Kaspar Jacob Roth. Un suizo por las pampas argentinas

Naturalista Suizo nacido en Herisau, Qppenzell Ausser Rhoden, al este de Zürich, el 14 de junio de 1850. Precoz entusiasta por la historia natural, a los diez años de edad fue estimulado por el Doctor Bernhard Wartmann del museo local, para coleccionar objetos que encontrara en la naturaleza y que despertaran su juvenil interés.


Arribó a la Argentina con su familia en 1866 estableciéndose en Baradero, provincia de Buenos Aires, región dónde se afincó una gran colonia de inmigrantes suizos y alemanes.
Se volvió un gran estudioso de la naturaleza a partir de la propia observación y la lectura de toda bibliografía (por cierto bastante escasa) que hallaba disponible.

Santiago Roth 1850-1924-"Buscando los restos de un Glyptodonte en Pergamino"

Para 1870 contaba con una importante colección de fósiles, la mayoría enviados al museo Saint- Gall en Suiza. Por esos tiempos era común efectuar envíos a museos extranjeros, práctica realizada por prestigiosos investigadores como Florentino Ameghino (1854? -1911) o el mismo Juan Manuel de Rosas (1793- 1877) que en su condición de Director Supremo, envió importantes colecciones a Europa.
Santiago (cual fue su nombre español) amplía sus exploraciones por la Cuenca del Plata, siguiendo los consejos de Carlos Germán Burmeister (1807- 1892) por ese entonces Director del Museo Público de Buenos Aires. Realiza importantes descubrimientos paleontológicos, formando una importante colección de xenartros fósiles (invertebrados que habitaban en las cavernas) también vendida a un danés llamado Lausen que a su vez la cedió al Museo de la Universidad de Copenhague.
Por la importancia de sus hallazgos se vincula con importantes investigadores europeos, como el profesor suizo Karl Vogt, con los cuales realiza estudios de anatomía comparada, geología y paleontología.

A su regreso de Europa en 1851, se instala en San Nicolás, Buenos Aires y continúa con sus exploraciones de la costa del Paraná.
En 1881 realiza un descubrimiento que causó una gran conmoción: en Fontezuelas (Portimelos), cerca del río Arrecifes, halla un caparazón de gliptodonte (una especie de armadillo gigante) con un esqueleto humano debajo. Ese hallazgo se conoció como el “hombre de Portimelos”, que junto con los estudios de Ameghino en el arroyo Frías se constituyó en una evidencia de la coexistencia de grupos humanos con la fauna sudamericana del Pleistoceno. Esta teoría, rebatida desde un principio por otros investigadores, hoy ya está finalmente desechada y el caso es que los antiguos indígenas utilizaban a los grandes caparazones de estos animales como abrigo y protección.


Entre 1887 y 1892 recorre diferentes provincias del litoral y de la Patagonia del sur Argentino; el mismo Ameghino, en su obra sobre los mamíferos fósiles de la Argentina, lo señala como uno de los coleccionistas de fósiles más hábiles del país.
Por la importancia de sus descubrimientos, Francisco Pascacio Moreno (1852-1919) le ofrece la jefatura de la sección de paleontología del Museo de la Plata sucediendo al suizo Alcides Mercerat. Fue ocupando distintos cargos en esta prestigiosa institución a la cual perteneció desde 1895 hasta su muerte.
Comisionado por Moreno, en 1896 se desempeña como perito en una cuestión de límites con Chile, en 1900 la Universidad de Zürich le otorga el título de Doctor en Filosofía y es aceptado como miembro de la Comisión Internacional de Geología, sita en New York
Siempre entusiasta, continúa sus exploraciones hasta casi el momento de su muerte; en el año 1922 descubre el esqueleto de un dinosaurio saurópodo, el Neuquensaurus australis cuyo montaje en el Museo de la Plata fue iniciado por el propio Roth y finalizado por el Doctor Ángel Cabrera (1875- 1960) que lo sucede en el cargo.
Fallece a los 74 años, en Buenos Aires, el 4 de agosto de 1924 dejando un importante legado a la paleontología Argentina.

Federico Serino

Agradecimientos.

A Hugo Roth padre e hijo, por sus comentarios y recuerdos.
Adrián Giacchino y Yamila Gurovich