Lo
encontraron en Indonesia
CIENTIFICOS DESLUMBRADOS CON UN EXTRAÑO
PEZ.
Un
pescador capturó un espécimen tan extraño
que un grupo internacional de especialistas viajó
para investigarlo. Se trata del celacanto, de 50 kilos
y 1,30 metros de largo. Ahora, una pieza de museo.
21.07.2007 | 17:28
El
especímen que un pescador encontró,
hace dos meses, en Indonesia.
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Manado,
Indonesia – Hace poco más de dos meses, un
pescador indonesio capturó un espécimen
de pez tan extraño que un grupo internacional de
científicos se desplazó hasta el lugar para
investigarlo. Ante los expertos –equipados con sofisticados
aparatos electrónicos–, Justinus Lahama repite,
como le ruegan los visitantes, los gestos que le permitieron
capturar un enorme celacanto, un pez “prehistórico”
y rarísimo.
Es que el 19 de mayo fue el día de suerte para
el pescador. Tal como lo hace habitualmente, el hombre
se embarcó en su pequeña canoa, en el río
Malalayang, a la salida de la ciudad de Manado, y remó
por más media hora hacia el mar. Acompañado
por su hijo Delvy, decidió pescar a 200 metros
de la playa. “Enseguida desenrollé el palangre
habitual con tres anzuelos, solté 70 brazadas de
hilo (unos 110 metros) y a los tres minutos sentí
que picó algo gordo”.
Y sacarlo a flote no fue tarea fácil: “Tenía
los brazos paralizados, pensaba que me llevaba un coral”,
narró el pescador. Después de media hora
de esfuerzo bajo el sol, por fin vislumbró el pescado
a unos 20 metros de profundidad. “El mar estaba
muy calmado, no había corrientes, ni nubes ni corrientes.
El agua era clara”.
Por lo que, ante su más absoluta sorpresa, apareció
el pez. “¡Era enorme, tenía los ojos
verdes fosforescentes y patas! Si lo hubiera visto de
noche habría tenido miedo y lo habría soltado”,
sostuvo el pescador.
Justinus Lahama, de 48 años, pesca desde que tenía
10, como su padre y su abuelo. Pero ellos no tuvieron
la suerte de lograr una pieza que es un fósil vivo,
de 50 kilos y 1,30 metros. De hecho, sólo se han
pescado dos celacantos en Asia, el primero con redes en
1998, también en aguas de Manado. Estas capturas
han sorprendieron a los ictiólogos, que pensaban
que los últimos celacantos estaban sólo
en las costas de África Oriental, principalmente
en las Comores.
Eso,
Justinus no lo sabía. Al principio pensó
en vender el pescado, marrón claro con manchas
blancas, que no se parecía a ningún otro.
“Con lo que pesaba, me dije que haría un
buen negocio”. De regreso a puerto, lo mostró
al pescador más viejo y este se alarmó:
“Tiene patas, hay que devolverlo al agua, nos traerá
mala suerte”.
Pero Justinus no es supersticioso. El animal, que ya llevaba
unos 30 minutos fuera del agua, seguía vivo y mostró
una gran resistencia al sobrevivir 17 horas en un pequeño
recipiente con agua donde lo colocaron a la entrada de
un restaurante. No pasó el umbral del establecimiento.
Llamó tanto la atención que los agentes
del servicio marítimo lo grabaron en vídeo.
Una imágenes muy valiosas, ya que hasta ahora sólo
se había filmado a algunos celacantos en grutas
a grandes profundidades.
Después, el pez fue congelado. Tras hablar con
el pescador, los científicos indonesios, franceses
y japoneses desplazados expresamente procedieron a la
autopsia del animal y tomaron muestras para análisis
genéticos.
El lugar de la captura, a 200 metros de la playa y 105
metros de profundidad, intriga especialmente a los expertos.
Los celacantos observados hasta ahora siempre estaba a
más de 150 metros de profundidad. Ante el dato,
los científicos se plantean si el celacanto indonesio
puede ser menos abismal que el de Comores, que se sumerge
a más de 200 metros.
Mientras los expertos intentan encontrar respuesta a esta
y otras incógnitas, el pescado de Justinus ha vuelto
a ser congelado y le aguarda un puesto en un museo, según
las autoridades locales.
Fuente: AFP
Nota
tomada de Perfil.
