BUCEANDO CON LA FRANCA

Enviadas por Claudio Barbieri de Cota Cero

Fotografías tomadas por: Carolina Vanzato y Alejandro Salse.

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Hola Amigos, tal como contó Hugo, el fin de semana pasado viajamos varios grupos de buzos a Las Grutas. como siempre la cordialidad y calidez con que nos recibieron la gente de Cota Cero hizo mas que agradable nuestra estadía.


El sábado al mediodía, salí con tres alumnos a realizar los dos primeros buceos, no eran salidas de certificación por lo que nos dedicamos a disfrutar de las inmersiones. Con agua fesquita (9 Cº) y con una visibilidad de 5 metros realizamos el primer buceo en "La Segunda" con la fauna habitual del lugar. Para el segundo buceo fuimos a un lugar llamado "la esperanza" si es que no me equivoco. Similar al anterior, con 11 metros de profundidad aunque algo mas corto que el otro debido al frío, iniciamos el ascenso hasta los 5 metros para la parada de seguridad. Mientras pasaban los minutos veo transformarse la cara de uno de mis acompañantes señalando algo a mi espalda, giro y me encuentro con una hermosa ballena a apenas un metro de distancia. Sobrepuestos a la sorpresa (léase cagazo) vimos como se quedaba mirándonos durante mas de 10 minutos, nadie atinaba a hacer nada mas allá de agotar las memorias de las cámaras digitales con videos y fotografías. Después de ese lapso se fue tan rápido como llego. Ya en superficie nos avisaron que estaba a poco metros de la embarcación, por lo que nos quitamos los equipos y nos quedamos en apnea esperando que la ballena regresara. No solo regresó sino que se quedó con nosotros por mas de 45 minutos pasando a menos de un metro de cada uno. Ya a esa altura el bote y nosotros estábamos al garete por lo que la ballena nos seguía y rodeaba continuamente. Una vez mas, queda demostrado que si no se lo molesta al animal ni se lo persigue, se puede bucear con ellos (si es que están de humor, de lo contrario simplemente se van).
Ya de regreso a la costa no podíamos dejar de hablar de lo vivido, hasta quedó acuñada una frase de uno de los chicos.."cuando vi la ballena de frente...!!! se me llenó el culo de preguntas¡¡¡".
Para entonces habían arribado a de Buenos Aires Federico Balzamo y su grupo, que luego de unos improperios sobre cierta parte de mi cuerpo relacionada con la buena fortuna, se negó a ver las fotos con el argumento de que el mismo las sacaría el día siguiente mientras buceara.


El domingo lamentablemente amaneció con viento sur y lluvia por lo que las operaciones de buceo pasaron al día siguiente, aprovechamos el día almorzando unos buenos mariscos en San Antonio Oeste y conociendo el puerto de aguas profundas de San Antonio Este, para la tarde había calmado el viento, el mar se planchó y fuimos a tomar unos mates a la playa mientras veíamos una puesta de sol maravillosa.
Esa noche fuimos a un asado en la estancia La Francisca que ya comentó Hugo y luego pasamos por el Casino local que en lugar de cobrarnos la cuota habitual, gentilmente solvento parte de los gastos del viaje.
Al día siguiente salimos temprano hacia "los Cultivos" ya que por la tarde emprenderíamos la vuelta. Nos acompañaban en el bote Federico y su gente, seguramente para aprovecharse de nuestra buena fortuna, ya que le dije que si quería ver ballenas que venga con nosotros.
A partir de ese momento pase a vivir una de las mas maravillosas experiencia de buceo de toda mi vida, buscando la boya que marcaban los cultivos, Federico subido al techo del bote al estilo "Teniente Dan en la película Forrest Gump" divisó una ballena que se acercaba a nosotros, paramos el bote y nos preparamos para entrar al agua en apnea de a tres para no asustar al animal, resultaron ser una pareja de ballena que se quedaron "jugando" con nosotros por mas de 20 minutos, otra vez se agotaron las memorias de las amararas digitales, después de eso, los animales se retiraron hacia donde se encontraba la embarcación de Hugo que también pudieron disfrutar del espectáculo.
No habíamos terminado de sobreponernos a semejante espectáculo cuando el horizonte pareció cobrar vida propia, para nuestro asombro, cientos de delfines (y no creo exagerar en decir miles) vinieron a nuestro encuentro y nadaban a la par del bote. Otra vez todos al agua, nos reunimos flotando en el centro de un circulo con las lanchas girando a nuestro alrededor, los delfines seguían a las embarcaciones y pasaban a pocos centímetros nuestro, en cada foto aparecían de a cuatro a cinco animales, adultos, crías.....era increíble¡¡¡. Pero ahí no terminó todo, en medio de todo el pandemonium de delfines aparecieron un lobo muy grande con un grupo de hembras que también posaron para nosotros.. Como les dije al principio de la historia, en toda mi vida de buceo viví algo semejante en una sola salida..
Como anécdota para terminar, en tono de cargada le digo a Riky, el "capitán" de nuestro bote que mucha ballena, mucho delfines y mucho lobitos, pero que era una salida de mierda ya que no habíamos visto ni un solo pingüino. Fue terminar de pronunciar esas palabras para que cinco pingüinos aparecieran nadando al lado del bote.¡¡¡ no faltó nada!!!
Quiero agradecer a Claudio y su gente por los todo lo que nos brindaron, estuvieron siempre presentes en todos los detalles y especialmente a todo el grupo de buzos que disfrutó de este espectáculo comportándose acorde a las circunstancias y sin molestar ni incomodar a los animales mientras estaban con nosotros.
Seguramente., otros de los que compartieron esta experiencia contarán sus vivencias y corroborarán todo los que les conté.
Ojalá se tome nota de estos comportamientos de las ballenas y delfines con los buzos para erradicar la absurda y arbitraria prohibición que rige en aguas de Península Valdez.
Mientras tanto, si quieren nadar con ballenas, en Las Grutas es posible hacerlo.
Espero no haberlos aburrido por lo largo de la historia pero no quería dejar de contar ningún detalle.
Les mando un abrazo.
Alejandro Salse (Hunter)

“Jóvenes Músicos Submarinos”

… Viento, nubes grises, olas repiqueteando, nada de esto impedía nuestras ganas de ir en busca de una bolla, que nos enlazaría con un cultivo submarino de bivalvos. Pero gracias a la imposibilidad de localizar esta bolla, y con la ayuda del famoso “Hunter” que diviso a lo lejos, allá donde el sol existía y pegaba en el agua, y como una ilusión óptica, parecía que esta hervía, dijo “Delfines” en una manada incalculable, nos miramos todos, solo un par de miradas cómplices fue suficiente para que el Capitán del barco se dirigiera, hacia ese hervidero.

Al entrar en la en la enorme ronda, que formaba estas criaturas siempre sonrientes, se pusieron a saltar al ritmo de la lancha, cruzándose por delante y por detrás, como recibiendo visitas. Hasta que el capitán disminuyo la velocidad, para decir, “Buzos, al agua” y nos fuimos tirando como una suerte de paracaidistas saltando de un avión. Y al sumergir la cabeza bajo el agua, fue como entrar en otra dimensión.

… Delfines por doquier, pasando entre nosotros, por la derecha, por la izquierda, entre las aletas, por arriba, todos con esa expresión de felicidad perenne, como una suerte de “Peter Pan” acuáticos, con ese nado tan libre y ágil que los hace tan eternamente adolescentes, se mezclaban unos con otros, pareciendo que se iban a chocar en cualquier momento. Acompañados por esa sinfonía, tan maravillosa como ensordecedora, tratando de comunicarse con nosotros.

Al sacar la cabeza del agua, y dejar la vista repartida entre el aire y el océano, se podía ver perfectamente su nado hacia la superficie, juntamente con esa especie de brinco hacia otra dimensión para ellos, y verlos saltar fuera del agua, es tan mágico como su nado subacuatico.

Y así como tan rápido llegamos nosotros, al término de unos cortos e inolvidables veinte minutos, de vernos, de escucharnos, de reconocernos, de palparnos, descubrir las diferencias que nos separan, desaparecieron como por arte de magia. Dejando a tan solo dos lobos marinos, en representación de todos ellos, quienes cual si fuesen presentadores de una obra teatral, nos despidieron de los incontables y juveniles delfines patagónicos.

 

“Silenciosa como Colosal”

… sumergidos en el segundo buceo, con poca visibilidad por el mar de fondo, al realizar el ascenso, para estancarnos en la escala de seguridad, en esos tres minutos de reflexión inertes, donde ya prácticamente el buceo se termino, aparecieron dos lobos marino anunciando el paso de la gran Ballena Franca Austral.

Justo en la escala de seguridad, donde ya no hay nada mas para recrear la vista y el frió del mar patagónico se empieza a sentir por la falta de movimiento, apareció ella, casi confundiéndose con la base del barco, nos rodeo a los cuatro, en forma de un saludo amistoso, motivo por el cual todos nos abrasamos pudiendo ser un solo bajo el agua, prolongando la escala unos minutos mas, y olvidándonos del frió.

Al subir, el Capitán del barco, nos dice que nos saquemos el chaleco y lastre, y vayamos a ver la ballena, que se encontraba sobre la superficie y a escasos metros del barco. Claro que llevados por la gran emoción de querer estar solamente al lado de ese enorme y prehistórico mamífero marino, tan colosal como el mismo Nautilus, salimos casi inercialmente para la gran ballena, a tan solo dos golpes de aleta, tuvimos cara a cara, sintiéndonos el aliento uno a otro, justo en ese momento es cuando el alma empieza a preguntar, ¿Qué hace uno acá? , esa amalgama de sentimientos, de querer intrínsecamente estar al lado de tan hermosa criatura, mezclándose con esa sensación escalofriante por su magnitud, para sentirse uno tan solo en medio del océano al lado de ella.

Luego de haber realizado esa suerte de impronta, decidimos subir al barco, para que desde ahí arriba, poder jugar a las escondidas con ella, pasando por debajo del barco y asomándose por un lado y por otro del barco, sacándonos fotos, como si ella fuera uno mas del grupo, y acercándose tanto a nosotros, que hasta parecía que quería acariciarse con la manga del mismo barco, como en busca de afecto.

Cuando el Capitán puso el motor en marcha, rápidamente volvió, demostrando que no le gustaban las despedidas, y tras unos jugueteos más, se marcho diciéndonos gestualmente con la aleta dorsal, “Hasta Siempre”. Marchando de regreso a la costa, y todos con una sonrisa esbozada en nuestro rostro, me pude dar cuenta que cuando fuimos éramos cuatro amigos, y volvimos siendo cinco

 

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Ultima actualización: 01/09/2005