ANCIANAS
DEL MAR
Es
común que la longevidad de los animales esté asociada con el tamaño de
su cuerpo: mientras más grandes, más viejos pueden llegar a ser. Por lo
tanto, no es sorprendente que los mamíferos más longevos sean las ballenas.
Entre éstas, el caso extremo son las ballenas de Groenlandia.
Mediante
una serie de análisis químicos realizados en la lente del ojo de ballenas
de Groenlandia cazadas en la cacería de subsistencia de los esquimales
de Alaska, investigadores estimaron la edad de 48 ballenas. De éstas,
cuatro sobrepasaron los 100 años de edad, y las cuatro eran machos ¡De
acuerdo con esta metodología, el gran anciano de esta población tenía
211 años cuando fue cazado! Si bien hay bastante margen de error en la
técnica empleada y la estimación puede no ser totalmente precisa, hay
otras evidencias indirectas que apoyan la teoría de una longevidad excepcional
en las ballenas groenlandesas. En las décadas de 1980 y 1990 se encontraron
seis puntas de flechas y arpones incrustadas en la grasa de ballenas cazadas
en Alaska. Los investigadores compararon las características de estas
puntas con colecciones de museos, y determinaron que las mismas debieron
haber sido disparadas por esquimales entre 100 y 130 años antes, dando
a las ballenas que las portaban al menos un siglo de edad.
El
conteo de las láminas del tapón de cera del oído de las ballenas también
permite calcular la edad. Así, se ha estimado que las ballenas azules
llegan a vivir hasta 110 años, y las ballenas fin hasta 114 años.
En
el caso de las ballenas francas, hay algunas evidencias aisladas de individuos
longevos. Un ejemplo notorio proviene de la población del Atlántico Norte.
En 1935 una ballena franca hembra fue fotografiada mientras cazadores
mataban a su cría en las costas de Florida. Sesenta años más tarde, en
1995, la misma ballena fue fotografiada por última vez en Georges Bank.
Asumiendo una edad media a la primera parición de 10 años para las ballenas
de esta población, los investigadores estimaron que la edad de esta hembra
en 1995 (60 años más tarde de ser fotografiada con una cría) era de al
menos 70 años.
Las
ballenas francas de Península Valdés comenzaron a ser identificadas con
sus crías por nuestros investigadores en 1970. Algunas de las primeras
ballenas fotografiadas continúan visitando la península. Dado que la edad
mínima a la primera parición en esta población es de 7 años, aquéllas
primeras ballenas fotografiadas con crías que siguen llegando a Valdés
en la actualidad tienen al menos 40 años.Noticia
extraída del boletín N° 82 del Instituto de Conservación de Ballenas.
Ver www.icb.org.ar