PANORAMA
DE LA PESCA EN BRASIL
Jorge
Pablo Castello 1
A
pesar de sus dimensiones continentales (8.500 Km de litoral y 4,3 millones
de Km2 de zona económica exclusiva) la producción pesquera
de Brasil en 2001 fue de 693 mil toneladas, según se supo el año
pasado. De este total sólo un 69% fue de origen marino, cifra que
se considera modesta. La acuicultura, por su lado, contribuyó con
cerca de 153 mil toneladas.
Introducción
Esta
situación puede parecer extraña pero existen básicamente
dos razones para explicarla. La primera es dictada por la naturaleza:
Brasil es un país con mares tropicales y subtropicales y, por lo
tanto, con productividad biológica entre modesta y pequeña,
aunque tenga una gran diversidad de especies. La segunda, que no es exclusiva
de este país, es que no se supo aplicar una política de
explotación sustentable.
Entre
el 75 y el 80% de los recursos marinos, costeros y de altura, se encuentran
en el límite de explotación o están sobreexplotados.
Así, en la región Sur de Brasil, especies demersales tradicionales
-como el pargo blanco, la corvina rubia, el bagre marino, la pescadilla
real y otros- han sufrido fuertemente el impacto de la pesca de arrastre
y los rendimientos actuales alcanzan, en promedio, sólo un 30%
de lo que eran 27 años atrás.
En
la región Sudeste la sardina, que fue el principal recurso de la
industria enlatadora de Río de Janeiro, Santos e Itajaí,
tuvo su auge en la década de los años ´70. Esa pesquería
está colapsada desde 1991 por una combinación perversa de
sobreexplotación y anomalías oceanográficas. Hasta
el presente no se han observado señales de recuperación.
En el Nordeste suerte parecida corrieron la langosta y los camarones 2
Durante
muchos años la administración pesquera fue dominada por
el dogma de la productividad y el desarrollismo. En efecto, las autoridades,
los empresarios y el público en general asocian la extensión
del litoral y de la zona económica exclusiva con gran abundancia
de recursos. De acuerdo con ese paradigma, existía y "todavía"
debe existir una riqueza no aprovechada que está "esperando"
para ser capturada y para lo cual se requieren inversiones en nuevos barcos
y tecnologías más avanzadas. Lógicamente, esta visión
no reconoce que los recursos ya están siendo explotados en su límite
o se encuentran sobreexplotados y hasta colapsados. Por otro lado, cerca
del 60% de la pesca marina (varía de acuerdo con la región)
es de origen artesanal o de pequeña escala. Esta opera en estuarios
y aguas costeras que emplean directamente un número, probablemente
subestimado, de 300 mil pescadores, hecho que pone en relieve la gran
importancia social y económica de esa actividad. Este sector cuenta
con escasos recursos tecnológicos y la gran mayoría de sus
embarcaciones no tiene condiciones adecuadas para conservar las capturas.
Además, se encuentra poco o nada organizado, es muy dependiente
de los intermediarios y no tiene medios para valorizar mejor su producción.
El
consumo per capita es de 6,8 Kg/hab/año, aunque en la región
Amazónica se da casi un récord mundial: 23 Kg/hab/año.
Esto se explica por la facilidad de acceso, la falta de otras opciones
y porque la gran mayoría de las comunidades habitan las márgenes
de los ríos.
El
sector pesquero extractivo (continental y marino) representa el 0,4% del
P.I.B. Sin embargo, si se consideran las cadenas productivas como un todo
el porcentual alcanza el 2% del P.I.B.
Las
regiones
De
acuerdo con las características ambientales son reconocidas cuatro
regiones: Norte, que comprende el litoral y el mar continental de los
estados de Amapá y Pará; Nordeste, que agrupa los estados
de Maranhão, Piaui, Ceará, Rio Grande do Norte, Paraíba,
Pernambuco, Alagoas, Sergipe y Bahia; Sudeste con los estados Espírito
Santo, Rio de Janeiro, São Paulo, Paraná y Santa Catarina;
Sur, con Rio Grande do Sul.
La
región Norte se caracteriza por la influencia de la descarga continental
del Amazonas que extiende virtualmente el estuario hasta 200 Km mar adentro
con un gran aporte de agua dulce, nutrientes y material en suspensión
sobre la plataforma. Consecuentemente, la productividad biológica
es alta. El mar está dominado por las aguas de la corriente norte
de Brasil, una de las ramas de la bifurcación de la corriente ecuatorial
sur proveniente de Africa.
El
Nordeste es más pobre, con plataforma estrecha, bañada por
aguas tropicales de la corriente de Brasil (la rama sur de la bifurcación
anterior), con temperaturas y salinidades altas y bajo contenido de nutrientes.
Se trata de una zona con baja productividad. Las únicas excepciones
son encontradas en bocas de estuarios de pequeñas dimensiones y
alrededor de la cadena de picos submarinos entre las latitudes de 20 y
21º S que se extiende hasta las islas de Trindade y Martín
Vaz.
El
Sudeste, con una línea de costa cóncava hacia el Atlántico,
conforma una cuenca que tiene una plataforma más ancha que la región
anterior y se encuentra influenciada por los aguas tropicales de la corriente
de Brasil desde el norte y el aporte de aguas subtropicales desde el sur
que resultan de la mezcla originada por las tropicales y las subantárticas.
La productividad es alta. La resurgencia frente a Cabo Frío (23ºS)
durante la primavera y el verano y el afloramiento de agua subtropical
sobre la plataforma en el verano son los principales mecanismos de fertilización
marina.
Por
último, la región Sur, con una plataforma más extensa
que se ensancha hacia el sur, está influenciada por la proximidad
con el margen occidental de la convergencia subtropical (Brasil-Malvinas),
la penetración de una rama costera de Malvinas en el extremo sur
y la importante contribución de agua dulce, nutrientes y material
en suspensión aportados por el Río de La Plata y la Laguna
de Los Patos. El régimen climático impone una fuerte estacionalidad
con marcadas diferencias ambientales y faunísticas entre invierno
y verano.
En
resumen, biológicamente, los dos extremos del país son los
más productivos.
Los
recursos
La
diversidad de especies y recursos es grande. Damos, a continuación,
una lista de las principales especies elaborada según criterios
de abundancia e importancia comercial. Para cada una se indica el código
de la principal arte utilizada en su captura.
Norte |
|
Nordeste
*
Especies que ocurren sobre bancos de piedra y en las proximidad
de los picos submarinos (20ºS). |
-
Langosta
(2 especies, roja y verde) .
-
Pargo
(3 especies) .
-
Garopa
.
-
Carángidos
(varias especies) .
-
Caballa
moruna .
-
Albacorinha.
-
Camarón
(varias especies) .
-
Sururú
(molusco estuarino) .
-
Cangrejos
(varias especies) .
-
Dorado
*.
-
Chernia
*.
-
Pez
volador *.
-
"Badejo"
*.
-
"Namorado"
*.
-
"Batata"
*
|
Sudeste |
-
Sardina.
-
Listado.
-
Atunes
(Albacora, Patudo, Rabil, y otras especies).
-
Pez
espada.
-
Corvina
blanca.
-
Pescadilla
de red.
-
Pescadilla
real.
-
Pargo
blanco.
-
Anchoa
de banco.
-
Lisa
(cuatro especies).
-
Camarones
(varias especies).
-
Pez
sapo.
|
Sur |
|
Artes
de
Pesca |
- Pesca
de arrastre en pareja y con puertas.
- Tangonero
("double-rig").
- Enmalle.
- Enmalle
artesanal.
- Cerco
("traineira") con panga.
- Trampa.
- Línea
de mano.
- Caña
y cebo vivo.
- Palangre.
- Palangre
de fondo.
- Colecta
manual.
- Currico
|
Varios
de los recursos explotados en la región Sur son compartidos con
Uruguay y Argentina, pues son migratorios y pasan algún tiempo
en aguas de Brasil, particularmente en el invierno. Las informaciones
Disponibles
para la corvina blanca ("rubia" en Argentina) indican que durante
parte del año la flota brasileña de Rio Grande e Itajaí
explotarían el mismo efectivo que los otros dos países mencionados.
La anchoa de banco realiza una migración extensa. No hay dudas
de que es explotada por diferentes flotas en su desplazamiento desde Mar
del Plata hasta Rio de Janeiro.
Argentina,
Brasil y Uruguay todavía integran la Comisión Asesora Regional
para la Pesca en el Atlántico Sudoocidental (C.A.R.P.A.S.). Esta
asociación dejó de reunirse en 1974 pero ninguna de las
tres naciones denunció el acuerdo que la sustentaba. El tratado
del Río de La Plata firmado entre Argentina y Uruguay, permitió
el establecimiento de la Zona Común de Pesca y del Frente Marítimo,que
centraliza la atención de estos países en la región
inmediata de sus intereses. Por otro lado, cuando Brasil extendió
su mar territorial hasta las 200 millas náuticas (1973) caducó
el acuerdo bilateral de pesca con Argentina que permitía el acceso
de barcos brasileños a la plataforma del país vecino. A
partir de ese momento la flota pasó a pescar exclusivamente en
aguas brasileñas y a explotar recursos demersales. En el presente
no existe ningún tipo de intercambio oficial de informaciones sobre
las capturas de las especies compartidas, pese a la evidente necesidad
de acordar una política común de manejo y conservación
de los recursos.
En
1967 fue establecida una política de incentivos fiscales que permitió
el desarrollo de la pesca industrial, pues hasta ese año predominaba
la artesanal. Esto liberó las importaciones de máquinas
y equipos sin impuestos y apoyó con créditos la industria
naval para construcción de barcos con el fin de consolidar la oferta
de pescado y aumentar las exportaciones. Estos incentivos, inicialmente
generosos, se continuaron aplicando hasta 1986. Si, por un lado, permitieron
el desarrollo y modernización del parque industrial, por otro,
generaron una fuerte sobrecapitalización y sobredimensionamiento
del sector con un aumento progresivo de la capacidad ociosa. Como resultado
de este proceso, a partir de la década del ´80, comenzó
a faltar materia prima para las industrias pesqueras del Sur y Sudeste
que aumentaron sus importaciones de merluza y otras especies desde Argentina
y Uruguay.
sobrecapitalización
y sobredimensionamiento del sector con un aumento progresivo de la capacidad
ociosa. Como resultado de este proceso, a partir de la década del
´80, comenzó a faltar materia prima para las industrias pesqueras
del Sur y Sudeste que aumentaron sus importaciones de merluza y otras
especies desde Argentina y Uruguay.
Las
perspectivas
El
nuevo gobierno ha creado, en enero de 2003, una Secretaría Especial
de Acuicultura y Pesca directamente subordinada a la Presidencia de la
República. De acuerdo con la reglamentación, esta oficina
tiene que articular las funciones de fomento y desarrollo de la pesca
y acuicultura con la administración y conservación de los
recursos y su medio (tanto en agua dulce como marina). En la práctica,
esto significa que debe integrar el primer papel, anteriormente atribuido
al Departamento de Pesca e Acuicultura (D.P.A.), del Ministerio de Agricultura
y Abastecimiento, con fuerte énfasis en la producción, con
aquel del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y Recursos Naturales
Renovables (I.B.A.M.A.), dependiente del Ministerio del Medio Ambiente.
Este segundo organismo tenía la misión de trabajar por la
conservación. Obviamente, esa separación entre producción
y conservación originó muchos problemas que ahora esperan
ser superados a través de una coordinación y una nueva política
centralizadora con algún tipo de descentralización regional
o estadual. Sin embargo, se ignora todavía el alcance de esta descentralización.
Las
informaciones disponibles hasta el momento indican que la nueva gestión
deberá orientar sus acciones al fortalecimiento de la pesca oceánica,
al apoyo del pescador artesanal (responsable de más de la mitad
de la producción pesquera) tanto en el plano económico como
social (educación y asistencia), a la apertura de una línea
de crédito para la renovación de la flota y sus equipos,
así como a la compra de los barcos de bandera extranjera que operan
mediante contratos de arrendamiento con empresas brasileñas. A
esto se sumarán incentivos para el
desarrollo de la acuicultura.
La
acuicultura
Con
su extenso litoral recortado por ensenadas y bahías, amplias cuencas
hidrográficas, numerosas represas hidroeléctricas (12% del
total mundial de agua dulce) y la predominancia de un clima tropical y
subtropical, Brasil reúne muchas condiciones favorables para la
práctica de la acuicultura continental y marina. En los últimos
años se ha registrado un crecimiento acelerado de esta actividad,
que pasó de 32 mil toneladas en 1994 a 260 mil en 2002. En aguas
continentales dominan los cultivos de tilapia, carpa y bagre. En ambientes
estuarinos y marinos predomina el camarón, la ostra y el mejillón.
Es necesario que la actividad sea reglamentada pues varios aspectos complejos
están en juego, como el uso de las aguas públicas, el destino
de los efluentes, el control de las enfermedades en los cultivos, la desforestación
de los manglares, el control de la calidad sanitaria de los productos,
etc. Los indicadores muestran que existe la posibilidad de generar un
"pasivo ambiental" considerable, que conspiraría contra
la propia sustentabilidad de la maricultura.
En
la versión impresa de Comunidad Pesquera puede leerse éste
artículo completo.
1 .Dto. de Oceanografia, Fundação Universidade Federal do
Rio Grande, R.S., Brasil.
E-mail: docjpc@furg.br
2.Un diagnóstico sintético de la pesca de arrastre en Brasil
preparado por Haimovici y Klippel (1999) puede ser encontrado en: http://www.bdt.fat.org.br/workshop/costa/demersais
