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OCEANA FILMA UN VOLCAN SUBMARINO CON ACTIVIDAD SISMICA EN AZORES
El Banco Don Joao de Castro es uno de los escasos puntos
de todo el Planeta con fuentes hidrotermales, fumarolas
y filtraciones de metano en aguas superficiales
Este volcán junto a numerosas montañas marinas
en los archipiélagos de Azores, Madeira y Canarias
se encuentran ahora en peligro
A punto de llegar al Mediterráneo, cinco meses después
de partir de Los Angeles y con más de 10.000 millas
navegadas, la Expedición Transoceánica ha
hecho escala en aguas del archipiélago de las Azores:
allí los submarinistas de Oceana han documentado
uno de los escasos ejemplos de fuentes hidrotermales en
volcanes submarinos superficiales.
El Banco Don Joao de Castro, en Azores, emerge desde una
profundidad de 1.000 metros entre las islas de Terceira
y San Miguel. Es un cono volcánico o cráter
que se encuentra situado entre los 14 y 50 metros de profundidad
con actividad sísmica, fumarolas, fuentes hidrotermales
y filtraciones de metano. Es uno de los poquísimos
puntos de todo el Planeta donde se puede encontrar este
tipo de ecosistema en aguas superficiales, pues la inmensa
mayoría de las fuentes hidrotermales que pueden hallarse
en los océanos se encuentran a más de 3.000
metros de profundidad.
Situadas sobre la mayor cordillera montañosa del
Planeta, la dorsal Atlántica, que se extiende desde
Islandia hasta la Antartida, las Azores albergan una de
las regiones mas ricas del mundo de montañas marinas,
fuentes hidrotermales y volcanes del mundo. El volcán
de Joao Castro se encuentra sobre la zona de fractura que
va de Azores a Gibraltar. En 1720 tuvo una fuerte erupción
que creó una isla de 1,5 kilómetros de longitud
y 250 metros de altura pero que fue erosionada rápidamente.
Azores, Madeira y Canarias se encuentran actualmente bajo
la amenaza de que sus aguas se abran a la pesca de arrastre,
lo que significaría la llegada de grandes barcos
que arrasarían sus fondos ricos en el preciado pez
reloj, sables negros, besugos, brótolas, alfonsinos
y otras especies de profundidad.
Durante siglos, las pesquerías de la zona se han
desarrollado de forma sostenible, sin dañar sus fondos
y permitiendo la recuperación de los stocks explotados.
“Pero en 2004, tras finalizar el acuerdo europeo que
impedía la llegada de flotas extranjeras a sus aguas,
la riqueza de las mismas ha generado que diversas flotas
europeas pongan sus ojos sobre este archipiélago.
Este volcán junto a numerosas montañas marinas
en los archipiélagos de Azores, Madeira y Canarias
se encuentran ahora en serio peligro”, afirma Xavier
Pastor, Director de Oceana en Europa y coordinador de la
Expedición Transoceánica.
El Banco de Don Joao Castro alberga más de 200 especies
diferentes de fauna y flora. Desde delfines mulares (Tursiops
truncatus) y comunes (Delphinus delphis) y tortugas bobas
(Caretta caretta), verdes (Chelonia mydas), laúd
(Dermochelys coriacea), hasta bacterias especializadas a
vivir en ecosistemas tan extremos. Entre la flora ictiológica
de la zona destacan las chopas (Kyphossus sectatrix), las
barracudas (Sphyraena viridensis), las mantas cornudas (Mobula
tarapacana), las castañuelas azules (Abudefduf luridus),
las doncellas (Coris julis), las morenas (Gymnothorax unicolor
y Muraena augusti), peces escorpión (Scorpaena maderensis)
y distintas especies de meros y cabrillas (Serranidae).
Además de invertebrados como la cigarra de mar (Scylarides
latus), las lapas (Patella aspera), el pulpo (Octopus vulgaris),
los gusanos de fuego (Hermodice carunculata), espirografos,
(Sabella spalanzani), nacras (Pinna rudis) o las barnaclas
gigantes (Megabalanus azoricus), sin olvidar la gran cantidad
de equinodermos (erizos y estrellas de mar). También
hay gran diversidad de algas verdes, pardas y rojas, como
son los codios (Codium elisabethae) sargazos (Sargassum
sp.), esparragueras marinas (Asparagopsis armata), o algas
calcáreas (Coralina sp.).
Tras documentar el banco de Don Joao Castro, el Oceana Ranger
se ha dirigido
a otro de los “puntos calientes” de biodiversidad
del sur de Europa: las montañas marinas de Gorringe,
a 120 millas al suroeste de la Península Ibérica.
Estas montañas, dentro de la Zona Económica
Exclusiva de Portugal,
albergan importantes bosques de quelpos y fondos de coralígeno.
También tienen una gran importancia para la geología
y la prevención de tsunamis
en el Atlántico, ya que es una de las zonas de mayor
peligro de terremotos marinos de Europa, y donde ya se han
detectado algunos tsunamis. Incluyendo el que en 1759 arrasó
extensas zonas de España y Portugal, llegando a alcanzar
sus olas
zonas tan alejadas como Irlanda o las Islas Bahamas.
Buceando
en el volcán Jueves, 2 de junio de 2005 - Xavier
Pastor -
A
unas 50 millas de las islas de Pico y San Jorge
se encuentra el banco Joao de Castro, un volcán
submarino activo que se yergue desde los 1000 metros
de profundidad y cuya cumbre se encuentra solamente
a 13 metros de la superficie del mar. Sus emisiones
de gas metano a través de fumarolas submarinas
y, en general la actividad hidrotermal que se genera
alrededor de las mismas constituyen un paisaje impresionante
y un ecosistema muy interesante: un oasis superficial
e iluminado en medio de un mundo abisal y oscuro,
en el centro del Atlántico. La visita a los
bajos de alrededor de las Azores estaba prevista
desde antes de la llegada del barco al archipiélago,
pero nuestro interés creció a medida
que leíamos trabajos científicos sobre
este volcán submarino e intercambiábamos
impresiones con los investigadores del Departamento
de Oceanografía y Pesca de la Universidad
de Azores. |
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Las
inmersiones que se habían llevado a cabo
los días anteriores en la isla de Faial,
donde el Ranger estaba estacionado, lo fueron en
condiciones bastante difíciles. El mar estaba
agitado, la visibilidad era francamente mala y la
temperatura del agua no superaba los 16 grados.
A pesar de que el equipo que utilizan los buceadores
de Oceana ha sido muy cuidado en términos
de calidad y seguridad, lo cierto es que no habíamos
previsto por el momento disponer de lo que se denomina
" trajes secos ". Esta es una modalidad
de equipo bastante caro pero que permite llevar
a cabo inmersiones a temperaturas muy bajas, contrariamente
a los trajes húmedos, por cuyo interior circula
el agua, y que utilizamos a bordo del Ranger. Al
fin y al cabo, la mayor parte de las inmersiones
de la expedición estaban previstas para ser
realizadas en zonas tropicales y templadas, como
el Mediterráneo en verano. Pero Bermudas
y sobre todo Azores han sido la excepción. |
O
sea que Mar Mas y Soledad Esnaola se embutieron respectivamente
en un traje semiseco que se había traido Mar y en
dos capas de traje húmedo que le aplicamos a Sole,
y en esas condiciones se han enfrentado a tres inmersiones
diarias de alrededor de cuarenta minutos cada una, vigiladas
de cerca por Bibi Alvarez desde la lancha neumática.
Bibi ha " ascendido " a primera oficial del Ranger
con la marcha de Carlos Pérez a España desde
Azores para preparar nuevas actividades del barco al llegar
al Mediterráneo.
Pero
a los factores enumerados anteriormente se han añadido
nuevas dificultades. Nuestras buceadoras tenían intención
de explorar las cuevas submarinas próximas a Horta,
pero se lo ha impedido la concentración de miles
de carabelas portuguesas ( Physalia physalis ) que se habían
agrupado en las calas de esa zona de la isla, impulsadas
por el viento y las olas reinantes. La peligrosidad de esos
animales familiares de las medusas, debido a su capacidad
urticaria – que puede producir la muerte de un ser
humano en algunos casos - recomendó modificar esos
planes originales. El equipo se trasladó entonces
a un monte submarino existente entre las islas de Faisal
y Pico. Pero una vez dentro del agua pudieron comprobar
que las condiciones de extrema corriente y baja visibilidad
hacían la inmersión prácticamente imposible.
Por ello, en la zona de las islas debimos conformarnos con
inmersiones en áreas menos interesantes, donde se
documentaron de todas formas distintas especies de peces,
equinodermos y nudibránquios cuyas imágenes
todavía tenemos pendientes de analizar.
Cuando
salimos el miércoles de Horta no teníamos
muchas esperanzas de que nuestra suerte cambiase.
Habían 20 nudos de viento, el cielo estaba
muy cargado y en la mar, marejadilla. No obstante,
tras discutirlo decidimos intentarlo y dirigirnos
al volcán submarino del banco Joao de Castro.
Llegamos a la mañana siguiente, en el día
de ayer, y tras volver a analizar la situación
desde el punto de vista de la seguridad de las buceadoras
y del resto de la tripulación, y dado que
sorprendentemente el viento y el mar iniciaban una
mejoría, decidí, conjuntamente con
el capitán, la primera oficial y los buceadores
que íbamos a intentarlo.
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La
posición que nos proporcionaba el GPS fue
comprobada por la sonda del barco después
de sucesivas pasadas. Efectivamente, en el punto
previsto, subiendo majestuosamente desde el abismo
de un kilómetro, el Joao de Castro presentaba
una especie de meseta a 50 metros de profundidad.
Solamente tiene 600 por 300 metros de superficie,
y desde allí se alzaban diversos picos que
forman parte de la caldera del volcán. Uno
de ellos nos quedó claramente registrado
a 16 metros de profundidad en la sonda. El capitán,
Nuño Ramos, ordenó en ese momento
largar el fondeo de buceo, consistente en un ancla
con 10 metros de cadena y 40 de cabo, acabado en
una gran boya naranja, y cuyo objetivo era el de
marcar el punto de máxima elevación
y proporcionar a las buceadoras una vía para
descender y ascender. Un punto de referencia y apoyo
en medio del océano. Era difícil acertar
en esa superficie tan reducida. |
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La
botadura de la lancha neumática no resultó
fácil debido al oleaje, pero un equipo de
seis personas dirigido por Nuño y Bibi lo
consiguieron sin novedad. Mientras tanto, las buceadoras
se equipaban para una primera inmersión de
reconocimiento, sin cámaras. Una vez todo
dispuesto, se dirigieron a la boya naranja de buceo
para iniciar la inmersión. Imposibilitado
de fondear a esta profundidad, el Ranger largó
su ancla de capa, una especie de pequeño
paracaídas que le permite estabilizarse mejor
y reducir la deriva mientras se encuentra al pairo. |
Al
cabo de media hora eterna, vimos a las buceadoras
salir del agua y hablar con Bibi, que las esperaba
en la lancha, amarrada a su boya de buceo. Inmediatamente
recibimos el mensaje por radio desde la embarcación
neumática: " ¡Bingo! ¡Hemos
acertado el sitio de lleno ! ". El ancla de
la boya había caido justo junto al pico del
volcán, que según informaban Mar y
Sole estaba en plena actividad hidrotermal, emitiendo
gases, agua caliente y espectaculares sonidos de
burbujas. A bordo del Ranger se gritó de
alegría.
Tras
un prudente periodo de espera para liberarse del
nitrógeno acumulado en su sangre durante
la primera inmersión, las buceadoras cambiaron
sus botellas de aire comprimido, se armaron de cámara
de video y fotografía y se volvieron a sumergir.
Y así una tercera vez.
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Ya
hemos visto las imágenes. En un ambiente
sembrado de algas verdes, pardas y rojas, con un
colorido alterado en ocasiones por la intensidad
de las emisiones sulfurosas, nadan - rodeados por
espectaculares burbujas que salen de grietas en
el fondo y en las paredes - grandes serranos ( Serranus
atricauda ), fredís ( Thalassoma pavo ),doncellas
( Coris julis ), viejas ( sparisoma cretense ) y
lampugas ( Coriphaena hippurus ). Separados por
algunos metros aparece un pequeño cardumen
de peces ballesta ( Balistes carolinensis ), algunos
ejemplares de salmonetes ( Mullus surmuletus ) y
numerosas chopas ( Kyphosus sectatrix ), acompañadas
de castañetas azules ( Abudefduf luridus
), entre otras especies que todavía debemos
identificar, y acompañados de invertebrados
como el gusano de fuego ( Hermodice carunculata
). |
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Hoy
hemos pasado la noche al pairo cerca de la boya.
Estudiábamos la posibilidad de repetir las
inmersiones y filmar y fotografiar más material.
Sin embargo, Mar se ha levantado con un afección
en uno de sus oídos, que ha sangrado ligeramente
durante la noche. Nada importante, una pequeña
venilla dañada, pero suficiente para que
hayamos decidido no correr ningún tipo de
riesgos. Necesitamos a Mar y a Sole en plena forma.
Por
ello hemos optado por izar la lancha y la boya de
fondeo a bordo, desplegar las velas y poner rumbo
a Lagos, al sur de Portugal, nuestra próxima
etapa y el primer puerto continental de Europa al
que llegará el Ranger después de su
travesía transoceánica. Nuestra arribada
a Lagos está prevista para el próximo
día 9 de junio. |
Por:
Paloma Larena, Directora de Comunicación de Oceana.
Tel:
+ 34 911 440 880 Fax: + 34 911 440 890 E-mail: plarena@oceana.org Web: www.oceana.org

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