AFIRMAN
QUE LAS RAYAS ATACAN SÓLO CUANDO SE SIENTEN AMENAZADAS
A propósito de la muerte del australiano Steve
Irwin
La Nación 7/9/2006
Es indispensable saber acercarse para que no utilicen
la cola como un látigo
Los foros de debate en Internet están al rojo vivo,
mientras cientos de sitios erigieron verdaderos santuarios
virtuales. El ataque certero que una raya lanzó
con su aguijón al corazón de Steve Irwin
mientras el conductor de "El cazador de cocodrilos"
filmaba un documental en la Gran Barrera de Coral australiana
provoca la reacción de seguidores y detractores
de sus hazañas en todo el mundo.
Desde
atribuirle erróneamente el ataque a una mantarraya
(especie que carece de aguijón) hasta afirmar que
la "picadura" de una raya por encima de la cintura
es mortal en más del 50% de los casos... Todo circula
por la Red mientras trascienden nuevos detalles de la
filmación que registró el camarógrafo
que acompañaba a Irwin.

Un
buzo nada cerca de una raya en las islas Bahamas,
en las profundidades del Océano Atlántico
Foto: Gentileza Tito Rodríguez |
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Sin
embargo, expertos en el comportamiento de las rayas coinciden
en atribuir este caso a "algo que rara vez ocurre"
y a la imprudencia motivada por el desconocimiento.
"Cuando
uno se acerca a una raya, nunca hay que dejar el pecho
sobre la cola, porque queda expuesto a que el animal intente
defenderse. Lo que ocurrió [con Irwin] demuestra
que no sabía nada de rayas", dijo Tito Rodríguez,
director y jefe de instructores del Instituto Argentino
de Buceo.
"No
podemos decir que [las rayas] no son peligrosas, sino
que sólo hay que tener cuidado. Si uno se acerca
mucho, se expone al área de influencia de esos
animales, como ocurre con todos. En este caso, [Irwin]
se acercó demasiado", dijo en comunicación
telefónica con LA NACION desde Mar del Plata el
licenciado en ecología Guillermo Cañete,
coordinador del Programa Marino de la Fundación
Vida Silvestre.
Para
Jack Schneider, del Acuario Marítimo de Norwalk,
en Estados Unidos, rara vez las rayas atacan a las personas.
"No utilizan el aguijón como un harpón
-dijo a CBS News-. Tienen que tener contacto físico
con la persona o el animal al que atacan."
En
general, estos animales parientes de los tiburones eligen
el fondo del mar o el río para vivir. De ahí
su forma plana y su piel, que es la misma que la de un
tiburón, es decir, seis o siete veces más
gruesa que la de un elefante.
Para
poder subsistir, estos predadores de otros peces adoptan
una actitud pasiva que sólo se altera cuando la
presa está a su alcance.
"No
son animales agresivos ni están recorriendo permanentemente
las aguas donde habitan pendientes de las piernas de los
nadadores, como se hizo pensar de los tiburones -dijo
Cañete con cierta ironía-. El problema es
que cuando las personas se acercan demasiado invaden su
espacio y los provocan, lo que los hace reaccionar por
temor o defensa."
¿Un
veneno inocuo?
La
extensa cola, que la raya blande como un látigo,
no sólo posee un aguijón con forma de serrucho
de 10 a 15 centímetros de largo y 1,5 de ancho,
sino también veneno que no es mortal ni peligroso
para el ser humano.
Según
los especialistas consultados, la sustancia provoca parálisis,
mucho dolor e irritación. "Las crías
heredan la cantidad de veneno de la madre, por lo que
es un error pensar que son inocuas porque son pequeñas",
explicó Rodríguez.
En
aguas argentinas, las rayas llegan a medir hasta tres
metros de ancho (como las rayas hocicudas, con colas de
tres a cuatro metros de largo), y pueden pesar 80 kilos.
En las rayas australianas, el aguijón puede medir
hasta 30 centímetros de largo.
"La
única vez que vi el ataque de una raya, la víctima
estuvo media hora con el cuerpo paralizado -relató
Rodríguez-. En el caso de Irwin, es muy probable
que el animal estuviera dormido y que él se haya
acercado por atrás para agarrarse de las aletas
y que la raya se haya defendido para huir. Son sumamente
pacíficas, pero ninguna se deja agarrar."
Pero
¿cómo puede este pez detectar el peligro
fuera del alcance de su limitado campo visual? En la base
de la cola, la raya posee algo así como un sofisticado
sistema de radar: "Emite una descarga de 4 a 5 voltios,
que rebota en la víctima, lo que le permite ubicarla
sin verla -agregó-. En el buceo nocturno, es normal
que la raya se asuste por las luces y te lleve por delante,
pero nunca te clava el aguijón".
Por
Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION
Nota
tomada: de LA
NACION
