CACERIA
CIENTIFICA DE BALLENAS: LA GRAN MENTIRA
por Roxana Schteinbarg
Hace
tan solo días, la flota ballenera japonesa zarpó
del Puerto de Shimonoseki para iniciar una vez más
su programa de cacería científica. Sus investigaciones
implicarán la muerte de casi 1400 ballenas, entre
las cuales además de las 935 ballenas minke incluirá
50 ballenas fin y 50 ballenas jorobadas en las aguas del
Santuario del Océano Austral.
¿Que
ciencia creíble puede realizarse cuando requerirán
la muerte de ballenas cuyas poblaciones aun son extremadamente
vulnerables tras 40 años de protección?
Roger
Payne, Presidente y Fundador del Whale Conservation Institute/
Ocean Alliance escribió un artículo donde
sostiene que la cacería científica que lleva
adelante Japón es refregar el nombre de la ciencia
en el barro. En el mismo Payne expresa “Al aferrarse
a la ficción de la necesidad de la caza de ballenas
con fines científicos, Japón ata las manos
de sus investigadores, muchos de los cuales harían
un trabajo mucho más sobresaliente si no tuvieran
que diseñar su investigación en base al
mito de que las ballenas deben ser cazadas para que la
ciencia ballenera progrese. Esto ha logrado que las investigaciones
balleneras japonesas se mantengan en un nivel semejante
al que tenían en los años 50. La gran mayoría
de los informes científicos que he visto de los
investigadores japoneses (que trabajan con material que
les provee la industria ballenera), son estudios basados
en técnicas utilizadas durante los años
50: mucho trabajo duro – muy pocos resultados”.
Si bien el Artículo VIII de la Convención
Internacional para la Regulación de la Caza de
la Ballena autoriza a sus Estados Partes a conceder permisos
de cacería con fines de investigación científica,
es conocido públicamente que Japón tras
esta farsa intenta mantener viva la cacería comercial
de ballenas a pesar de la moratoria a la caza comercial
vigente desde 1986.
Japón a través de la continuidad de los
programas científicos de captura de ballenas desafía
a la oposición de la mayoría de los países
miembros de la Comisión Ballenera Internacional
(CBI), expertos científicos y las organizaciones
conservacionistas; ignorando además las más
de 40 resoluciones aprobadas por la CBI. En especial a
la aprobada durante la 59 va Reunión Plenaria de
este foro realizada en mayo del corriente año en
Anchorage (Alaska). La misma condena estas acciones y
efectúa un llamamiento a la utilización
de técnicas que no letales, ya que ha sido comprobado
que no se necesita matar ballenas para aprender sobre
ellas, algo que desde el Instituto de Conservación
de Ballenas podemos asegurar a través de los resultados
obtenidos tras 37 años continuos utilizando técnicas
benignas de estudio.
Por otra parte, es importante destacar que Japón
se escuda en la legalidad de estas actividades científicas,
pero recientemente a través de un Informe publicado
por un panel internacional de expertos legales (http://blog.stopwhaling.org/files/London_panel_11_07.pdf),
esto ha sido cuestionado y recomienda acciones en contra
del Gobierno japonés por sus violaciones al Convención
sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas
de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Este Reporte encuentra
que la matanza de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae)
y sei (Balaenoptera borealis) que llevará a cabo
Japón este año, así como la caza
continuada de otras especies de ballenas “es principalmente
para fines comerciales” y “claramente constituye
comercio internacional”.
El trabajo realizado por estos expertos, desenmascara
a Japón, demostrando que lo que ellos consideraron
un artilugio legal para continuar cazando ballenas no
lo es y que además constituye además una
ofensa real a las naciones que utilizan las ballenas en
forma no letal y cuyos derechos fueron reconocidos a través
de la Resolución aprobada en la Reunión
de la CBI de Anchorage donde se reconoció al uso
no letal como una estrategia de manejo legitima y los
valiosos beneficios que derivan del mismo, tanto en términos
de desarrollo socioeconómico como científico
.
Desde el ICB, solictamos a que los representantes de los
gobiernos latinoamericanos hagan un llamamiento al Gobierno
de Japón para que se ponga fin a esta gran mentira,
llamada cacería científica. Hoy más
que nunca el bloque de países conservacionistas
latinoamericanos deben continuar uniendo esfuerzos para
evitar que en nombre de la ciencia se sigan asesinando
ballenas en nuestros océanos.
Fuente de información: www.ifaw.org, www.ccc-chile.org
Nota
tomada de El
boletín del Instituto de Conservación de
Ballenas.
Para
mayor información se puede ver nota relacionada: A
la caza de la ballena jorobada
