AVES
ANTÁRTICAS UTILIZAN EL OLFATO PARA RENCONTRARSE CON SUS
PAREJAS.
Los
investigadores que estudian el comportamiento de ciertas aves
llamados “petreles ballena” (Patchyptila spp.),
descubrieron que estas aves con aroma a almizcle eran capaces
de discernir el perfume de sus parejas.
El olor es ampliamente utilizado entre los mamíferos,
pero es la primera vez que se ha demostrado su aplicación
en aves, según los investigadores Francesco Bonadonna
del Centro Nacional Francés para la Investigación
Científica y Gabrielle A. Nevitt, de la Universidad de
California, en Davis. Sus hallazgos fueron publicados recientemente
jueves en la revista Science.
Los petreles ballena forman parte de un grupo de aves marinas
conocido como “nariz de tubo”. Se aparean de por
vida y se turnan para incubar sus huevos, de manera que un ave
empolla mientras el otro vuela hacia el mar en busca de comida.
Los científicos que estudian estas aves hallaron que
poseen un olor notable, el cual permanecía en las bolsas
que empleaban para transportar a los pájaros.
Entonces, los investigadores armaron un laberinto con forma
de Y. Al final de cada brazo colocaron una bolsa en la que previamente
había sido colocado un ave semejante. En 17 de 20 casos,
el ave que regresaba de alimentarse eligió la bolsa que
olía como su pareja, lo cual indica que el aroma cumple
un papel fundamental para encontrar el camino correcto de regreso.
En un experimento separado el equipo descubrió que las
aves que regresaban evitaron aquellas bolsas que olían
como ellos mismos. En algunas especies de mamíferos,
el hecho de evitar aquellos animales que huelen como ellos mismos
ha evolucionado como un método para evitar la retrocruza.
Traducción: M. Julieta Teijo