Investigación
de científicos de la Universidad de Buenos Aires
DESARROLLAN NUEVOS METODOS PARA
EVALUAR LA CONTAMINACION ACUATICA
Estudian los sedimentos, partículas que concentran
los contaminantes

Las riberas del Paraná, donde los
investigadores realizan sus estudios a partir
de muestras de agua y de sedimentos Foto: Archivo |
Después
de décadas de monitorear la contaminación
acuática a través del estudio del agua,
los científicos empiezan a concentrarse en los
sedimentos que se encuentran en suspensión o en
el lecho de los ríos. Hoy se sabe que es en esas
partículas donde perdura por más tiempo
el deterioro ambiental.
"La
mayoría de los contaminantes se concentran en las
partículas de sedimentos en niveles que exceden
los que se hallan en la columna de agua", explica
la doctora Noemí Verrengia Guerrero, a cargo del
Laboratorio de Destino y Efectos de Contaminantes Químicos,
del área de Toxicología y Química
Legal de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de
la UBA, autora del libro Environmental Pollution, New
Research , que próximamente será publicado
en Nueva York
"Históricamente,
la calidad del agua recibió casi toda la atención:
muchos esfuerzos se han realizado y aún se dedican
al control de los niveles de contaminantes -continúa-.
Sin embargo, hoy resulta evidente que la reducción
de la contaminación en la fase acuosa, si bien
es necesaria, no es suficiente para proteger las propiedades
de la comunidad acuática."
En
otras palabras, además de limpiar el agua, es necesario
hallar formas que permitan revertir el deterioro que pueda
persistir en los sedimentos.
Arena,
arcilla o simplemente cualquier material sólido
de desecho son los sedimentos que pueden encontrarse suspendidos
o depositados en el lecho del río. "Pero su
composición es tan variable que no sirven como
herramienta de análisis. Por eso, buscamos partículas
artificiales para estudiar la dinámica de los contaminantes",
precisa la doctora Verrengia Guerrero.
¿Cuáles
los tóxicos se asocian con los sedimentos, y de
qué modo interactúan los contaminantes y
las partículas con los organismos vivos?, son algunos
de los interrogantes que este grupo de científicos
intenta responder en su laboratorio.
En
detalle, a través de análisis químicos,
los científicos calculan la cantidad de tóxicos
que son incorporados por ciertas lombrices de agua, tan
finas como un pelo, pertenecientes a una especie que se
emplea habitualmente en estudios ambientales. Otros de
los estudios tienden a determinar cuánto queda
del contaminante en ese sedimento artificial. En otras
palabras, qué parte del total de la sustancia dañina
es absorbida por el organismo vivo y qué queda
en el material artificial.
"Si
un tóxico se une fuertemente al sedimento artificial,
impidiendo que los animales lo incorporen aun cuando estén
expuestos, entonces dichas partículas podrían
servir como un mecanismo de saneamiento o remediación
ambiental", indica la especialista.
El
equipo del Departamento de Química Biológica
no sólo trabaja en el laboratorio, sino que acude
a las costas del Río de la Plata para tomar muestras.
Los datos obtenidos experimentalmente se comparan con
valores calculados a través de un programa computacional,
que intenta simular las condiciones naturales.
"Estudiar
fenómenos de toxicidad requiere muchos recursos
humanos y muchos años. Un modo de acelerar los
tiempos es simulando las posibles situaciones en programas
de computación", explica. Y luego agrega:
"El modelo computacional que se está validando
pretende predecir de qué modo se comportarán
los contaminantes considerando que la porción alojada
en los sedimentos puede llegar a influir más que
lo que queda disuelto en el agua."
Por
Cecilia Draghi
Para LA NACION
Centro
de Divulgación Científica de la Facultad
de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA
Sobreviviente
El sábalo es una de las especies ictícolas
que está en mayor riesgo. Se alimenta de la materia
orgánica presente en el lecho del río, que
es donde se acumula la mayor parte de los sedimentos.
Para poder sobrevivir, este pez ha desarrollado estrategias
que le permiten acumular los tóxicos dentro de
su cuerpo sin que resulten afectados drásticamente
sus procesos fisiológicos. Por esta razón
es posible hallarlo aun en zonas de descargas cloacales.
Nota
tomada: de La
Nación.
