TODOS
LOS EFLUENTES, AL RIO DE LA PLATA
El
Gobierno proyecta que en una década se vuelquen
en el estuario todos los desechos; los especialistas plantean
sus dudas
Miércoles 28 de noviembre de 2007 | Publicado en
la Edición impresa
En
el puente Bosch, que cruza el Riachuelo
a la altura de Barracas, se realizan tareas
de limpieza de espejo en la superficie
del Riachuelo Foto: Ricardo Pristupluk
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En diez años, los desechos del Riachuelo se volcarán
en el Río de la Plata. Ese es el objetivo ambiental
que persigue el plan de saneamiento del río más
contaminado de la Argentina que el Gobierno presentó
ante la Corte Suprema de Justicia.
El programa de saneamiento, reformulado por la Autoridad
de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar) después de
las críticas de los expertos de la UBA, retoma
la propuesta realizada por Aguas Argentinas en la década
del noventa de recolectar los efluentes cloacales y los
residuos industriales previamente tratados y volcarlos
al Río de la Plata. Aunque los especialistas acuerdan
en el objetivo, observan que para poder aplicarse correctamente
es necesaria una política integral, hoy ausente,
según su visión.
"El caudal y la oxigenación del Río
de la Plata lo permiten. Pero esto es un sistema que funcionará
a largo plazo: hay que trabajar mucho para lograrlo",
explicó ayer Mario Ferdkin, técnico de la
Secretaría de Ambiente, a LA NACION, durante un
recorrido en helicóptero por la cuenca.
Este plan requiere que el 45 por ciento de la población
de la cuenca que hoy no tiene cloacas cuente con ellas,
así como que tenga acceso al agua potable. Además,
requiere de la eliminación de los basurales a cielo
abierto. Y una cuestión fundamental: que las industrias
se reconviertan a la producción limpia para que
los efluentes no generen una contaminación que
el río no pueda soportar.
"Esto sólo se podrá hacer con un trabajo,
continuado en el tiempo, de concientización. Es
muy importante, que en materia de residuos sólidos
se tome conciencia. La Acumar está haciendo una
caracterización de los innumerables basurales a
cielo abierto, para trabajar en su eliminación
y en la remediación de los terrenos", agregó
el funcionario.
Vale recordar que LA NACION mostró hace dos semanas
la ocupación, sobre basurales, de terrenos anexos
a la villa 21-24, en Barracas, que comenzó después
del anuncio de la limpieza de las márgenes del
Riachuelo.
El
colector cloacal de Berazategui vuelca
al río 34 m3 por segundo
Foto: Ricardo Pristupluk
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Hasta el momento, el Gobierno sólo avanzó
en algunas obras de saneamiento: se licitó la obra
de la planta de tratamiento de Berazategui (por donde
se vuelcan 35.000 litros de desechos por segundo); se
está construyendo una red cloacal en el Sudoeste,
que atenderá las necesidades de 270.000 personas,
y se definió el emplazamiento de una nueva planta
de tratamiento a la altura del Polo de Dock Sud.
No todo son obras
"No hay otro plan. Este es el viejo plan de Aguas
Argentinas. Lo que no hay que hacer es limitar todo el
plan a la cuestión de las obras de ingeniería
con colectores de cloacas. Aspiramos a que sea un plan
integral en serio: que incluya los componentes sociales,
y el saneamiento específico del Riachuelo",
opinó Andrés Nápoli, especialista
en medio ambiente de la Fundación Ambiente y Recursos
Naturales (FARN).
Con la solución propuesta coincidió Carlos
Gómez, titular de la cátedra de Ingeniería
Ambiental de la Universidad Tecnológica Nacional
(UTN). "Estoy de acuerdo. Creo que es una solución
una vez que se definan los usos de cada curso de agua.
Eso sí, los líquidos deben estar tratados,
según se determine", dijo.
En ese sentido, el técnico recordó que el
uso definido en el plan de saneamiento de la década
del noventa, el Riachuelo iba a ser utilizado para recreación
sin contacto directo. En cambio, para el Río de
la Plata, la categorización era la de recreación
con contacto directo y preservación de la fuente
de abastecimiento. Cabe recordar que hoy la boca de toma
de agua de Aysa está a poca distancia del colector
cloacal de Berazategui, razón por la cual la Corte
Suprema había intimado a Aguas Argentinas a construir
una planta de tratamiento.
Ahora, la planta y la prolongación de otros tres
kilómetros aguas adentro del río del colector
serán financiadas por un crédito del Banco
Mundial de 900 millones de dólares.
Para completar este complejo sistema el plan incluye un
monitoreo permanente de las aguas receptoras, de los vertidos
de las industrias, así como de las aguas subterráneas.
"El monitoreo se hará, además, con
forma de modelo para poder manejar los distintos escenarios,
según el tipo de vertido que se haga, la variación
de las precipitaciones y el aumento de la población,
entre las posibles variables", explicó Ferdkin.
Por
Laura Rocha
Nota
tomada de LA
NACION.
