DAÑOS
A BALLENAS Y DELFINES POR LA CONTAMINACIÓN SONORA.
16 noviembre (PNUMA)
Los
delegados de ACCOMABS (Acuerdo
sobre Programa del Medio Ambiente de Naciones Unidas sobre la
Conservación de Cetáceos del Mar Negro, Mediterráneo
y Zona Atlántica Contigua) han adoptado una resolución
en la que se insta a estos países, entre ellos España,
a "evitar el ruido dañino producido por el hombre
tanto en los hábitats de las especies vulnerables como
en las áreas en las que pueden concentrarse mamíferos
marinos y otras especies amenazadas".
El director del Fondo Internacional para la Protección
de Animales y su Hábitat (IFAW), Lesley O'Donnell, señaló
que este acuerdo es un "importante paso" en la lucha
contra la contaminación acústica de los océanos,
al igual que la decisión adoptada la semana pasada por
el ministro de Defensa, José Bono, que anunció una
moratoria sobre el uso militar de sonares de alta intensidad en
aguas cercanas a Canarias, después de conocer la preocupación
generada por las muertes masivas de zifios (ballenas picudas)
en las costas españolas.
El abogado de NRDC, otra ONG participante en el foro celebrado
en Palma, destacó el "creciente consenso internacional"
que está habiendo sobre este tema. "Es absolutamente
necesario controlar el ruido submarino, porque esta forma de contaminación
está matando y dañando ballenas y delfines en todos
los océanos", comentó.
La resolución aprobada por ACCOBAMS, cuya reunión
termina hoy, destaca la necesidad de investigar todos estos asuntos
tanto a escala nacional como internacional, así como fomentar
el desarrollo de otras tecnologías alternativas, que permitan
el uso de los mejores sistemas de control y disminuya los daños.
Asimismo, el Comité Científico de ACCOBAMS deberá
desarrollar un conjunto de directrices sobre las actividades acústicas
potencialmente dañinas para los cetáceos en el área
del Acuerdo, es decir, en el Mar Negro y en el Mediterráneo.
Según explicaron ambas ONG's, el sonido es de "crucial
importancia para las ballenas, delfines, marsopas y otras especies
marinas, ya que les permite navegar, comunicarse y encontrar alimentos.
"En los cetáceos, cualquier alteración de su
habilidad para transmitir o reconocer sonidos puede poner en peligro
su capacidad de reproducirse y sobrevivir", señalan.
Así, destacan que actualmente existen pruebas científicas
que demuestran que la contaminación acústica procedente
de diversas fuentes (como el ruido producido por la navegación,
las obras de construcción y drenaje o los sonares militares
de alta intensidad), puede trastornar, lesionar y hasta matar
ballenas y otro tipo de seres marinos.
En este sentido, recuerdan que en 1996, en Grecia, murieron doce
ballenas picudas a consecuencia de un solo ejercicio militar.
En Canarias, desde 1985, se ha registrado por lo menos siete casos
de ballenas varadas y muertas con relación al uso de sonares
militares.
