REPELENTE
PARA TIBURONES TESTEADO EN BAHAMAS
SAN JUAN, Puerto Rico (AP) – Excitados por el olor a sangre,
una docena de tiburones se lanzaron en un frenesí cuando
un investigador metió un poste en el mar y chorreó
una sustancia clara y amarilla. En segundos, los tiburones desaparecieron.
Luego de testearlo en la Isla Bimini, Bahamas, investigadores afirman
que han encontrado un potente repelente para ahuyentar a los tiburones.
Es un hallazgo que los científicos han estado procurando
por décadas.
Si se prueba su efectividad, el repelente algún día
podría proteger a los buceadores, nadadores y surfistas.
Pero los investigadores afirman que se requiere mayor investigación
al respecto. Primero se espera que pueda proteger a los tiburones,
cuyas poblaciones están en disminución mundialmente
debido a la sobrepesca, mediante la reducción del número
de especímenes capturados innecesariamente por las redes
de los pescadores comerciales.
"Usted introduce esta sustancia, y todos ellos se van"
afirma el investigador Eric Stroud, un ingeniero químico
de 30 años de Oak Ridge, N.J. "Es muy, muy efectivo".
El repelente, denominado A-2 debido a que fue el segundo en ser
testeado, deriva de extractos de tiburones muertos que Stroud colectó
de muelles y mercados de New Jersey. Pescadores y científicos
notaron que los tiburones se mantiene alejados si huelen un tiburón
muerto.
"Tenemos algo que realmente funciona, pero se necesitan aún
más investigaciones", afirma Samuel Gruber, un biólogo
marino de la Universidad de Miami y un experto en tiburones el cual
esta ayudando en la conducción de las pruebas llevadas a
cabo en la Estación Biológica Bimini.
Las pruebas demostraron que el repelente es efectivo en cuatro especies:
the Caribbean reef, blacknose(tiburón del caribe de hocico
negro), nurse (nodriza) and lemon sharks ( tiburón limón).
Son necesarios estudios en otras especies como el gran blanco, el
tiburón mako y el oceanic whitetip( el tiburón de
hocico blanco oceánico).
Gruber afirma que el repelente contiene un mensajero químico
que desencadena una reacción de escape. También aclara
que son necesarias más investigaciones para puntualizar la
molécula activa entre todas las posibles.
Una dosis de 4 onzas (120 gramos aprox.) es suficiente para ahuyentar
a los tiburones que se están alimentando, afirma Stroud,
manteniéndolos alejados de la cabeza de un pescado por dos
horas con tan solo unas pocas gotas por minuto. En contraste, los
tiburones no respondieron a la tintura roja testeada en las pruebas
de control.
Los investigadores presentaron su trabajo en mayo durante un encuentro
de la Sociedad Americana de Ictiología y Herpetología,
en Norman, Oklahoma. Los videos de sus pruebas capturaron imágenes
de los tiburones rompiendo la superficie del mar al darse vuelta
para escapar.
Ellos esperan desarrollar un repelente de lenta disolución
para usar en cebos y redes de pesca y para guardar equipos en los
submarinos y embarcaciones petroleras los cuales han sido dañados
en un pasado por los tiburones.
El repelente, no tóxico, es aparentemente tan desagradable
para los tiburones que puede revivirlos de las semiinconsciencia.
Algunas especies permanecen en un estado hipnótico si se
hace sonar una campana y las pruebas demostraron que el repelente
saca a los tiburones cautivos del trance.
La investigación sobre este repelente comenzó durante
la Segunda Guerra Mundial, cuando la fuerza naval estadounidense
creó la "Shark Chaser" para los marineros y pilotos
derribados. Mezclado con tintura negra, estaba hecho de acetato
de cobre el cual, según los científicos, podría
oler como un tiburón en descomposición. Posteriormente
los estudios demostraron que no era tan efectivo.
Un hallazgo prometedor llegó en 1972, cuando el experto en
tiburones de la Universidad de Maryland, Eugenie Clark, descubrió
que el RED SEA FISH ( pez del mar Rojo) secretaba una sustancia
lechosa que repelía a los tiburones.
El hallazgo causó gran agitación, y pronto los fabricantes
de la loción bronceadora Coppertone contactaron a Clark con
la esperanza de lanzarlo al mercado. Ella afirma que los desalentó
con el argumento de que las investigaciones, todavía incipientes,
no podían sustentar tal uso.
Años de estudios continuaron por Gruber y otros. Finalmente,
el repelente derivado del lpez del mar Rojo no era práctico
debido a que debía ser colocado dentro de la boca del tiburón
para ser verdaderamente efectivo.
Clark—quien a los 82 años todavía trabaja en
la Mote Marine Laboratory (Laboratorio Marino Mote) en Sarasota,
Florida—afirma que los últimos hallazgos podrían
ser un camino para reducir la muerte accidental de los tiburones,
aunque se mantiene escéptica con respecto al posible uso
humano, argumentando que pocos llevarán consigo el repelente
en el momento indicado.
"Me haría sentir muy feliz que alguien lograra resolverlo,
pero no lo veo como una solución practicable", afirma.
En los mercados, los objetos anti-tiburones abarcan desde jaulas,
trajes con malla de acero y un aparato llamado "Shark Shield"
(escudo para tiburones) el cual, cuando es usado por los buceadores
o surfistas emite un campo eléctrico. Los fabricantes australianos
de este último no pueden garantizar su total efectividad.
En la mayoría de los casos, el riesgo de ataque es extremadamente
bajo. El Archivo Internacional de Ataques de Tiburones, del Museo
de Historia Natural de Florida, registró 55 ataques no provocados
en todo el mundo este año, incluyendo cuatro muertes.
Stroud tuvo la idea de buscar un repelente luego de los muchos ataques
del 2001 que captaron la atención de la opinión pública,
incluyendo un caso que casi mata a un niño de 8 años,
cerca de Pensacola, Florida.
Stroud y el ingeniero Mike Herrmann investigan en un depósito
de New Jersey, con el sustento de donaciones de menos de $ 500.000
provenientes de benefactores privados.
Ellos tienen una patente pendiente y están comenzando una
compañía, Shark Defense Inc., para eventualmente lanzar
el repelente al mercado.
Traducción:
Victoria Gonzalez Carman
