CON
LA PESCA SE ESTÁ ANTE UN MODELO DE BOOM Y COLAPSO
•
A los frigoríficos no les pediría nada,
porque sería como pedirle al león que no
se coma las ovejas.
• Hay que pedirle al Estado que piense a la luz
de los últimos estudios oficiales que el mismo
Gobierno realizó.
• Se debe generar más dinero para la mayor
cantidad de gente y desmembrar la concentración
de ganancias en dos o tres frigoríficos. Hoy se
pierden unos 100 millones de dólares anuales por
carecer de una política concertada y coherente.
Santa Fe, 9 noviembre 2007.- El titular de la Fundación
Proteger, Jorge Cappato, conversó con Diario UNO
sobre el papel de los frigoríficos en la explotación
de los recursos ictícolas en toda la cuenca del
Paraná y también señaló algunas
pautas ambientales que el Estado (tanto nacional como
las provincias que comparten la costa) debería
tener en cuenta para evitar la depredación de sábalos
y otras especies.

Cuando
desaparezcan los recursos, todo el sistema
quedará a la deriva y se agudizarán
–aún más– los
problemas sociales.
Foto: A.C / Proteger
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En primer lugar, el especialista santafesino manifestó
que no le consta que ningún frigorífico
de pescados de Santa Fe haya presentado un programa “para
recuperar los recursos ictícolas en el (río)
Paraná”, tal como lo estipula la ley de pesca
de la provincia. Incluso agregó: “Yo a los
frigoríficos no les pediría nada, porque
sería como pedirle al león que no se coma
las ovejas. Sí hay que pedirle al Estado que piense
a la luz de los últimos estudios oficiales que
el mismo Gobierno realizó”.
En ese sentido, Cappato recordó que el estudio
del Inidep (Instituto Nacional de Investigación
y Desarrollo Pesquero), a partir de “una lectura
objetiva que hizo el doctor Claudio Baigún, permitió
deducir con los datos científicos recopilados por
la Nación que es necesario hacer una suspensión
de las exportaciones de por lo menos cinco años”.
Además, el titular de la ONG advirtió que
los recursos no pueden sólo beneficiar a un grupo
de empresarios, que hoy invierten en la actividad porque
la ganancia es alta, y una vez que el mercado es menos
rentable –o ya no queda nada para pescar–
se retiran, “dejando al río sin recursos
y con mucha más gente desocupada que luego el Estado
tiene que salir a subsidiar”.
“Más de 100 mil habitantes ribereños
–continuó Jorge Cappato– pueden beneficiarse
en forma directa y muchos más de diferentes formas,
como en turismo y pesca deportiva en las provincias del
NEA-Litoral, que hoy pierden unos 100 millones de dólares
anuales en divisas por carecer de una política
concertada y coherente. Sin contar los miles de desocupados
y subocupados que tienen en el pescado una importante
fuente de alimento”.
Asimismo, expresó que “la irrupción
de la pesca industrial en el río Paraná
data de los últimos 10 años y tuvo un crecimiento
exponencial en los últimos cinco años, hasta
llevar a todo el recurso pesquero a una crisis con peligro
de colapso”.
En todo ese período los grandes ausentes fueron
los estados provinciales y la Nación, que no fueron
capaces de realizar un control estricto sobre la presión
de pesca que ejercen los frigoríficos –y
los pescadores que para ellos trabajan–, que luego
terminaron por asegurarse algo así como un derecho
adquirido sobre un recurso agotable y que es de todos.
“Con la pesca se está ante un modelo de boom
y colapso. Mientras las ganancias sean buenas todos los
actores involucrados tendrán asegurada su participación
en el negocio, pero cuando desaparezcan los recursos,
todo el sistema quedará a la deriva y se agudizarán
–aún más– los problemas sociales”,
sostuvo.
En tanto agregó: “Acá se debe generar
más dinero para la mayor cantidad de gente y desmembrar
la concentración de ganancias en dos o tres frigoríficos.
¿Cómo se hace? Dándole más
participación al pequeño y mediano empresariado
de la región que quiere invertir en turismo y también
otorgándole valor agregado al pescado, como ser,
la fabricación de conservas o el aprovechamiento
del cuero para distintos fines, como se hace en Brasil”.
Por otra parte, Jorge Cappato sentenció que el
problema tiene culpas compartidas entre el Gobierno Nacional
y las provincias. El primero porque “hoy tiene el
grifo que faculta la cantidad de exportación, pese
a que los recursos ictícolas son de las provincias”;
los segundos, porque no tienen criterios comunes de preservación
y eso facilita la depredación.
Se
fue Larriera
Recientemente se conoció que quien se desempeñaba
como subsecretario de Pesca y Recursos Naturales, Alejandro
Larriera, renunció sin dar mayores explicaciones
sobre su alejamiento; aunque una fuente del gobierno provincial
confió a Diario UNO que el ahora ex funcionario
se cansó de no tener un mayor respaldo político
para hacer los cambios que había garantizado llevar
a la práctica. En su reemplazo quedó el
abogado Orlando Sabadini.
Garantizar
el respeto a la ley
“Lo único que se puede hacer para recuperar
la riqueza ictícola es respetar el cumplimiento
de las leyes, concretamente la ley de pesca; pescar sábalos
de 42 centímetros, como establece la ley; utilizar
mallas de 16 centímetros, como establece la ley;
respetar las medidas (de extracción) de otros peces
de río que se pescan con fines comerciales”,
consignó a Diario UNO Jorge Cappato.
—¿Sirve
o no la veda pesquera sólo en la provincia de Santa
Fe?
—Lo que hubo fue una suspensión temporaria
que después se levantó, se establecieron
cupos y ahora hay una veda en la provincia de Santa Fe,
pero la exportación sigue abierta, o sea que lo
que se pescó se está exportando.De esa manera,
para el ambientalista el hecho de que en 2006 se exportaron
39.800 toneladas de sábalos y en lo que va de 2007,
unas ocho mil toneladas, no garantiza que la presión
de pesca haya bajado de forma considerable.
Cappato confía en que la próxima gestión
(de Hermes Binner) tenga una mayor predisposición
para trabajar sobre el tema, incluso reconoció
que hubo algunos contactos, pero también aclaró
que todavía no hubo ningún acercamiento
formal.
Opinión
de Claudio Baigún, doctor cs. Biológicas
Medidas insuficientes. Las medidas precautorias
propuestas en el estudio del Inidep aparecen como racionales
pero son insuficientes para una recuperación efectiva
del recurso. La recomendación más directa
sería la suspensión de la pesca de exportación
hasta tanto se observe una recuperación de la pesquería.
En el estudio se verificó que en el área
entre Victoria (Entre Ríos) y Helvecia se produjo
una importante reducción de seis centímetros
de la talla media de los sábalos, así como
de las tallas máximas pasando de peces de 56 centímetros
a 47 centímetros. El informe traduce en términos
numéricos la percepción que tienen los pescadores
hace tiempo: la pesca viene decreciendo en cantidad y
calidad.
De acuerdo a la estimación de la tasa de mortalidad
total (natural y por pesca), el informe revela que la
mortalidad debida a la pesca duplicó casi a la
natural. Se enfatiza en la importancia del caudal del
río como condicionante del problema pesquero, no
considerándose el efecto de la pesca en la reducción
del rendimiento observado en las últimas temporadas
y en la pérdida casi masiva de sábalos mayores
a 42 centímetros.
Fuente: Diario
UNO, Santa Fe
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información: www.proteger.org.ar