio:
a) Concepciones tradicionales versus modernas:
b) Nuevas geometrías:
c) Relatividad:
d) Astronomía no visible:
e) Mecánica cuántica:
f) Complejidad:
g) Espacio y política:
A7) Tiempo:
a) Concepciones relativas al tiempo:
b) Los diversos tiempos del hombre:
c) Clasificación de la forma de considerar el tiempo:
d) Diversas maneras de medir el tiempo:
e) Cocepciones posteriores del tiempo de Oriente y Occidente
f) Conceptos de temporidad y prospectiva:
g) Tiempo y política:
A8) Ondas, coherencia, frecuencias e información:
A9) Teoría de Sistemas:
A10) Poder:
a) Causas del ejercicio del poder:
b) Manifestaciones del poder, entendido fenomenológicamente:

B) Objeto de la investigación:
C) Método de investigación:
C1) Método fenomenológico:
C2) Enfoque sistémico:
D) Aplicación de los métodos de investigación a los ámbitos en estudio:
D1) Aplicación del método fenomenológico en la “espaciopolítica”:
D2) Aplicación del enfoque sistémico en la “espacio-política”:
Bibliografía del Capítulo II:

CAPITULO III: ENFOQUE POLÍTICO DE LA INVESTIGACIÓN:
Introducción:
Momentos del desarrollo del derecho:
Teorías fundamentales del poder:
Sobre las formas del poder:
Sobre los fundamentos del poder y los principios de legitimidad:
La fórmula sobre el Poder del Estado de Tom Cline:
Revoluciones políticas a partir del ámbito espacial de la “Polis”:
Bibliografía del Capítulo III:

CAPÍTULO IV: LOS ÁMBITOS TRADICIONALES Y SUS LÍMITES:

Revoluciones científicas de la geografía. Sus cambios de paradigma:
El paradigma humanista:
Conciencia territorial y materias objeto de estudio:
Ecología del paisaje:
Cronogeografía:
Prismas espacio-temporales:
Diferenciación de intereses respecto a los espacios geográficos:
Enfoque sistémico del análisis de los espacios geopolíticos:
Espacios transversales:
La revolución actual de la ciencia geográfica:
Análisis de los ámbitos geográficos y sus límites actuales:
La fenomenología para el desarrollo de una filosofía de la geografía:
El enfoque global, espectral y computacional de la Tierra:
La revolución geográfica y sus ámbitos tradicionales:
A) Tierra:
B) Agua:
C) Aire:
D) Hielo:
Conclusiones generales:
Bibliografía del Capítulo IV:

CAPÍTULO V: LOS ÁMBITOS NO TRADICIONALES Y SUS LÍMITES:

A) Espacio electromagnético:

Introducción:
Inteligencia extraterrestre y coherencia de las ondas electromagnéticas:
El concepto de espacio electromagnético:
Investigación de punta en relación con este espacio:
Comparación entre el “espacio” en el espectro y los espacios físicos
de la geopolítica:
La Unión Internacional de Telecomunicaciones y el derecho a
comunicarse:
Las comunicaciones y telecomunicaciones con las formas
de vida terrestres no humanas:
Las ondas electromagnéticas y el ámbito del espacio ultraterrestre:
Las ondas electromagnéticas y las estructuras moleculares y atómicas:
Los mensajes celulares y genéticos.
La trama que establecen las relaciones entre los espacios no
tradicionales y sus límites:
El poder de la información entre los otros poderes:
La relevancia del espacio telecomunicacional electromagnético desde
distintos puntos de vista y en relación con el poder:
Conclusiones:
Bibliografía 5A:

B) Ciberespacio.
Introducción:
Nexo con el espacio electromagnético:
Investigación de punta en relación con este espacio:
El poder cibernético:
Operaciones en el ciberespacio:
Aspectos estratégicos:
Aspectos legales:
La relevancia del ciberespacio desde distintos puntos de vista
y en relación con el poder.
Conclusiones:
Bibliografía 5B:

C) Espacio ultraterrestre:

Introducción:
La cuestión del límite entre el espacio aéreo y el ultraterrestre:
Bioesfera 2:
Estaciones espaciales:
Investigación de punta en relación con este espacio:
El uso militar del espacio ultraterrestre:
Implicaciones antropológicas, éticas, legales y políticas de la ocupación del espacio ultraterrestre por el hombre:
Las nuevas relaciones humanas con el cosmos y su influencia
en lo terrestre a través del poder de la información:
La relevancia del espacio ultraterrestre desde distintos puntos de vista
y en relación con el poder:
Conclusiones:
Bibliografía 5C:

D) Espacio atómico y molecular:

Introducción:
Evolución científica moderna en cuanto a la concepción del átomo
Y de su estructura:
La naturaleza del electrón (¿onda o corpúsculo?):
La energía de la materia:
El Principio de Incertidumbre de Heisenberg:
Investigación de punta en relación con este espacio:
La guerra nuclear:
Átomos para la paz:
La anteúltima Revolución de los Asuntos Militares (RAM) y sus implicaciones políticas:
Nanociencia y nanotecnología:
Industria de nuevos materiales:
La química y las investigaciones de nuevos materiales:
El LASER y el MASER, sus usos:
La guerra química:
Química inorgánica para la paz:
La relevancia de la física nuclear y la química desde distintos puntos de
vista y en relación con el poder:
Conclusiones:
Bibliografía 5D:

E) Espacio celular

Introducción:
Biodiversidad:
Bioprospección:
Ingeniería genética:
Bioingeniería:
Bioética:
La relevancia del espacio celular desde distintos puntos de vista
y en relación con el poder:
Biodiversidad estratégica:
Investigación de punta en relación con este espacio:
Conclusiones:
Bibliografía 5E:

F) Espacio subacuático. .

Introducción:
La propagación del sonido bajo los océanos:
El uso de cables submarinos:
La guerra submarina y antisubmarina, en el siglo XXI.:
Evolución de los medios técnicos para la investigación submarina
El posible poblamiento de los espacios subacuáticos:
Las comunicaciones con y entre las formas de vida terrestres
no humanas:
Investigación de punta en relación con este espacio:
La relevancia del espacio subacuático desde distintos puntos de vista y
en relación con el poder:
Conclusiones:
Bibliografía 5F:

CAPÍTULO VI: POLÍTICAS NACIONALES Y REGIONALES SOBRE LOS ÁMBITOS TRATADOS Y SUS LÍMITES:

Introducción:
Bibliografía:
A) Política de gestión y control del espacio electromagnético:
Introducción:
Hitos del ingreso nacional al espacio electromagnético:
Política nacional:
Aspectos regionales:
Conclusiones:
Bibliografía:
B) Política de gestión y control del ciberespacio:
Introducción:
Hitos del ingreso nacional al ciberespacio:
Política nacional:
Aspectos regionales y globales:
Conclusiones:
Bibliografía:
C) Política espacial argentina y latinoamericana:
Introducción:
Hitos del ingreso nacional y regional al espacio ultraterrestre:
Política espacial argentina:
Aspectos regionales:
Bibliografía:
D) Política nuclear argentina y latinoamericana:
Introducción:
Hitos del ingreso nacional y regional al espacio atómico:
Cuestionamientos políticos nacionales y regionales:
Conclusiones:
Bibliografía:
E) Política biotecnológica argentina y latinoamericana
Introducción:
Bibliografía:
Hitos del ingreso nacional y regional a la biotecnología:
Política biotecnológica argentina:
Aspectos regionales:
Conclusiones:
Bibliografía:
F) Política subácuática argentina y latinoamericana
Introducción:
Bibliografía:
Hitos del ingreso nacional y regional a los espacios subacuáticos:
Política subacuática argentina:
Aspectos regionales:
Conclusiones:
Bibliografía:

CAPÍTULO VII: CONCLUSIONES GENERALES.

ANEXOS:

ANEXO 1: GLOSARIO.
ANEXO 2: DECLARACIÓN DE BUENOS AIRES SOBRE LAS XII TABLAS DE LOS DERECHOS DE LA HUMANIDAD.

BIBLIOGRAFÍA:

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ASTI VERA, Armando, Metodología de la investigación, Editorial Kapeluz, Buenos Aires, 1968, pág. 159.

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SAHADE, Jorge, Progreso en astronomía en la era espacial, Fundación Casa de Cultura de Córdoba, Estudios Internacionales Avanzados, Serie Progresos en las Ciencias, Córdoba, 1989, pág. 19 (58 págs.)

MALINOWSKI, Bronislaw, Una teoría científica de la cultura, Editorial SARPE, Colección: Los Grandes Pensadores, Madrid, 1984, pág, 112

BUENOS AIRES, 19 de abril de 2006.

Ing. Néstor Antonio Domínguez Dr. Roberto Bloch

Codirector. Director.
2006. TALASI28: 1-21, Academia del Mar, Buenos Aires

 

 
Ultima actualización: 15/04/2009