PERFORANDO LAS PROFUNDIDADES: ¿los sonidos producidos por
el hombre están forzando a las ballenas hacia
la playa?
por
DIANE TENNANT, The Virginian-Pilot
© 10 de Diciembre 10, 2004

Foto:
Darlene Ketten estudia la audición en
ballenas y delfines usando un scanner de Tomografía
Computada en el Woods Hole Oceanographic Institution.
Ketten examina la estructura del oído
que ayuda a las ballenas a escuchar. ( STEVE
EARLEY PHOTOS / THE VIRGINIAN-PILOT)
|
Un
“delfín de flancos blancos del Atlántico”,
parcialmente descongelado, yace en la camilla de un
tomógrafo. Casi todo lo que estaba en la habitación
era de un color blanco marcado.
Dentro de un cabinete de paredes de vidrio, Darlene
Ketten y su asistente observaban imágenes tridimensionales
( 3D) del interior de un delfín , que aparece,
gira y se desvanece.
La cabeza, el cráneo ,cerebro, oídos,
desde adentro hacia afuera de la piel hacia el hueso
y nuevamente. Con el instrumental de un hospital bien
equipado, Ketten examina el aparato auditivo de los
cetáceos que no puede ser estudiados en la naturaleza.
.
Estas condiciones son muy distantes de las que uno encuentra
en las playas barridas por el viento donde aparecen
las carcasas de los animales que Susana Barco estudia
y corta.
Barco generalmente examina los animales en la playa
a través de los anteojos cubiertos por gotas
de lluvia, que a veces parecen aumentar de tamaño
y otras veces los desfiguran. Ella no quiere usar lentes
de contacto, ya que las lentes no pueden impedir que
las salpicaduras del cadáver de la ballena lleguen
a sus ojos
Un día de lluvia en la playa de False Cape, ella
se encontró limpiando sus anteojos y preguntándose
como la arena había entrado en boca.
“Ud. sabe” decía un colega, cuando
la ballena movió la aleta caudal movió
su aleta caudal y todos los objetos cercanos a ella,
apoyados en la playa, volaron por el aire.”

Una
imagen 3-D de un scanner de un delfín
blanco del Atlántico se ve en la pantalla
de la máquina de Darlene del laboratorio
de Woods Hole Oceanographic Institution. |
|
Ketten
también colectó ejemplares en condiciones
que dejan de estar lejos de ser estériles, pero
dentro de su laboratorio húmedo, en Woods Hole,
Mass., ella usa un equipo completo de protección.
Un traje plástico le tapa sus pantalones, zuecos
a prueba de agua para pisos húmedos, guantes
de latex para cubrir sus manos y una capa para proteger
el resto de su cuerpo.
Los turistas llenan las calles exteriores del paseo
del puerto de New England ; el ferry que parte hacia
Martha’s Vineyard parte cerca de ahí, un
poco mas debajo de su laboratorio La misma Ketten usa
el bus express todos los días en dirección
hacia la ciudad de Boston, donde ella vive y dicta aulas
como Profesora Asistente en la Harvard Medical School.
Con el scanner ella ya ha establecido que los cetáceos
pueden escuchar entre 10 y 12 octavas, y los humanos
solo perciben hasta 8 octavas.
Ella encontró que los cetáceos con dientes
tales como los cachalotes y orcas tienen diferentes
rangos de audición en sus hábitats Este
día en Agosto, ella estaba mirando dentro de
la carcasa de un delfín , que podría ser
usado en experimentos con explosiones marinas, con fondos
de la Marina , para medir la presión en sus oídos,
para poder entender como las explosiones submarinas
afectan a los animales del mar.
Los cetáceos no tienen oídos externos,
pero poseen excelente audición.
En su mundo, el agua absorbe las ondas mas largas de
la luz, de modo que los rojos y amarillos desaparecen
primero de la vista.
A 150 pies de profundidad (45 m) sólo un poquito
del azul aun penetra.
Por debajo de esa profundidad, el mundo es negro.
Las ballenas aun tienen ojos grandes y hacen como Bambi,
pero el sentido que mas usan en su medio oscuro es el
de la audición, escuchando los ecos de sus propias
voces y las canciones de otros
Para asistir en la recepción de los sonidos,
poseen grasa en las mandíbulas especializadas
que transmiten el sonido, y oídos internos desarrollados
con el hueso mas denso que se pueda encontrar en la
naturaleza. El hueso del oído (“bulla timpanica”)
tiene la forma de un gran caracol, con gran cantidad
de pliegues y mas pesado que cualquier otro objeto de
igual tamaño. Está firmemente unido a
la base del cráneo, a tal punto que para separarlo
del cráneo, los que realizan las necropsias usan
un martillo y un formón. Dentro de él
existen los mismos tres tipos de huesos que se hallan
en el oído humano: el martillo, yunque y el estribo,
conocidos con el nombre colectivo de los “huecesillos
del oído ”.
Ketten hace pasar los oídos de los cetáceos
por el scanner del tomógrafo computado (CT),
que mide los tejidos en unidades Hounsfield. Cuanto
mas alto el número, mas denso es el tejido. El
cerebro es –14, los huesos del cráneo +
690 y el oído interno de un delfín es
+ 2498.
“Hemos encontrado una fractura, en realidad una
gran fractura,” dijo Ketten, acercándose
a la imagen en la pantalla del scanner para poder observar
mejor la imagen del cráneo. Ella hizo entonces
algunos ajustes para poder observar mejor.
“Este es el hueso del oído medio, hay una
pequeña fractura”
Su asistente Julie Arruda, confirma la observación.
“pero el oído interno no tiene nada de
sangre en él “, la imagen se continúa
moviendo.“A la derecha podemos ver el estribo,
ahí se puede ver un desplazamiento del hueso.
Los huecesillos también están desplazados
en el otro lado también, tienen un golpe en el
otro lado de la cabeza también “. La fractura
se puede apreciar como líneas negras sobre un
fondo blanco, que corren hasta la parte posterior del
cráneo.
“No hay fracturas consolidadas en lo que estamos
viendo,” dijo Kette “es algo reciente. Puedes
hacer una imagen 3D en ese lugar ? “.
Arruda comenzó a almacenar algunas imágenes
guardándolas en la computadora a medida que Ketten
le dictaba notas.
“Existe una pequeña fractura, que uno a
duras penas puede ver, pero que no llega a la parte
externa de la cavidad craneana. Pero esta que vemos
aquí, si. Por lo que no podemos usarlo para experimentos
con explosiones.
Además de su cargo en Harvard, Ketten es bióloga
senior del Woods Hole Oceanographic Institution, e Investigadora
Asociada en el Massachusetts Eye and Ear Infirmary.
Cuando los delfines picudos comenzaron a varar por si
mismos en las playas en Marzo del 2000 en las Islas
Bahamas, Ketten fue consultada.
Algunos de los delfines estaban vivos, otros muertos.
Eran un total de 17 animales pertenecientes a 4 especies
y 3 familias de los dos subórdenes de cetáceos.
Mas de dos tercios eran delfines picudos (Ziphiidae).
Inusual, porque los delfines picudos son raramente vistos
y menos aun hallados en varamientos masivos, en total
había 14 de ellos.
En Septiembre del 2002, 14 delfines picudos vararon
en la Canary Islands, aguas afuera de la costa del Africa.
En Mayo 2003, una docena de “Marsopas del puerto”
fueron halladas muertas en la costa del Estado de Washington
(Pacífico N).
Diez veces, entre 1960 y 1995, los delfines picudos
vararon alrededor de Japón .
En cada caso barcos de la Marina de los EE.UU o de la
NATO estaban en el área usando sus sonares.
La conclusión fue que los delfines de Bahamas
tenían sangre en una o mas de las tres cámaras
del oído interno.
“Mucha gente está diciendo que es trauma
acústico, pero eso es un error ”, dijo
Ketten “Trauma acústico es un síndrome
en particular, un conjunto de heridas y estos animales
no las presentan. Normalmente significa daño
muy grueso, no meramente sangre en el oído interno
o en los tejidos que lo rodean”.
“Sabemos que los ejemplares de las Bahamas murieron
de hipertermia, o sea estos animales fueron sobrecalentados
y eso causó stress cardiaco,” dijo ella.
“Quedarse en la playa, si uno fuera una gran ballena,
no es saludable. Lo que todavía no se ha podido
establecer es porque aparecieron en la playa. Fueron
conducidos por el biosonar hacia las playas ? Fue esa
una reacción de pánico que el biosonar
disparó ? Claramente el biosonar tuvo algo que
ver en forma directa o indirecta.”
La marina está siempre “escuchando “
en el mar, a través de su sonares activos (que
producen ondas de sonido y recoge sus ecos) o través
de hidrófonos que recogen sonidos. En Dam Neck
en Virginia Beach, existe un puesto de escucha de la
Marina que lleva el registro de los submarinos de la
época de la Guerra Fría durante años
El sistema de vigilancia de sonidos ( Sound Surveillance
System) cuyo nombre de código es Jezebel, tenía
un sistema de hidrófonos tan sensibles, que podía
decir que tipo de hélice tenia cada submarino,
fuera este nuclear o convencional, y el modelo de cada
uno, de acuerdo a lo revelado por la National Academy
of Sciences.
El sistema de vigilancia detectó durante la Crisis
de los misiles de Cuba un submarino soviético
en 1962. También detectó el instante de
los hundimientos de los submarinos americanos Thresher
y Scorpion durante los años 60´s En 1992,
cuando “SOSUS” fue desclasificado como secreto,
un biólogo contratado por la Marina vino a Dam
Neck y vio que a veces el sistema no sólo detectaba
sonidos de submarinos sino que también: “canciones
de ballenas”.
En base parcial a los hidrófonos de la Marina,
los científicos han teorizado que las ballenas
pueden “conversar “ entre ellas a lo largo
de centenares o quizás miles de millas de distancia,
que los delfines mapean el fondo del océano con
su propio biosonar y que navegan produciendo sonidos
que luego rebotan en las montañas submarinas,
o que los stocks “migratorios” de delfines
pueden ser rastreados a cualquier lugar que vayan.
Parte de esta superposición se debe al hecho
que la Marina y los cetáceos saben como usar
el mismo canal acuático denominado SOFAR, una
zona del agua oceánica que ocurre en forma natural
en la que la temperatura del agua y la profundidad se
combinan para atrapar las ondas de sonido y hacer que
el sonido viaje a mayor distancia.
El canal denominado “Sound Fixing and Ranging
Channel” (SOFAR) existe a diferentes profundidades
y en distintas partes de los océanos, porque
las temperaturas del agua varían del ecuador
a los polos. Se supone que los cetáceos buscan
este canal, esté donde esté, para poder
cantar en sus aguas, del mismo modo que la sopranos
quieren cantar en el Carnegie Hall de Nueva York
El Servicio Pesquero de la NOAA, junto con la Marina,
investigó el varamiento masivo de las islas Bahamas.
Su informe preliminar liberado al público en
Diciembre del 2001, dice que el sonar de frecuencia
media de la Marina causó el varamiento. El informe
dice que la ubicación del lugar, un canal de
aguas poco profundas y estrecho, y las condiciones del
agua, pueden haber incrementado el problema.
Las hemorragias dentro o alrededor de los oídos
“ no necesariamente son fatales o pueden causar
pérdida permanente de la habilidad de escuchar
en los mamíferos terrestres ” decía
el informe.
“Sin embargo, tales hemorragias son debilitantes
y pueden haber comprometido las habilidades de escuchar
o de navegar..... ... Tres animales tenían también
pequeñas hemorragias en las grasas acústicas
(dentro de la mandíbula o en el melón)
pero no se pudo determinar si esas hemorragias ocurrieron
antes o después de la muerte de los ejemplares.”

Foto:
Darlene Ketten, a la izquierda y Scott Cramer
examinan un “delfín de flancos blancos”
antes de colocarlo en la camilla de un scanner”
(Steve Earley/The Virginan-Pilot). |
Puede
ser que la inusual estructura de la grasa haga que los
oídos de los delfines picudos sean mas susceptibles
al daño auditivo?
Puede ser que el sonar usado por los humanos dañe
los oídos de los delfines?
Puede dañar los tejidos del mismo modo que una
onda sonora puede estallar un cristal ? Puede que los
asuste de tal manera que los lleve a dañarse
subiendo a la playa ?
Un biólogo de la Cornell University ha dicho
que algunos sonares emiten sonidos parecidos a los que
producen las orcas, que podría hacer que los
delfines se espanten y se dirijan a aguas poco profundas.
Hay unos datos provenientes de las Canary Islands que
complican la interpretación del fenómeno,
donde los delfines picudos vararon durante un ejercicio
naval de barcos de varios países.
En
el varamiento de las islas Canarias y en algunos otros
casos se encontraron burbujas de aire en los tejidos
de los cetáceos muertos, aumentando la posibilidad
intrigante de que lo cetáceos al iguales que
los buceadores puedan sufrir del bends (enfermedad de
las burbujas).
Se especula con que el sonar pueda haberlos forzado
a subir de la profundidad en forma muy rápida
hacia la superficie del océano ?.
“ La teoría del bends es muy controvertida
“, dijo Ketten. Ella y otros investigadores concordaron,
durante un Workshop sobre delfines picudos, celebrado
a principios del 2004, en que hace falta hacer mas investigaciones
antes de sacar conclusiones al respecto .
El Acta de Protección a los Mamíferos
Marinos ( The Marine Mammal Protection Act ), sancionada
en 1972, prohibe herir o molestar los cetáceos
y otros mamíferos marinos. Justo el año
pasado, el Presidente Bush, firmó una ley que
exceptúa a los militares respecto de esta Acta,
si el secretario de Defensa lo considera necesario en
relación con la Defensa Nacional.
Antes de tomar una decisión que implique no respetar
el Acta, el Secretario de Defensa debe mantener conversaciones
con el Secretario de Comercio ( el NOAA es parte del
Departamento de Comercio), o con el Secretario de Interior,
o ambos
Como consecuencia de esto, la Marina cuenta con 9 millones
de dólares para investigar los sonidos marinos
y su impacto en los mamíferos. Su centro en Florida
llamado “ Whale Fusion Center “ informa
en el instante sobre avistajes de ballena franca del
Norte en sus terrenos de cría de modo tal que
los barcos puedan evitarlos.
Sus modelos de investigación indican que sólo
los sonidos bajos (terremotos submarinos y los sonidos
producidos por el hombre) pueden causar la formación
de burbujas en los tejidos .
En el mes de Julio, 200 delfines de aguas profundas,
llamados “delfines cabeza de melón) , aparecieron
en aguas de poca profundidad en las Islas Hawai .
Los habitantes del lugar usaron kayacs con cuerdas tejidas
a mano según la tradición local y se las
ingeniaron para llevarlos a aguas profundas, sólo
una cría murió.
La Marina dijo que el día previo había
usado el sonar hasta esa noche, pero que sus navíos
estaban demasiado lejos como para causar el incidente.
“La Marina dijo que era imposible que su sonar
usado la anoche anterior pueda haber tenido que ver
” dijo Blandón Southall del Programa Acústico
del NOAA . “pero no podemos coincidir con esa
afirmación . No sabemos que eso sea imposible.”
“La gente que se acercó a los delfines
informó haber escuchado sonidos en el agua”,
dijo Southall, “y por sus descripciones suena
a que era sonidos del sonar”.
En el Estado de Washington, en donde murieron los delfines
y las orcas se comportaban de un modo errático,
un buceador filmó en video y grabó sonidos
de sonar en el agua.” Pero no se pudo establecer
trauma acústico en las carcasas, de modo que
cualquier conexión entre los varamientos y el
sonar es incierto.”
Al
comienzo del 2005, la Marina habrá de liberar
un borrador de un informe de “Evaluación
de impacto ambientall “donde se propone establecer
una zona de pruebas de sonar a lo largo de la costa
atlántica, posiblemente aguas afuera de la costa
de Virginia.
Varias especies de cetáceos viven o migran a
través de esa zona, incluyendo la especie en
peligro : la ballena franca del Norte. Durante los experimentos
se pondrán en uso sonares similares a los que
se usaron durante el varamiento de los delfines picudos.
“Estamos
pensando en los impactos que habrá de tener sobre
el comportamiento de los delfines picudos.” dijo
Aileen Smith, el gerente de Recursos Naturales de la
Marina en la zona de comando de Norfolk. “Se trata
de estudiar el efecto temporal sobre el comportamiento
de los delfines” .
El área de pruebas, de aproximadamente 500 millas
náuticas cuadradas, estará a una distancia
de 30 a 70 millas de la costa.
La Marina dice que el área de pruebas es esencial
para entrenar a una nueva generación de marineros
para detectar a la nueva tanda de submarinos diesel
silenciosos. Otros sitios en consideración están
ubicados en: cercanías de Camp Lejeune en North
Carolina y cerca de Jacksonville, Fla. Se celebrarán
reuniones públicas una vez que el informe de
impacto ambiental sea liberado.
La Marina anunció en abril del 2004 que usará
el área de pruebas de sonar para explosiones
submarinas, llamadas “intentos de shock”
(shock trials). El Servicio planifica explotar unos
4.500 kilos de bombas en el 2006 y 2007 para testar
la fortaleza del casco de un nuevo navío anfibio
en construcción.
No hay dudas que los océanos están llenos
de ruidos , que los cetáceos pueden escuchar
esos sonidos y que no va a ser saludable para ellos.
Mucho ruido oceánico es creado por los navíos,
la mayoría barcos comerciales, llevando zapatillas
para tenis provenientes de China o carbón de
West Virginia o millones de otros productos comerciales
que se comercializan a nivel mundial.
Las compañías que exploran petróleo
en el fondo océanico, usan explosiones de ondas
sísmicas y cañones de aire comprimido
en su búsqueda de petrólo y gas, las marinas
de guerra realizan explosiones y además de eso
usan sus sonares.
Al testificar en un Subcomité de las Fuerzas
Armadas del Senado en el 2003, Ketten dijo, que el sonido
causado por el hombre en los océanos se está
duplicando cada diez años. “Es razonable
suponer que cualquier sonido producido por el hombre
va a tener un impacto significativo y adverso sobre
los animales marinos” dijo ella, “No hay
datos que permitan dar una respuesta sobre cual va a
ser el impacto de una fuente sonora en particular. “
El sonar de la Marina, a pesar de toda la publicidad
que ha atraído, ha dañado a muy pocos
animales de unas pocas especies” dijo ella. Pero
no todos concuerdan.
“Realmente no sabemos la escala del problema ”
dijo Phil Clapham , que dirige el Programa de Grandes
Ballenas “del NOAA’s Northeast Fisheries
Science Center .
“Los cetáceos que han aparecido en las
playas son los únicos de los que nos hemos enterado,
se trata de animales que han sido expuestos al sonar
en esos lugares, que por casualidad están cerca
de la tierra, el impacto puede ser el mismo aguas afuera,
donde vive la mayoría de las ballenas y pueden
morir, sin ser observadas por el hombre.”
La repercusión de un varamiento altamente publicitado
como el de las Bahamas y Hawai ha catapultado las investigaciones,
dijo Ketten. Un juez ha detenido una investigación
llevada a cabo por biólogos del Woods Hole que
querían testar un sonar de alta frecuencia destinado
a encontrar cetáceos que se acercaran a los barcos,
para que los capitanes pudieran estar advertidos de
su presencia.
En el 2003, el Natural Resources Defense Council persuadió
a un Juez Federal para que la Marina no pudiera usar
un sonar de baja frecuencia llamado LFA, con el argumento
de que el Servicio no había respetado la legislación
existente en cuanto a determinar su efecto en los cetáceos.
Ketten dijo que no ha habido varamientos o daños
producidos asociados con el LFA .
Los cetáceos vocalizan y escuchan en distintas
frecuencias de sonidos, por lo que no todas las especies
son afectadas por el mismo tipo de sonido. La clave,
dijo Ketten es aprender cuando y donde el sonar tendría
que no ser usado, tal es el caso del canal de baja profundidad
de las Bahamas, donde los delfines picudos puede ser
que se concentren.
“No creo que todas las Marinas del mundo que estén
usando este tipo de sonar vayan a dejar de usarlos”,
dijo ella, en realidad debemos entender donde la Marina
no puede ir y que es lo que no puede hacer.”
Ketten terminó de scanear el delfín, diciendo:
arena ?, sangre ?, sedimento ? – embebidos alrededor
de un ojo y en las narinas de la carcasa que se descongelaba.
.
“Debemos encontrar que es lo que hay depositado
en esas cavidades” le dijo a Arruda.
Debemos colocarlo de nuevo en el hielo ?” le preguntó
Arruda .
“Oh. Si, pero déjalo en una bolsa en el
piso, sin hielo”
La puerta del laboratorio se abrió y Joy Reidenberg
entró, recién llegada de N.York .
Reidenberg, Profesora Asociada del Mount Sinai School
of Medicine, está trabajando con Ketten en los
experimentos sobre las presiones generadas por las explosiones.
. Ella también ha venido para disecar el órgano
emisor de sonidos de varios cetáceos varados,
que son de gran utilidad parra sus estudios de anatomía
humana.
Los cetáceos, dijo ella, pueden ayudar a desentrañar
los secretos del “ Síndrome de Muerta Súbita
en Lactantes “.
Diane
puede ser contactada en el TE : 446-2478 o por mail
al diane.tennant@pilotonline.com
