EL OCEANA RANGER DOCUMENTO EN EL SUR DE ITALIA LA ACTIVIDAD ILEGAL DE LOS REDEROS DE DERIVA
Unos
15.000 cetáceos pueden morir cada año por
el uso de estas artes de pesca.
A pesar de su prohibición, unas 500 embarcaciones,
de las cuales más de la mitad son de la UE, siguen
utilizando redes de deriva en el Mediterráneo y
zonas adyacentes
El
Mediterráneo ha sido tradicionalmente un mar donde
la gestión pesquera ha sido desigual y sin controles
efectivos. Se desconoce el estado de muchos stocks, los
censos de buques están muy poco actualizados y,
en muchas ocasiones, ni siquiera los países ribereños
saben qué pescan sus barcos ni qué aparejos
y artes de pesca utilizan.
En 1998 la UE acordó una prohibición del
uso de redes de deriva en sus aguas y para sus flotas
que debería entrar en vigor en 2002. En paralelo,
para poder aplicar esta legislación, se acordaron
ayudas económicas de varios cientos de millones
de euros que ayudarían a propiciar la reconversión
del sector afectado. Lamentablemente, mucho de este dinero
se ha empleado en el desarrollo y utilización de
nuevas redes de deriva.
Países como Francia o Italia han intentado ignorar
la prohibición del uso de redes de deriva cambiando
el nombre del arte o realizando pequeñas modificaciones
en las redes.
Así, actualmente, las redes de deriva llevan nombres
tales como “thonaille” o “ferratara”,
intentando camuflar su verdadera naturaleza.
La Comisión Europea ha reconocido en diversas ocasiones
que los países mediterráneos no están
haciendo lo suficiente para acabar con el uso ilegal de
las redes de deriva.
Las tres principales flotas de rederos de deriva corresponden
a Italia, Francia y Marruecos, aunque también se
sabe de la existencia de unos 60-100 rederos de deriva
en Turquía. Desde diferentes organismos también
se ha apuntado la posibilidad de que algunos buques de
Argelia, Albania, Grecia, Mónaco y Rumania puedan
estar utilizando estas redes.
Recientemente el Parlamento Europeo ha intentado atajar,
de forma definitiva, la continua violación de la
legislación europea por parte de algunos pescadores,
pero los países mediterráneos se han mostrado
reacios y han obstaculizado la aprobación de nuevas
normas que puedan sacar a sus flotas de esta situación
ilegal.
Para comprobar in situ el grado de incumplimiento, el
tamaño y características de las redes así
como su impacto sobre el ecosistema marino, el catamarán
Ranger de la organización para la defensa del mar,
Oceana, navega actualmente por el Mar Tirreno (Cerdeña,
Córcega, Sicilia y la costa continental italiana).
Las redes de deriva utilizadas en el Mediterráneo
pueden llegar a superar los 15 kilómetros de longitud
y se dedican a la captura de pez espada y túnidos,
aunque el número de capturas accidentales puede
ser superior al 80%.
Se estima que estas flotas pueden capturar accidentalmente
cada año más de 15.000 cetáceos (delfines,
cachalotes, ballenas, calderones, etc.), pero también
más de 100.000 tiburones y miles de otros animales,
incluyendo las amenazadas tortugas marinas.
Principales
zonas dónde se usan redes de deriva,
flotas implicadas y capturas accidentales:

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Documento
tomado de Oceana
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