LA NATURALEZA DEL CANTO
BBC
- Ciencia y Naturaleza,
David Rothenberg
¿Por
qué llamamos cantos al sonido de los pájaros, ballenas e
insectos? Porque hay algo en lo que oímos que tiene cierta belleza,
alguna armoniosa estructura que nos conmueve aun más que cualquier
posible mensaje que pudieran contener estas vocalizaciones. A pesar de
que por años, la ciencia ha advertido sobre oír lo que los
humanos quisieran oír a la hora de interpretar sonidos animales,
el reconocimiento de cierta musicalidadinherente
en algunos sonidos, está teniendo actualmente un impacto en la
ciencia de la comunicación animal misma.
¿Arte
por el Arte?
Muchos sonidos específicos de animales expresan agresión,
advertencia, la presencia de miembros de la familia o comida, pero estas
explicaciones tan prácticas son muy rígidas para ser aplicadas
a los extensos y complejos cantos de pájaros tales como el ruiseñor,
el sinsonte o los warblers de los pantanos, capaces de cantar sin interrupción
durante 30 minutos.
Los cantos de algunas ballenas pueden extenderse mas de 24 horas. La explicación
usual para el canto de los pájaros se basa en que su función
es atraer a su pareja o anunciar los límites de su territorio.
Sin embargo, para la audiencia no es siempre evidente que estas largas
y virtuosas demostraciones poseen muchos de los elementos asociados con
la música humana: ritmo, melodía, temas, variaciones, patrones
repetitivos, organización, variedad, interés, lo cual suma
aquello que los humanos han considerado hermoso por miles de años.
Los pájaros le enseñaron al hombre, según los poetas
romanos y el filósofo Lucrecio, y les enseñaron canciones
antes de que su arte comenzara.
Patrones
de Sonidos musicales
El biólogo Peter Marler, uno de los principales expertos en el
canto de los pájaros, ha comenzado a creer en los últimos
años que estos sonidos
están
mucho más cerca de la música que del lenguaje. Ha demostrado
que estas melodías contienen cuidadosos arreglos de patrones de
sonido cuya capacidad de significar mensajes particulares es menos importante
que el sonido en sí mismo. Es de esta manera, en que la música
, y no el lenguaje, es armada. Está cuidadosamente organizada,
pero no expresa mensajes específicos.
Marler sugiere que es probablemente una manera de demostración
emocional o expresión , aunque asegura que pasará un largo
tiempo antes de que la ciencia descubra la manera de medir tal actividad
cerebral con precisión. De todos modos, sí cree que algún
día llegaremos a eso.
Asuntos
Personales
Michel André y Cees Kamminga han estado estudiando por varios años
el sonido rítmico similar al click que emiten los cachalotes en
aguas afueras de las costas de las Islas Canarias. Estos no son como los
misteriosos y complicados aullidos de las ballenas jorobadas, sino un
suave y rítmico golpeteo, ondulando a través de la extraña
acústica del mundo subacuático.
El año pasado, los científicos concluyeron que cada cachalote
parece producir un patrón de sonido individual, lo cual sugeriría
que las vocalizaciones no son utilizadas simplemente para la ecolocación
como se pensaba, sino que tienen también algún rol en el
establecimiento de la identidad en la comunicación.
La superposición de ritmos de un número de cachalotes en
un grupo hace imposible para un oído humano identificar individuos
simplemente oyendo sus clicks. Sería similar a un oyente occidental
escuchando un gran grupo de tambores del oeste de Africa por primera vez.
Para el oído del oyente parece increíble que cada integrante
pueda mantener un ritmo individual dentro de esa gran mezcla de patrones
y golpes.
Sintonizando
Fue así como André y Kamminga dieron en el clavo con la
idea de contactarse con un senegalés que tocara los tambores, Arona
N´Daye Rose, para ayudarlos. Allí donde los análisis
computarizados fracasaron, él fue capaz de distinguir ritmos individuales
del rápido y entremezclado golpeteo. Rose determinó que
la profusión de los ritmos estaba organizada en torno a un ritmo
simple predominante, llevado a cabo , por lo que él presintió
podría ser el líder del grupo de ballenas, de una manera
no muy distinta de la estructura de un gran grupo de tambores.
Con la ayuda de Rose y las habituales herramientas de análisis
espectral, los científicos concluyeron que cada cachalote tiene
su propio click rítmico distintivo, un resultado al que ningún
otro estudio previo había llegado. Conjeturaron que cada ritmo
representa una clase de firma acústica para cada ballena individual,
lo cual llamaron Medida Rítmica de Identidad (RIME- Rhythmic Identity
Measurement). Ha sido observado en todos los machos de cada grupo social
de cachalotes.
Profundidades escondidas
¿Pero qué es lo que tratan de decirse unas a otras? Es una
pregunta particularmente difícil de contestar cuando uno escucha
gigantes seres subacuáticos cuya experiencia de vida es tan lejana
a la nuestra, aún en las fronteras de la ciencia. Pero para que
la ciencia progrese es necesario que primero suponga y sueñe. ¿
Es posible que los animales emitan estos bramidos solo por diversión
?
Tal vez es la música aquello que las formas de vida más
diferentes con distintos sistemas nerviosos y biología, puedan
tener en común.
Peter y los primates
Los músicos están fascinados con la posibilidad de que la
música sea hallada en la naturaleza; hace que nuestro propio deseo
de arte sea de lo más esencial.
En los últimos años, nada menos que un audaz explorador
musical, Peter Gabriel, se ha estado involucrando con este mundo musical
de los animales. En el Centro de Investigaciones en Primates de Atlanta,
Georgia, ha estado componiendo
música junto con Kanzi, uno de los monos bonobo, parte del estudio
de adquisición del lenguaje a largo plazo de Sue y Duane Savage-Rumbaugh.
Alcanzando
las notas correctas
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Yo he visto los videos de Kanzi escogiendo notas en un teclado con aspecto
de piano, junto con Gabriel y los
miembros de su banda, que tocaban acordes menores, como de piano, en un
teclado dentro de la cabina de observación del laboratorio. ( Lo
hicieron de esta manera, puesto que Kanzi había mordido a uno de
sus entrenadores unos días atrás, la comunicación
interespecífica tiene sus peligros) La escena es a la vez melancólica
y hermosa, el primate probando la nueva máquina , observando pensativamente
y complacido con lo que obtiene. Parece estar oyendo, tocando las notas
correctas. Es tentativo pero emocionante, el animal inmiscuyéndose
en algo del mundo humano, pero permaneciendo aislado del resto de la banda.
Es un encuentro conmovedor, y una emoción audaz para un músico
cuyo tema Shock the Monkey condenó hace varios años los
horrores de experimentos con animales menos sensibles que éste.
Cruzando la línea de división
¿Cuál es el valor científico de esta sesión
de jazz? El trabajo del Centro de Investigaciones en Primates es forjar
mejores lazos de comunicación entre el humano y el animal. ¿Por
qué no explorar el fértil y misterioso campo de la música
junto con la arena más testeable del simple lenguaje? La ventaja
de oír la música en la naturaleza y tratar de llegar a ella
a través de la música, es que a pesar de no comprenderla
por completo, tenemos libre acceso. No es necesario explicar los estudios
sobre música para sentirnos conmovidos. Dos músicos que
no hablen el mismo lenguaje pueden tocar juntos, y somos capaces de apreciar
la música de culturas muy diferentes de la propia.
La música prescinde de explicación, pero claramente expresa
algo profundo e importante, algo sin lo cual los humanos no podríamos
vivir. Hallar la música en el sonido de los pájaros, ballenas
y otros animales vuelven cercanas las fronteras más lejanas de
la naturaleza.
David
Rothenberg
Extraído de un artículo original del ejemplar de Marzo de
2004 de la revista BBC Wildlife
Traducción: M. Julieta Teijo
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