LA PESCA DE ARRASTRE AGOTA LAS ESPECIES DE LAS PROFUNDIDADES MARINAS
Cada vez son más los grupos de científicos,
incluidos los del ICES, que reclaman la paralización
de estas pesquerías.
28/10/2005
Oceana Informa
Oceana teme que los tiburones de profundidad estén
al borde del colapso
El bacalao, la merluza o el besugo están desapareciendo,
mientras que brótolas, marucas, alfonsinos, peces
reloj o brosmios, están sustituyendo paulatinamente
a estas especies tradicionales cada vez más escasas.
Durante los últimos años, muchas de estas
“nuevas especies” ya han llegado a los mercados
europeos, pero de continuarse con el ritmo de sobreexplotación
actual, algunas podrían también desaparecer,
antes incluso de que hayamos aprendido sus nombres.
Las redes de los buques de arrastre ya llegan a zonas
de casi 2 kilómetros de profundidad, donde capturan
especies que sólo han sido conocidas por la ciencia
recientemente. Otras artes de pesca, como palangres
de profundidad, redes fijas y nasas, también
participan en la captura de estas especies.
La mayoría de los stocks de peces de profundidad
se encuentran sobreexplotados o incluso agotados, a
pesar de que las pesquerías de estas especies
apenas llevan desarrollándose un par de décadas.
Las pesquerías de especies de profundidad comenzaron
durante los años ochenta por parte de la antigua
flota de la URSS, a la que rápidamente se sumaron
muchos países europeos. Hoy en día, los
principales países implicados en estas pesquerías
son Noruega e Islandia, seguidos por Islas Faroes, Francia,
España, Reino Unido y Dinamarca, entre otros,
con capturas cercanas a las 200.000 toneladas al año.
Las principales especies perseguidas por estas flotas
son el fletán negro, los granaderos, el brosmio,
las marucas, el pejerrey y los tiburones de profundidad,
además de algunos crustáceos como las
gambas de profundidad o el cangrejo rojo.
Muchas son especies de crecimiento lento, baja tasa
reproductiva y gran longevidad, lo que las hace especialmente
vulnerables a la explotación comercial.
 |
 |
Diferentes estudios científicos han calculado
que los niveles de capturas admisibles para no sobreexplotar
estas poblaciones de peces, deberían ser tan
bajos que no sería posible realizar pesquerías
sobre ellos que resulten económicamente rentables.
Así, un reciente trabajo estimaba en menos de
un 5% el volumen de capturas totales que sería
aceptable pescar sobre la biomasa virgen de estas especies.
Es decir, se desaconseja que se pesque más de
un cinco por ciento del peso total de las poblaciones
originales. En algunos casos, como el del pez reloj,
el límite de capturas podría no admitir
más de un 1% ó 2% de la biomasa virgen.
Algunas de estas pesquerías, además, crean
un gran número de capturas accidentales y descartes,
por lo que también se pone en peligro a otras
especies sin interés comercial.
A ello se une la destructividad de algunas artes de
pesca como el arrastre de fondo, que en segundos puede
destruir hábitats marinos que han tardado miles
de años en formarse, como los arrecifes de corales
de profundidad.
El Consejo Internacional para la Exploración
del Mar (ICES) – al que pertenecen más
de 1.600 científicos de todo el Atlántico
Nordeste, incluyendo muchos del Instituto Español
de Oceanografía (IEO)- ha dado la voz de alerta
y ha pedido la paralización de muchas pesquerías
de arrastre de profundidad, la reducción drástica
en otras e impedir la expansión a otras áreas
o stocks. También, denuncia que la falta de datos
fiables sobre las capturas de estas especies y pesquerías
por parte de los países que desarrollan esta
actividad esconde un impacto aún mayor del ya
considerado preocupante.
Todas las “nuevas especies” sobre las que
se tienen datos muestran claros signos de declive, agotamiento
o sobreexplotación. Resultan especialmente preocupantes
las pesquerías de especies como el pez reloj,
el brosmio, la maruca azul o los tiburones de profundidad.
Los científicos han puesto especial atención
en la peligrosa situación de estos tiburones
pidiendo que se suspendan todas las pesquerías
sobre estas especies.
Existen varias decenas de especies de tiburones de profundidad.
Normalmente se trata de especies de pequeño tamaño
(de poco más de un metro de longitud). Entre
ellas destacan en las pesquerías europeas el
tiburón portugués o pailona, los quelvachos
o las lijas. En los últimos años se ha
informado de capturas de cerca de 10.000 toneladas de
tiburones de profundidad, pero se cree que la cifra
real tiene que ser muy superior.
También recientemente científicos de distintos
países se han dirigido a la presidencia británica
de la UE y a otros gobiernos del Atlántico Norte
para que prohíba el arrastre de fondo en alta
mar, una de las principales causas apuntadas como causantes
de esta situación y del deterioro de los ecosistemas
marinos de grandes profundidades.
“A finales de 2004, desde Oceana se alertó
del peligroso momento en que se encontraba la anchoa
del Cantábrico y no se nos hizo caso; también
solicitamos a la UE que no permitiera capturas de tiburones
de profundidad, y nuevamente se nos ignoró. Ahora
sus poblaciones están al borde del colapso. No
es una cuestión de videncia ni predicciones,
sino de abrir los ojos y hacer caso a los datos científicos,
algo muy raro en la política pesquera de la UE”,
ha declarado Xavier Pastor, Director de Oceana en Europa.
Otros tiburones, como la mielga y el cailón (o
marrajo sardinero) – para los que Oceana pidió
el año pasado a la UE su inclusión en
los listados de la Convención sobre el Comercio
Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestres (CITES)-, también son referenciados
por el ICES como las especies en peor situación,
recomendando su urgente protección.
Mapa
con las áreas de pesca, los tipos de arte que
se utilizan y las especies capturadas.
Olimpia García, Responsable de Comunicación
Plaza España-Leganitos 47. 28013 Madrid, España
Tel: + 34 911 440 880 Móvil: 609 70 70 64 Fax:
+ 34 911 440 890
E-mail: ogarcia@oceana.org
Web: www.oceana.org
