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NADANDO
Y BUCEANDO CON LAS BALLENAS. ¿EXISTE UNA MANERA CORRECTA
DE HACERLO?
Dos ballenas jorobadas se deslizan debajo un buzo en medio de
un balet sincrónico y de los rayos de luz del sol que penetran
a través de la superficie, sus ojos bulbosos están
mirándolo, mientras flexionan sus largas aletas pectorales
para planear bajo el agua, y luego de unos minutos con un único
impulso de su aleta caudal salen propulsadas más allá
de nuestra visión.
Los encuentros con ballenas en la naturaleza son rápidos,
furiosos y frecuentemente sin éxito, sin mencionar que
pueden causar susto a las ballenas, o son lentos, deliberados,
fascinantes y excitantes.
Es el acercamiento de caza o el juego de la mutua curiosidad.
Elegimos el último, que es más gentil por supuesto
y más seguro, y que resulta más grato a nadadores
y fotógrafos.
Las
ballenas son muy inteligentes y sociales. Generalmente los individuos
se acercarán para controlarnos varias veces, siempre y
cuando estemos calmos, seamos pacientes y estemos unidos debajo
del agua. Es crucial que fomentemos su confianza e inquisición
y que no las espantemos.
"Si una ballena está cerca, deslizarse al agua y mantener
los ojos abiertos. La ballena se acercará ", dice
Jeff Pantukoff, que pertenece a la Whaleman Foundation's, quien
dirigió en 1998 una expedición junto con el artista
de ballenas Wyland (famoso pintor de murales de ballenas en la
costa Oeste de EE.UU).
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El " nadar con las ballenas" se ha convertido en un
interesante debate que ha sido ampliamente discutido. Algunos
científicos creen que lo que se gana de nadar con las ballenas
no compensa el riesgo potencial de asustarlas con los botes y
con las personas.
Pero también existen ganancias científicas provenientes
de aquellos momentos debajo del agua cuando uno puede establecer
el sexo de la ballena y observar detalladamente los movimientos
de ese cuerpo enorme pero también sensible, y poder filmar
sus cicatrices o distinguir marcas o documentar su comportamiento
y fisiología
Su reacción hacia nosotros debajo del agua y / o en la
superficie es también un aspecto importante de poder comprenderlas.
Más aún, la experiencia de poder nadar con una ballena
es tan profunda y las memorias e imágines que uno trae
de vuelta después de un encuentro subacuático son
tan excitantes, que pueden cambiar el modo en que la gente perciba
a los cetáceos, vean a la naturaleza, la comprendan y cuiden,
dijo el ya fallecido Jacques Ives Costeau . Lo mismo dijo su hijo,
Jean-Michel: " amaremos aquello que entendamos".
La pregunta no es si debemos nadar con las ballenas, sino cuándo
y cómo debemos hacerlo?
La respuesta es tan clara como lo son las aguas cercanas a la
isla de Tonga en el Pacífico Sur .
No acosar a la ballena. Esperar a que ella se acerque.
La clave de un encuentro exitoso es escoger a la ballena adecuada.
Si una hembra está cuidando de su cría o está
apurada para dirigirse a un cierto lugar, ella quiere paz. Otra
en cambio puede ser gentil y muy curiosa.
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A veces un buceador ha viajado grandes distancias, pagado grandes
sumas de dinero y dispone de poco tiempo para estar con una ballena,
y podrá querer estar cerca de ella a cualquier precio.
Lo cual es contraproducente.
Pero nuestra paciencia nos ha demostrado que rinde grandes beneficios
a lo largo de los años. Hemos buceado con snorkel entre
las ballenas jorobadas en muchas ocasiones, a veces pasando hasta
una hora con ellas, o aun mas en un simple encuentro. Cada vez
que nadamos con estas criaturas, ballena solitaria, parejas, hembras,
machos o madres con crias, la ballena se acerca para la foto.
Perseguirlas o tratar de interceptarlas en su paso ha probado
ser intimidante y un ejercio sin sentido. Pero esperarlas en forma
paciente, con el motor a baja velocidad y no haciendo mucho ruido,
parece estimular su curiosidad.
Sin dudas que las ballenas nos prefieren a nosotros y no a aquellas
embarcaciones rápidas y ruidosas, por lo tanto podemos
desarrollar el encuentro desde nuestra embarcación madre
y practicar snorkel cuando se acercan a nuestro bote y así
nuestros buceadores son premiados con largos encuentros.
En base a nuestros encuentros con las ballenas mientras practicábamos
buceo en años previos y nuestros intentos deliberados subsiguientes
de repetir esas experiencia, creemos que bucear con las ballenas
de Tonga no es el ejercicio innecesario que creíamos que
era. Siempre creímos, junto con otros científicos
que al bucear con una ballena, las burbujas del tanque de aire
las espantaba, ya que liberar aire por el respiradero es una de
las formas que tienen de amenazarse entre ellas.
Este año no se asustaron cuando las ballenas se encontraron
con nueve buceadores juntos. creemos que se ellas se asustan porque
los buceadores representan organismos ajenos a su medio ambiente,
no forman parte de él. Un gran cantidad de buceadores liberando
burbujas de sus pulmones, con botes ruidosos en la superficie
constituyen una obvia intrusión en su vida dentro de un
vasto océano libre de ruidos molestos. Sin embargo, si
los buzos están cerca de un arrecife, sin botes circulando
por encima de ellos, no son tan amenazantes.
Tomado
de NAIA, traducido por Hugo P.Castello

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