NUEVA ESPECIE DE BALLENA
Los rorcuales (ballenas con pliegues y surcos paralelos en la garganta)
pertenecen a la familia Balaenopteridae y representan el grupo más
diverso de las grandes ballenas. Hasta no hace mucho tiempo se consideraba
que existían seis especies de rorcuales: las ballenas jorobada,
azul, minke, sei, fin y de Bryde. Sin embargo, en la edición del
20 de Noviembre de 2003 de la revista científica Nature, científicos
japoneses describen una nueva especie de rorcual y analizan sus relaciones
con el resto de los rorcuales, llevando a ocho el total de especies.
Hacia finales de la década del ’70 barcos japoneses capturaron
8 ballenas (5 hembras y 3 machos) que en su momento fueron clasificados
como ballena fin (Balaenoptera physalus) debido a su apariencia externa,
aunque de menor tamaño que éstas. Las capturas se produjeron
en el Océano Indico. De estos animales sólo se preservó
la barba más larga, una porción de la sexta vértebra
torácica y el tapón de cera del oído interno (utilizado
para estimar la edad). En 1998 una ballena hembra varó en las costas
de la isla Tsunoshima en el Mar de Japón luego de haber sufrido
una colisión con un barco. Esta hembra también fue clasificada
como ballena fin por su apariencia externa. El esqueleto de este ejemplar
fue preservado en su totalidad, al igual que todas sus barbas y porciones
congeladas de distintos tejidos. Los nueve ejemplares se asemejan en pigmentación
a la ballena fin pero son más pequeñas, de tamaño
similar a la ballena de Bryde (Balaenoptera edeni). Estos animales también
presentan características morfológicas que las distinguen
de ambas; principalmente la estructura del cráneo y la coloración
y tamaño de las barbas. Los investigadores realizaron un estudio
genético basado en ADN mitocondrial, el cual posiciona a los nueve
ejemplares en un grupo separado de la ballena fin y de la ballena de Bryde.
Los autores consideran que estos ejemplares pertenecen a una nueva especie,
que ha sido nombrada Balaenoptera omurai. El análisis genético
también corrobora lo postulado en una publicación anterior
y separa a las ballenas de Bryde en dos especies distintas (B. edeni y
B. brydei), elevando a ocho el número de especies de rorcuales.
Reconocidos científicos de todo el mundo han tomado con cautela
este hallazgo hasta que se realicen más estudios que permitan confirmar
o descartar la identidad de esta nueva especie, debido a las implicancias
que esto tiene para la conservación y el manejo de las ballenas.
De tratarse ciertamente de dos especies nuevas de rorcuales, una exhaustiva
revisión de los stocks balleneros debería hacerse inmediatamente,
para estimar cual es el tamaño, distribución y estatus de
las distintas poblaciones de rorcuales, sobre todo de aquellos que están
siendo víctima de la cacería “científica”
por los buques japoneses.
La base de las políticas de manejo reguladas por la Comisión
Ballenera Internacional es la definición de stocks o grupos de
ballenas de una misma especie que habitan un mismo lugar y están
genéticamente relacionadas. Si se continúan otorgando permisos
para la cacería “científica” sin tener un conocimiento
acertado de cuales son los stocks de las diferentes especies se corre
el riesgo de extinguir poblaciones locales con la consiguiente e irreparable
pérdida de variabilidad genética tan importante para la
subsistencia de una especie. Estudios a largo plazo sobre animales vivos
han demostrado ser la mejor herramienta para la evaluación de los
stocks de cetáceos. En la actualidad los estudios genéticos
basados en pequeñas porciones de piel obtenida de animales vivos
han probado ser la mejor herramienta para la determinación de stocks,
subespecies y especies.
Estamos a principios del tercer milenio, la ciencia está explorando
los límites del universo, las profundidades más grandes
de los océanos, y ha descifrado el código del genoma humano.
Sin embargo, aún no ha podido proteger a los animales más
grandes que han habitado nuestro planeta y a los que se sigue matando
en nombre de la ciencia.
Unite al ICB para que el Programa Ballena Franca Austral pueda continuar
siendo un ejemplo de ciencia aplicada a la conservación como lo
ha sido desde su concepción en 1971.
Luciano Valenzuela
Biólogo-Investigador del ICB
Referencias:
Wada, S., O. Masayuki and T. K. Yamada. 2003. A newly discovered species
of living baleen whale. Nature. 426:278-281.
Tomado
del boletín informativo número 91 del Instituto
de Conservación de Ballenas.