JAPÓN INICIA LA CAZA DE DELFINES ANTE EL HORROR
DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL
Entre octubre y abril serán masacrados 20.000 ejemplares
para su comercialización en el mercado nipón.
La temporada de caza de delfines ha comenzado en Japón, y aunque
al resto de los mortales se nos pongan los pelos de punta al ver imágenes
como las que acompañan esta información, lo cierto es que
no hay ninguna normativa internacional que regule esta actividad.
Por
esta razón, las autoridades han abierto la veda (que durará
hasta abril) para la captura de 20.000 de estos animales, cuya carne es
muy cotizada en el mercado nipón desde que se limitó la
pesca de ballenas en 1.986. Aunque su caza no está generalizada,
sólo 8 de las 43 prefecturas del país lo permiten, su consumo
sí y el precio que alcanzan estas piezas es muy alto, lo que hace
que sean muchos los pescadores que piden licencias para esta actividad
y que la ejercen de manera indiscriminada matando por igual a machos,
a crías y a hembras preñadas.
La
gran mayoría de estas capturas se realizan en alta mar en aguas
del océano Pacífico, donde se cazan a base de arponazos
indistintamente delfines manchados, mulares, listados o calderones grises.
Pero
en las prefecturas de Wakayama y Shizuoka está permitida otro tipo
de pesca, más brutal si cabe: la pesca en la costa. Para ello los
barcos pesqueros les atrapan con redes que situan a la salida de las calas,
de
donde no pueden salir desorientados por un fuerte sonido que emplean los
pescadores. Después les rodean con sus barcos desde donde les lanzan
sus arpones. Una vez desangrado, el animal muere tras una lenta agonía
que puede durar más de 10 minutos y entonces son izados hasta el
barco.
Ésta
es la terrible escena recogida por las cámaras de los activistas
de la Asociación
Ecologista
Sea Sheperd, quienes fueron testigos de una de estas masacres llevada
a cabo en una pequña playa
de Taijin, en la prefectura de Wakayama, y cuyas imágenes han dado
la vuelta al mundo publicadas
y emitidas
por los más prestigiosos medios de comunicación, quienes,
al igual que nosotros, no pueden entender este tipo de prácticas
y piden una regulación internacional al respecto.
De
momento, lo único que han conseguido las asociaciones ecologistas
y la presión internacional ha sido que los pescadores hayan comenzado
a utilizar unos arpones que producen un corte en la medula espinal, reduciendo
de esta manera la agonía de estos cetáceos a 30 segundos.
Desde
masdebuceo nos sumamos a la repulsa internacional por estas prácticas
que no hacen sino mutilar nuestros mares y oceános, restándoles
la vida de la que disfrutamos los submarinistas y de la que nos gusta
ser partícipes en nuestras inmersiones.
Para
ver más ir a www.seashepherd.org
Agradecimiento Alejandro Prieto
