EL RIACHUELO, EL RIO MAS CONTAMINADO DEL MUNDO
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La
inseguridad también es ambiental, y se cobra muchas más
vidas que la violencia callejera. El Riachuelo, hoy induce silenciosamente
el doble de fallecimientos en niños de los partidos de
la cuenca en la Provincia de Buenos Aires, y en los barrios de
La Boca. Barracas y Villa Lugano de Capital Federal, respecto
del promedio de toda la Ciudad de Buenos Aires. Debiera prohibirse
beber de las primeras napas.
Se están contaminando las aguas subterráneas y los
alimentos de huertas, granjas o manufacturados en el lugar. Vía
cadena alimentaria también nos están enfermando.
Los bajos inundables no debieron venderse ni poblarse.
Para bajar el nivel de contaminación del Riachuelo, antes
que trabajar sobre sus “aguas” y su lecho, hay que
hacerlo en su entorno, expandiendo la red cloacal pues el 55%
de la población de la Cuenca carece de cloacas, extendiendo
la red de agua potable, pues el 35% de la población de
la Cuenca carece de ella, introduciendo el servicio de recolección
de residuos domiciliarios en los asentamientos (más de
12 con un total de 500.000 personas), eliminando los basurales
(más de 100), y obligando a las industrias a una producción
limpia o a construir plantas para el tratamiento de sus residuos.
Sólo el 3 % de las industrias que contaminan tienen instalados
procesos de depuración.
El
Riachuelo desemboca en el Río de La Plata, muy cerca de
donde Aguas Argentinas tiene importantes tomas de agua para potabilizar,
por ejemplo, en Bernal, a 2,4 km. y en Palermo a 1,1 km. de la
costa. ¿Puede un río ser “cloaca y bebedero”
a la vez ?. Es como si alguien hiciera desembocar la cloaca en
su pileta y después de sacar un balde de esa misma agua,
con un tratamiento de cloro, se lo diera de beber a sus hijos.
Hoy, merced a la recesión, el “río”
recibe un 25 % desde efluentes industriales (125.000 mts3 diarios
a través de conductos cloacales, pluviales o directamente
al suelo) y un 75 % desde efluentes cloacales (375.000 mts3 de
aguas servidas por día) y se presume que no son más
de 65 empresas las responsables de la contaminación no
biodegradable del 80% del “río”, tóxicos
sedimentables que permanecerán en el cause aún cuando
cesen las descargas que le dieron origen. Si ocurriese la anhelada
reactivación industrial, el citado 25 % se podría
elevar a un 60 %.
FOTO: Fernando de La Orden
El Riachuelo tiene concentraciones de mercurio, zinc, plomo y
cromo superiores en 50 veces a los niveles máximos permitidos.
La concentración de E.Coli es similar al de una cloaca.
Estamos ante una cloaca a cielo abierto, detritos humanos e industriales,
soberano foco infeccioso.
Riachuelo:
una mega irresponsabilidad social.
Resulta imperioso que se haga público el listado de las
65 empresas responsables del 80 % de la descarga de efluentes
industriales al “río” que cita el P.G.A. (AR
– 0136) el cual les otorgaba un plazo de 4 años para
disminuir y controlar la contaminación industrial, con
un crédito especial. Plazo que se venció, y nadie
se hace cargo. Muchos vecinos de la Cuenca, mueren de lo mismo
de lo que viven.
Lindante a La Boca, y cruzando el Riachuelo, en Dock Sud, se encuentra
el muy peligroso polo petroquímico, iniciado en 1920, donde
50 empresas se agolpan en 260 hectáreas. Refinerías
de petróleo, plantas de recepción y almacenaje de
petróleo y sus derivados, plantas de recepción y
almacenaje de productos químicos, planta de coque, central
termoeléctrica, industrias de procesos, empresas de transporte,
amarres, areneras, estaciones de servicio, un puerto con movimiento
anual de 2700 buques y puentes de acceso con un movimiento automotor
promedio de 5500 vehículos diarios.
Un importante accidente ígneo en este polo petroquímico
haría desaparecer la ciudad de Avellaneda, parte de la
Ciudad de Buenos Aires y los “afortunados sobrevivientes”
maldecirían el aire hipercontaminado que deberían
respirar.
Esta impresionante combinación hace de este rincón
una de las áreas estratégicas más vulnerables
de nuestro país desde el punto de vista de seguridad nacional,
y con los mayores índices de contaminación del aire,
cada tanto las nubes tóxicas provocadas por accidentes
químicos obligan a desalojar a alumnos de las escuelas
del lugar y muchos vecinos, en particular niños, están
sufriendo serias enfermedades, registrándose nacimientos
con malformaciones congénitas.
Nuestro “río” nos horroriza, ya no sirve para
alimentar, ni para recrear, entretener o refrescar a quienes habitan
en sus orillas, solo sirve para envenenarlos.
Todos por el riachuelo
Solicitamos
su indispensable colaboración:
PEDIMOS JUSTICIA, para evitar que una turba social protagonice
episodios no deseados. Queremos una bandera Argentina que nos
cobije a todos por igual.
Cuando
el amor y la verdad trabajan juntos, la paz y la justicia se dan
cita.
POR LA SALUD DE NUESTROS HIJOS, necesitamos contar con vuestra
activa participación. Esta batalla que nos compromete a
todos, necesita pasión, amor y talento.
Aguardando vuestra pronta adhesión, saludamos a Uds. muy
atentamente.
Cristina Fins Juan C. Penco Alfredo Alberti
Vicepresidente Secretario Presidente
Aristóbulo del Valle 282 – (1161) Cdad. de Bs. As.
Te: 43619687 Tel/Fax: 43016313/4014
e- mail: asociacionvecinoslaboca@speedy.com.ar o asocveclaboca@speedy.com.ar
Comentario:
todo río que desemboca en un estuario, como el del Río
de la Plata, contribuye con sus aguas dulce y su fauna y su flora
al ambiente estuarino.
En este caso la contribución del Riachuelo al estuario
del Río de la Plata es de aguas sin oxígeno, y cargadas,
al igual que sus sedimentos, de contaminantes de todo tipo, que
con el pasar de las década se han incorporado a la flora
y fauna por los denominados procesos de bioacumulación.
¿Cuántos de los contaminantes que encontramos en
los delfines y lobos del mar argentino vendrán del Riachuelo?
No lo sabemos, pero seguramente su contribución no ha sido
despreciable.
Sin
hablar del impacto directo que el Riachuelo ha tenido sobre toda
la población del conurbano.
Habria que mudar el Congreso de la Nación a la vera del
Riachuelo, para ver si los diputados y senadores de la Nación
se ocupan de esta verguenza nacional.
H. P. Castello
