PARA ENCONTRAR BALLENAS, SIGA SU COMIDA
Los biólogos del “Woods Hole Oceanographic Institution” (WHOI) emplean una serie de herramientas para revelar datos de las ballenas francas

Una ballena franca adulta consume en promedio cerca de una tonelada de comida por día, comiendo billones de pequeños crustáceos llamados “copépodos”, que le proveen una dieta rica en proteínas y grasas calóricas. "Para las ballenas, los copépodos son unos jugosos y grasientos Big Macs (SIC), en un muy pequeño paquete", dijo Mark Baumgartner, biólogo del WHOI.

Al igual que esta ballena, la población de ballenas francas del H. Norte está desapareciendo.
La especie nunca se ha recobrado después de la matanza que paró en el año 1935, y solo resta una cifra estimada de 300 a 350 ejemplares. Fotos por David Wiley, del Stellwagen Bank National Marine Sanctuary


Como personas hambrientas en un buffet, las ballenas francas del Noratlántico gravitan en los lugares donde vastos y densos packs de copépodos periódicamente aparecen. Si los científicos conocieran en dónde y cuando se encuentran estos organismos, se podría predecir hacia donde se dirigen las ballenas para alimentarse de ellos. Esto ofrecería una información vital para evitar encuentros entre estos animales y el tráfico marítimo evitando los encuentros peligrosos que a menudo matan a las ballenas como consecuencia de los choques producidos.
En el 2005, Baumgartner y sus colegas, llevaron a cabo un estudio piloto en el gran canal sur del “Cape Cod”, una zona bien conocida en primavera como hábitat de las ballenas, para revelar los misterios de los hábitos alimentarios de estos animales.

Para aprender mas sobre la audición, los investigadores usan las facilidades del scan de necropsia del WHOI
para revelar la anatomía interna del oído.
Foto por Tom Kleindinst, WHOI.


A bordo del barco de la “National Oceanic and Atmospheric Administration’s” (NOAA, N del T) “Albatros IV” y del buque de investigación del WHOI “Tioga”, se mostraron un arsenal de instrumentos científicos.
Estos instrumentos fueron usados para medir concentraciones de copépodos y mapear donde estos packs eran mas densos, también se colectaron muestras y se midió la temperatura y salinidad del océano. Se pusieron transmisores acústicos en las ballenas (que ellas no pueden oir) y se siguieron sus buceos y movimientos con cuatro hidrófonos conectados a boyas.

La estudiante graduada Regina Campbell-Malone la estructura y propiedades del hueso de la mandíbula para determinar como soportan los impactos de barcos que chocan a las ballenas. Foto por Tom Kleindinst, WHOI


Por primera vez, los científicos desplegaron vehículos subacuáticos autónomos (desarrollados por Dave Fratantoni, oceanógrafo del WHOI) con aparatos que continuamente graban los sonidos de las ballenas.


”Estamos armando las piezas de todos los factores y condiciones que contribuyan a crear estas grandes concentraciones de copépodos” dijo Baumgartner.

Una ballena franca del sur muestra un rollo de grasa detrás de su respiradero , que falta en las ballenas francas del Norte. La investigación realizada por el WHOI indica que las ballenas francas del sur ( a diferencia de las del H. Norte podrían haber aumentado su población porque han conseguido una nutrición adecuada que les permite alcanzar preñeces exitosas Fotos por Carolyn Angell, WHOI.


Entendiendo la compleja dinámica de este ecosistema, “podemos darnos una idea de donde las ballenas buscan lugares de alimentación que todavía no conocemos”. Esto también ayudará a los científicos a entender cuáles ecosistemas podrían ser afectados, especialmente los producidos por la variación de climas .

Este estudio fue realizado por el “Ocean Life Institute Right Whale Research and Conservation Initiative” del WHOI y el “National Marine Fisheries Service”.

 

Traducción: cortesía del Sr. Federico Serino