TORTUGAS MARINAS CON CONEXION POR SATELITE
Oceana marca tortugas marinas para seguir sus
movimientos y migraciones en el Mediterráneo
y el Atlántico.
26
de Octubre 2005
El programa de Oceana,
llevado a cabo gracias a la firma de un convenio de
colaboración con la Fundación Biodiversidad
y con la ayuda de la SECAC servirá para elaborar
planes de protección más eficaces.
Oceana, la organización para la investigación
y defensa de los mares, ha puesto en marcha un programa
de marcaje por satélite de una decena de tortugas
marinas capturadas en el mar Mediterráneo frente
a las costas españolas. Por medio de estas marcas,
los científicos de Oceana podrán saber
diariamente los movimientos de estos animales, así
como sus preferencias con respecto a profundidades y
horas de actividad a lo largo del día.
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A
bordo del Ranger, el catamarán que la organización
ha utilizado durante los últimos ocho meses para
conocer el estado de los mares y documentar los ecosistemas
marinos, se ha procedido a la localización y
marcado de un grupo de ejemplares subadultos que se
concentran durante el verano en aguas del Mediterráneo
occidental. En el presente mes de octubre, investigadores
de Oceana y de la SECAC (Sociedad para el Estudio de los Cetáceos del
Archipiélago Canario) están llevando a
cabo una experiencia similar en Canarias a bordo del
Oso Ondo, un barco especialmente fletado por estas organizaciones
para llevar a cabo sus trabajos.
Tanto en Baleares como en Canarias, los científicos
de Oceana han llevado a cabo la toma de muestras de
tejidos y la puesta del chip de identificación
de cada uno de los ejemplares. Tras la recogida de muestras,
se ha puesto en el caparazón el transmisor por
satélite que permitirá conocer sus hábitos
migratorios, sus conductas y otros datos relevantes
para proponer planes de gestión para su protección.
Cada vez que la tortuga sale a la superficie para respirar,
la marca satélite emite una señal que
es transmitida a la sede de Oceana para recoger los
datos y proceder al estudio de los mismos.
Gran parte de estas tortugas proceden de las playas
de puesta de Estados Unidos y el Caribe, si bien también
pueden encontrarse algunos ejemplares originarios del
Mediterráneo Oriental, en especial de Grecia,
Chipre y Turquía.
Se sabe que un gran número de tortugas marinas,
tras abandonar el nido donde nacieron, se embarcan en
una larga migración transatlántica que
las lleva hasta las aguas del oeste mediterráneo.
Después inician su camino de vuelta utilizando
la corriente del Golfo hasta llegar de nuevo a sus playas
de puesta tras completar más de 10.000 millas
de viaje. Pero todavía se desconoce mucho de
la biología de estos animales, como por ejemplo
dónde pasan gran parte del año, en especial
durante su etapa subadulta y en las épocas de
invierno.
En experiencias previas, el seguimiento de las tortugas
por medio del marcaje por satélite ya ha permitido
arrojar alguna luz sobre las costumbres de estos animales.
Así, se ha podido saber que las tortugas combinan
parte de su vida en aguas atlánticas y mediterráneas,
o que las hembras adultas pueden poner sus huevos en
playas diferentes a lo largo de un mismo año.
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Las tortugas boba (Caretta caretta) empiezan a reproducirse
cuando alcanzan una longitud de caparazón superior
a los 80 centímetros, momento en que suele tener
cerca de 15 años. Los animales marcados tenían
longitudes que iban entre los 33 y 70 centímetros
de caparazón, por lo que ninguno de ellos es
todavía reproductor y todavía se encuentran
en la fase de migraciones y vida pelágica.
Oceana confía en que los datos que aporten estas
tortugas también sirvan para identificar zonas
de concentración, pautas de comportamiento y
movimientos migratorios que posteriormente puedan ser
utilizados para aplicar medidas de gestión que
eviten los altos números de capturas accidentales
que sufren
estos animales en los palangres y otras artes de pesca.
Las medidas que se adopten en los próximos años
para la protección de las tortugas marinas pueden
ser vitales para la supervivencia de estas especies.
En los últimos seis años, el número
de hembras reproductoras de tortuga boba que han vuelto
a las playas de puesta en Florida (Estados Unidos) ha
disminuido a menos de la mitad. Y son estas poblaciones
de Estados Unidos las que mantienen casi el 40% de la
población mundial.
La tortuga boba es la especie más común
en aguas europeas, pero también es la que mayor
volumen de capturas accidentales sufre. Cada año,
alrededor de 40.000 ejemplares quedan enganchados en
los anzuelos de la flota mediterránea. Por esta
razón Oceana está combinando este trabajo
de marcaje con la colaboración en un proyecto
del Instituto Español de Oceanografía
con los pescadores de Carboneras (Almería) para
mejorar la selectividad de esta pesquería.
El marcaje de tortugas marinas y su seguimiento por
satélite se inscribe dentro de un Convenio de
Colaboración entre Oceana y la Fundación
Biodiversidad firmado recientemente. Las marcas colocadas
sobre dos decenas de ejemplares subadultos de tortuga
boba están empezando a mostrar los primeros datos,
pero seguirán aportando información durante
aproximadamente un año.
Tomado
de Oceana.
