MENSAJE
DEL DR. ROGER PAYNE
Queridos
amigos:
Hace
diez años escribí que: “Cuando empecé
a estudiar a las ballenas francas de Península
Valdés, en Argentina, solamente había unas
pocas. En los veinticinco años transcurridos desde
ese entonces, su cantidad aumentó de manera considerable.
Pasaron de ser una manada diminuta a ser una multitud
bulliciosa. Debido a que observé este río
de activas ballenas desde el comienzo de su flujo, lo
vi modificarse, dejar de ser un arroyuelo para convertirse
en un torrente. Cuando veo la bahía ahora, comienzo
a sentirla un poco más impersonal, atestada; extrañamente,
es la manera en que uno se siente cuando se es testigo
de cómo un calmo sitio rural se va poblando, después
se transforma en un pueblo de pocas casas, hasta que se
transforma en una urbe. En la Península Valdés,
las ballenas francas ahora parecen existir por doquier.
La bahía está alborotada con su presencia.
En un mundo que, en otros aspectos, está declinando,
en verdad es un milagro observar cómo una especie
crece paulatinamente y empieza a retornar en el tiempo
hacia su anterior abundancia. Los progresos que estamos
haciendo con las ballenas francas no se producen porque
se las esté explotando, sino porque no se las está
explotando. Al procederse así, se las está
devolviendo a sus cantidades originales intactas, donde
brindan un bien mayor para la humanidad que el que jamás
podrían brindar como grasa o aceite o carne para
gatos y perros. Las hemos salvado a tiempo para que se
conviertan en nuestra salvación. Desde mi punto
de vista, tenemos más necesidad de lo que el ejemplo
de su pacífica vida –que transcurre en sitios
remotos pero hermosos- tiene para brindarnos, que de cualquier
otra cosa que haya llegado alguna vez desde el mar. El
mar nunca nos brindó una mejor lección que
la de las ballenas que se recuperaron y nos devolvieron
algo de nuestra cordura, antes de que la hubiéramos
perdido por completo” (del libro “Entre Ballenas”).
Hoy,
mientras la población de ballenas francas en la
Península Valdés sigue creciendo, nos encontramos
con que algunas hembras pierden a sus crias en años
de poca abundancia de krill. La disminución en
la abundancia de krill está relacionada con los
años en que se produce el fenómeno de El
Niño, en los cuales las temperaturas de la superficie
del mar son más altas que lo normal. A pesar de
que la población de ballenas francas está
creciendo, se estima que ésta es de sólo
un quinto de su tamaño original. Los océanos
del sur han alimentado a un número mucho mayor
de grandes ballenas que las que hoy existen. Por esto,
es preocupante que la población de Valdés
ya parezca tener limitaciones en su alimentación
–especialmente si consideramos que el calentamiento
de los océanos y el deshielo de las capas de hielo
polar seguramente reducirán aún más
la abundancia de krill.
En
los próximos años, continuaremos realizando
los relevamientos anuales de ballenas francas en la Península
Valdés y comenzaremos la búsqueda de sus
áreas de alimentación. Queremos saber si
algunos ejemplares compensan su alimentación, en
períodos de baja abundancia de krill, con copépodos
–una fuente alimentaria notablemente más
inestable que el krill. Sospechamos que, como la abundancia
de sus presas varía a lo largo del año,
las ballenas podrían estar visitando una serie
de lugares de alimentación.
Por
favor, siga acompañándonos en el seguimiento
de las vidas de las más de 1900 ballenas francas
que hemos llegado a conocer individualmente, en éste,
el más largo estudio continuado de una población
de ballenas que se haya realizado jamás. Únase
a nosotros para aprender cómo el calentamiento
global afecta su búsqueda de alimento, y también
para averiguar si las ballenas pueden adaptarse al cambio
climático en número suficiente para evitar
otro colapso en su población. El problema al que
se enfrentan las ballenas es que las pocas personas que
se preocupan por ellas deben, de alguna forma, superar
cada problema que se interpone en el camino de estos animales,
todas y cada una de las batallas que aparezcan hasta el
fin de los tiempos, mientras que los saqueadores necesitan
ganar una sola vez, y una especie puede perderse para
siempre. Ayúdenos a ayudar a las ballenas francas
a enfrentar ese destino.
Les
deseo lo mejor y gracias.
Roger
Payne
Nota
tomada: de ICB