LAS
ORCAS DE BRITISH COLUMBIA ENFRENTAN LA AMENAZA DE LOS
PCB Y SUS REEMPLAZANTES
“La demanda insaciable de iluminación,
calefacción y energía para el desarrollo
doméstico e industrial llevó al advenimiento
de la electricidad y de redes de abastecimiento eléctrico
en los inicios del siglo 20. La complejización
y el aumento del voltaje de esas redes llevó
a la necesidad de un fluido aislante para los capacitores
y transformadores que fuera resistente al calor y al
fuego. Esto creó el fundamento para el surgimiento
en el mercado, en 1930, de uno de los más tempranos
desastres ambientales del siglo 20: el desarrollo comercial
de bifenilos policlorados (PCBs) y la subsecuente contaminación
de las redes tróficas acuáticas alrededor
del mundo.”
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Así comienza un artículo
del Canadian
Journal of Fisheries and Aquatic Sciences. El artículo,
de Peter Ross, del Instituto de Ciencias del Océano
de Canadá, señala que: “La toxicidad
y el amplio uso de PCBs llevó a su prohibición
en Canadá y los Estados Unidos en 1977 y en la
mayoría de los estados industrializados hacia
fines de los 70s y principio de los 80s,” y que
la búsqueda de químicos sustitutos resistentes
al calor y al fuego, llevó al desarrollo de ,
entre otros, éteres difenilos policromados (PBDFs).
Sin embargo, estos mismos químicos fueron retirados
del mercado europeo, y están siendo lentamente
removidos en Norteamérica debido al impacto en
la vida silvestre y el ambiente, de efecto similar,
aunque menos pronunciado que los PCBs.
Ross destaca la presencia de PBDEs en
diversas poblaciones de orcas de British Columbia y
apunta a la particular vulnerabilidad de las orcas a
la contaminación por tales químicos debido
a su longevidad y su posición en la cima de la
cadena alimentaria. Apunta también al hecho de
que la continua contaminación química
es sólo uno de un número de preocupaciones
ambientales respecto de las orcas de British Columbia,
incluyendo el ruido y disturbios asociados con el abundante
tránsito de embarcaciones, y disponibilidad reducida
de su presa preferencial (el salmón Chinook)
debido a la pérdida de hábitat, presión
pesquera y cambio climático.
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Luego concluye: “La demanda de
una fuente de combustible para iluminación resultó
en el pasado en la depleción de los grandes cetáceos
y un dilema conservacionista que persiste hasta hoy.
Es quizás irónico que el blubber de las
ballenas usado históricamente para alimentar
la llama de las luminarias esté ahora contaminado
con químicos diseñados justamente para
prevenir la ignición indeseada y la propagación
del fuego.” Fuente: Ross, P.S. 2006. Fireproof killer
whales (Orcinus orca): flame-retardant chemicals and
the conservation imperative in the charismatic icon
of British Columbia, Canada. Canadian Journal of Fisheries
and Aquatic Sciences 63: 224-234.Contacto: Peter
Ross, Institute of Ocean Sciences, Fisheries and
Oceans Canada.
Traducción, cortesía
de Julieta Teijo
