Expedición Austral al cerro Aconcagua.

Por Federico Serino. Piloto MD 80 Austral. Miembro del Explorers Club

(Del 4 al 22 de diciembre de 2009)

Aconcagua cara oeste.

Advertencia:
El montañismo y la escalada son actividades que conllevan un riesgo probable con causales potenciales de muerte, por lo que se recomienda seguir la guía de un instructor o persona idónea antes de realizar cualquiera de estas actividades

¿Como contar una experiencia que fue profunda e intensa, pero a la vez dura e inquietante…?

¿Qué palabras usar para que poder transmitir fehacientemente los numerosos sentimientos que suscitan una serie de acontecimientos considerados “peligrosos”…?

¿Es tal vez la íntima relación del ser humano con la naturaleza o simplemente la arrogancia de demostrarse a uno mismo de lo que se es capaz de arriesgar para conseguir una meta…?

Muchas preguntas como éstas fueron las que pasaron por mi cabeza hace diez años cuando participé en una presentación sobre las características del  ascenso al cerro Aconcagua que, con sus 6962 metros, es la montaña más alta de América y marcó profundamente en mí, el deseo de escalarla y conocer sus íntimos secretos.

¿Sería lo suficientemente fuerte y perseverante para afrontar ese desafío? ¿Mi mente estaría acorde a tamaña empresa?... hoy después de dos intentos infructuosos todavía no lo puedo contestar…

Cerrro Catedral.

Con un montón de dudas y zonas oscuras decidí, a pesar de todo, iniciar el proyecto y me puse al frente en los aspectos referentes a la logística general de esta expedición, preparativos que llevaron dos años de intensas gestiones: búsqueda de equipo en general, comida adecuada, artículos de campamento, permisos de ingreso, formas de traslado y sobre todo y  lo mas importante, compañeros que quisieran acompañarme para iniciar esta odisea, sin los cuales sería imposible, acometer con éxito y sin poco riesgo una tarea de tal envergadura. Este aspecto puede parecer muy simple. pero siempre, cuando uno inicia este tipo de aventura, tiene mucha gente que quiere sumarse, pero al final, al momento de la decisión final, solamente queda un número ínfimo de participantes.

Por fin  pude poner fecha a la partida, pactada para el 4 de diciembre de 2009, tratando de hacerla coincidir con mis vacaciones anuales y con la temporada de ingreso al Parque Provincial Aconcagua, donde se encuentra el coloso, también llamado “Centinela de Piedra”.
Si bien esta fecha no es la mejor opción en cuanto a previsiones de clima, era la única disponible y así hubo que proceder… mas adelante esta decisión sería una de las tantas a lamentar…

La temporada de acceso al Aconcagua se divide en alta, media y baja, entre el 15 de noviembre al 15 de marzo. La mas solicitada por las expediciones, y también la mas onerosa en cuanto a tarifas, es la el mes de enero, temporada estival en el hemisferio austral.

En el año 2008 (primera expedición que se organizó para conocer el lugar y determinar posteriores acciones a seguir) tuve por compañero a Marcos Medina, un entrañable amigo que está trabajando en Emiratos árabes como piloto, y pudo acompañarme en esta primera etapa de exploración, conocimiento y descubrimiento.
En la segunda etapa, en el ascenso propiamente dicho, mi compañero fue Jorge Cámpora, Ingeniero Químico y  gran montañista.

Para darse una idea de la cantidad y calidad de los elementos utilizados en este tipo de aventura, es necesario contar con ropa de protección contra el frío, camperas técnicas de Gore tex; camperas de pluma de ganso de Duvet; botas dobles para evitar los tan temidos congelamientos, que de no ser tratados terminan en amputaciones debido al proceso de gangrena que se forma en los miembros; carpas de alta montaña con la característica adecuadas para soportar severas condiciones de nevadas, granizos y vientos huracanados; guantes de pluma; sacos de dormir también de pluma de ganso, para temperaturas extremas de -40º C; sachets de comida liofilizada, que son en esencia, alimentos deshidratados; bombonas de gas propano butano y combustible líquido o bencina para los calentadores y un sinnúmero de elementos, que en nuestro caso especifico sumaban la friolera suma de mas de 70 kg.
Todo esto debe ser repartido entre bolsos petates, que llevan las mulas de los arrieros, que se contratan en el lugar, más las mochilas personales de cada miembro del equipo.

Partimos de Buenos Aires en un avión de nuestra compañía, AUSTRAL, en la cual cumplo funciones de piloto de la línea MD, donde después de un tranquilo vuelo, arribamos a la ciudad de Mendoza, enclavada dentro de un marco imponente, con la precordillera dominando todo el paisaje hacia el Oeste a 750 metros sobre el nivel medio del mar (msnmm).
Allí hicimos los trámites correspondientes frente a la Secretaría de Turismo (obtención del permiso de ascenso, pago del mismo, etc.) e hicimos las compras de último momento, como  por ejemplo, el combustible para los calentadores, material que no puede trasladarse por medio aéreo ya que es tipificado como “mercancía peligrosa”.
Desde allí, tomamos un micro regular que nos llevó a la localidad de Penitentes, situada aproximadamente a 170 km de Mendoza, a 2800 metros de elevación, donde nos recibió la gente de la empresa “LANKO” que nos tenía reservado el servicio de arrieros con mulas para llevar la carga mas pesada hasta Plaza de Mulas. A lo largo del relato aclaro las diferentes elevaciones por las cuales transitamos para dar idea de la dimensión que tuvo esta expedición.

Luego de separar los petates y coordinar el equipo que íbamos a necesitar en las dos jornadas que nos aguardaban, partimos hacia Horcones, lugar donde los guardaparques chequearon nuestros permisos de ingreso al parque y evaluaron la situación personal de cada expedicionario. Esto es así ya que no sería la primera vez que aparecen “mochileros” muy bien intencionados pero con equipos más que insuficientes para afrontar las diferentes situaciones, cerca de los campos de altura. Recuerdo una anécdota de uno de los patrulleros, que comentaba que una noche escucharon voces muy cansinas aproximándose a Plaza de Mulas (Campamento base), cuando fueron a ver de que se trataba vieron con horror a un par de muchachos, en muy mal estado, con mochilas de jean y ojotas equipados para un camping en Villa Gessell!!!!

Confluencia 3300 m Preparando la cena.

En esta primera etapa, caminaríamos unas 3 horas hasta el primer campamento de Confluencia, situado a 3300 metros donde haríamos nuestra primera escala para descansar, comer e hidratarnos, esta última condición  es muy importante, ya que con la ingesta de grandes cantidades de líquido (entre cuatro y siete litros diarios) se evitan los temidos edemas pulmonares y cerebrales, que se producen por efecto de las bajas presiones que inciden sobre el organismo a medida que uno asciende.

Arribamos a este primer campamento, armamos la tienda y nos dedicamos a descansar. Esa noche el frío se hizo sentir, pero no sería nada en comparación con las temperaturas que nos aguardarían más arriba…

Al otro día partimos en un “trekking” de aclimatación hacia el Oeste, con destino al campamento de “Plaza Francia” siguiendo el curso del río Vacas, en un ascenso sostenido hasta los 4100 metros, donde se aprecia una vista imponente de la cara sur del Aconcagua, pared vertical que con sus casi 3000 metros se convierte en una de las mas altas y peligrosas del planeta. Parafraseando a Emilio Comicci, un gran alpinista italiano del siglo pasado, difícilmente pueda expresar la alegría y embriaguez que me produjo hallarme completamente solo ante aquella pared espantosa…

La aclimatación es un paso obligado al cual todos los montañistas deben someterse si o si, si no quieren sufrir los efectos de la altura mencionados anteriormente… “Soroche”, “puna”, son alguno de los nombres locales con los que se menciona este fenómeno, producto sencillamente de que el ser humano no está preparado para vivir a tales altitudes. El proceso consiste en subir a la cota más elevada posible donde el cuerpo, ante la falta de oxígeno en el aire, produce más glóbulos rojos, que los que produce a nivel del mar, y luego  finalmente, bajar a dormir a un nivel inmediatamente inferior.
En los modernos sistemas presurizados de nuestros aviones no notamos estos cambios, ya que la tecnología aplicada permite que los compresores de las turbinas insuflen aire dentro de la cabina y nos permitan volar a 10.000 mts y estar como a una altura relativa de 700 metros, nada comparado con los casi 7000 metros del Aconcagua…

De regreso a Confluencia, muy cansados y contentos luego de mas de siete horas de caminata, preparamos y calentamos la comida, nos hidratamos y nos fuimos a descansar, preparándonos mentalmente para la durísima jornada que nos esperaba al otro día: un ascenso continuo de casi diez horas hasta el campamento de Plaza de Mulas, situado a 4300 metros.

A las seis de la mañana sonó el despertador de mi reloj equipado con altímetro y barómetro (de gran ayuda para conocer los datos y tendencias meteorológicas, cosa de por sí que como piloto de avión, no puedo dejar de desconocer) y con un frío que “calaba los huesos” comenzamos los preparativos para partir. Es importante destacar que la sensación térmica es muy baja hasta las nueve de la mañana, ya que Plaza de Mulas se encuentra en un valle, o “circo”, rodeada por cerros de diferente envergadura que ocultan al sol casi por completo.

Partimos con un paso lento pero sostenido, cada uno ensimismado en sus pensamientos y elucubraciones… luego de pasar una zona de mallines (pantanos) vimos en toda su extensión la tristemente célebre conocida “playa ancha”… una planicie increíblemente extensa, donde lo único que uno hace es simplemente: caminar….caminar… y nuevamente caminar…
Nos fuimos cruzando con algunos grupos de montañistas hasta que arribamos a la llamada “cuesta brava” una pendiente importante y zigzagueante que nos daba una interesante recepción a la cota de los  4500 metros.

Increíblemente cansados arribamos a Plaza de Mulas (4300 metros), una especie de Babel en medio de la montaña: decenas de carpas con ciudadanos de diferentes nacionalidades, idiomas e ideales.

Después de la acreditación con el jefe de guardaparques y chequeo médico obligatorio (oxigenación en sangre, pulsaciones, presión sanguínea y auscultación de pulmones) nos dirigimos a nuestro lugar asignado donde prontamente nos pusimos a montar la tienda, ya que como mencioné anteriormente, al ocultarse el sol el frío comienza a ser muy intenso. Preparamos unos caldos calientes y cansadísimos nos metimos en los sacos de pluma.

El día siguiente fue una etapa de descanso y aclimatación, donde aprovechamos para reunir el equipo que habían llevado los arrieros con las mulas e intercambiamos experiencias y vivencias con otros miembros de diferentes expediciones.

El comentario general entre los expedicionarios era sobre el mal tiempo imperante… justo en el momento que decidimos realizar el ascenso!!! Es de notar que los procesos meteorológicos desafortunadamente afectan todas las actividades a realizarse al aire libre, lo que incluye por supuesto a la operación aeronáutica tan afectada en este momento por la ocurrencia del fenómeno conocido como el “el fenònmeno del Niño".

Vimos mucha gente con problemas de hipotermia y mal agudo de montaña (MAM) que esperaban para ser evacuados por el helicóptero que presta servicios en el parque, o en la mayoría de los casos, en mulas, debido al mal tiempo, o acompañados del personal de guardaparques, si es que el montañero puede trasladarse por sus propios medios.

Todo este cuadro comenzó a incidir en forma bastante negativa dentro de mi mente, ya que no pude desconectar mi instinto “conservador” como piloto de aeronaves, donde siempre tengo una alternativa de escape cierta y segura… hoy a pocos días de culminada la aventura, quizá mi experiencia en montaña tampoco haya sido lo suficientemente importante como para acometer una empresa tal con razonables posibilidades de éxito.

Posteriormente iniciamos nuestro recorrido hacia los campamentos de altura en una mañana fría pero soleada, aunque el pronóstico nos alertaba que por la tarde tendríamos nubes y nevisca. El paso era lento pero constante, caminando solo mirando al frente, concentrado en lo que uno hace y en sus sentimientos más profundos: ¡que inmensa belleza se desarrollaba a mí alrededor! ¡cuantas cosas que uno hace casi en forma automática como abrir un grifo y tomar agua o utilizar un simple inodoro se extrañan de sobremanera si de forma repentina comienzan a faltar
En ruta hacia Plaza Canadá pasamos por el promontorio rocoso llamado “Piedras Conway” (4750 metros) en honor al científico inglés William Conway que recorrió la zona a fines del siglo XIX, donde aprovechamos el tiempo para realizar un descanso y tomar algunas fotografías.

Confluencia porteando en mulas.

En este trayecto estábamos “porteando” material para abastecer los campamentos de altura, práctica que consiste en llevar de a poco la carga necesaria a utilizar en las distintas etapas del ascenso y que permite subir a una cota determinada y luego bajar a  dormir a un nivel inferior.

Esa mañana antes de la partida, habíamos recibido una noticia que para mi resultó devastadora y determinante y que incidiría en las futuras decisiones que tomaría en el transcurso de los acontecimientos…un montañista tailandés, radicado norteamericano, había fallecido en  la cumbre y esperaban a que mejorara el tiempo para que la esforzada patrulla de rescate pudiera ascender para rescatar el cuerpo y bajarlo a una cota aproximada de 5500 metros, desde donde pudiera operar el helicóptero de socorro.

Plaza Canadá.

Por fin, cuando arribamos al campamento de altura denominado “Plaza Canadá” a 5070 metros, nos pusimos a descansar y evaluar los acontecimientos: con el tiempo desmejorando y un cansancio fortuito y en es instante le planteé ( esta todo escrito en tiempo pasado)a mi compañero la alternativa de abandonar el ascenso. Por suerte mi colega aceptó esta posibilidad y un poco con dolor renunció a continuar con la expedición. Es de notar que la buena predisposición y entendimiento entre los integrantes pudo lograr que el desenlace haya tenido un buen final, ya que no siempre se llega a un acuerdo, lo que determina un inicio de conflictos y pleitos no deseados para las situación y circunstancias que uno esta viviendo en ese momento.

Continuamos ascendiendo hacia el próximo campamento de altura “Nido de Cóndores” a 5700 metros, sólo para “probar” un poco la sensación de estar a cotas superiores y luego iniciamos nuestro descenso.

Una vez que nos hallamos en la carpa comentando los hechos sucedidos en aquel  ajetreado día nos acostamos a dormir pensando en lo vivido y experimentado en la jornada. A la mañana siguiente, compartiendo el desayuno con dos montañeros mendocinos que realizaban la experiencia del ascenso para relatarla en un diario local, les comentamos la  decisión de regresar a Penitentes, punto de partida de la expedición, no sin antes realizar la ardua caminata de regreso, con casi siete horas por delante hasta arribar finalmente al puesto de Laguna Horcones… “Es una buena decisión” afirmaron, dando por sentado las sabias palabras de antiguos montañistas que decían que la montaña siempre estaría ahí y que sólo habría que intentarlo en otra oportunidad mejor predispuestos y preparados.

Cara Sur Aconcagua.

Las experiencias que guardo de estos días son muy profundas y por supuesto que las volvería a vivir, sólo pensar en la conquista de la cumbre se vuelve un pensamiento que golpea mi mente y me fuerza a entrenar mas y mejor para obtener el éxito…recojo el pensamiento del célebre montañista inglés George Leigh Mallory, cuando , en una rueda de prensa, le preguntaron por qué quería escalar el Everest, la montaña mas alta del planeta, y el respondió simplemente… “Porque está ahí…”

CHECK LIST DE ELEMENTOS UTILIZADOS PARA LA EXPEDICIÓN

1ª Capa, contacto con la piel:                                        TOTAL ESTIMADO: 1500 g
Camiseta interior de polipropileno (4).
Calzoncillos interiores largos polipropileno. (1)
Pantalón polar
Par guantes de interiores, porta calienta manos
Balaclava,
Máscara neoprene,
Medias interiores de polipropileno (1º piel)
Par guantes de interiores o primera piel polipropileno
Pañuelo de algodón suave
 
Protección contra el Frío:                                         TOTAL ESTIMADO: 3800 g
Campera técnica tricapa Goretex
Campera duvet
Cubre pantalón Ultrex
Pantalón Trekking para aproximación, Poliamida
Buzo Wind stopper, (2)
Buzo MIcropolar (2)
Par guantes Triples
Par guantes Duvet  Mitones
Medias de abrigo Polar
Medias de abrigo de Sky
Gorro de polar
Gorra para el sol impermeable,
Orejeras, bufanda polar
Polainas

Calzado                                                                                              TOTAL: 3900 g
Bota Media Montaña(Par 1500 g)
Bota Hielo plástica doble (Par: 2400 g)

Equipo técnico                                                                  TOTAL: 1700 g
Crampones automáticos (1000 g)
Bastones telescopicos  (700 g)

Campamento:                                                    TOTAL: 7910 g
Mochila 85 lts (2400 g)
Mochila Ataque: 45 lts (1100 g)
Bolso Petate 110 litros, (2000 g)
Cubremochila impermeable  (50 g)
Bolsa de dormir Duvet, Rango térmico: -5cº / -40cº (2160 g)
Colchoneta aislante  (200 g)
Carpa alta montaña  3 personas (2500 g)
                                                              
Seguridad                                                                                          TOTAL: 3046 g
Par de Lentes de sol  protección 4 (50 g)
Antiparras Sky dobles (70 g)
Cortaplumas multifunciones (150 g)
GPS (150 g) Autonomía: 18hs
VHF HANDY  (FREC: 142.800 Mhz FM) Parque Prov.l Aconcagua (430 g) Autonomía. 4,5 hs
  Emergencias: 155.675 Mhz (canal1).
Reloj con despertador, luz, Altímetro, barómetro, compás (180 g)
Compás (70 g)
Silbato para avalanchas (30 g)
Manta térmica aluminizada (30 g)
Linterna frontal (3) (178 g)
Bolsa personal de Higiene (neceser) (350 g)
Pastillas potabilizadoras (220 comprimidos, 1 c/3 lts) (150 g)
Kit supervivencia (Yesquero, espejo señales, Encendedor, fósforos) (50 g)
Bolsas grandes de residuos  para proteger la ropa de la lluvia en la mochila (50 g
Protector solar (factor mínimo 30) (50 g)
Cinta Silver Tape (50 g)
Botiquín 1º auxilios, DEXAMETASONA, IBUPROFENO, BUSCAPINA (150 g)
Pilas repuesto (8 AA, 6 AAA, 4 AA litio) (Total 250 g)
Calienta manos (9) Calienta Pies (2)  (Total 300 g)
Velas chicas (8) (Total 200 g)

Cocina:                                                                                      TOTAL: 4435 g
Calentador de montaña a  gas y bencina: (85 g)
Cartuchos propano- butano; cada Cartucho dura 6 comidas, aprox 3 días (230 g c/u, Total 2300 g)
Marmita cocina (2 ollas, vasos, cubiertos) Olla grande para derretir nieve (1500 g)
Termo  agua caliente 1,2 lts (300 g)
Botella de un litro con boca ancha (2) (250 g)

ALIMENTOS:
Desayuno:                                                                                                   TOTAL: 2799 g
Café 1 pote (30 g)
TE 17 saquitos (50 g)
Edulcorante 30 sobres (50 g)
Sal 1 pote (30 g)
Yerba (400 g)
Leche polvo  (400 g)
GALLETITAS (5 paquetes) (250 g)
BOLSAS ZIPLOC (para viaje) almendras, nueces, avellanas (3) (total 300 g)
BARRAS CEREAL FRUTILLA YOGURT (6) (total 150 g)
BARRAS CEREAL LEMON PIE (6) (total 138 g)
BARRAS CEREAL CHOCOLATE ALMENDRAS (7) (total 151 g)
BARRAS ENERGIZANTES (2) (total 120 g)
CHOCOLATES INDIVIDUALES BARRA  (10) (total 300 g)
CARAMELOS ACIDOS 1 Paquete (150 g)
JUGO NARANGA (6 sobres) (30 g c/u, Total: 180 g)
JUGO MANZANA (10 Sobres) (10 g c/u, Total: 100 g)

Comidas liofilizadas:                                                                         TOTAL: 3811 g
MOUNTAIN HOUSE: Bife Strogonoff (2 porciones) (136 g)
       Lasagna carne (2 porciones) (136 g)
                                  Pasta primavera (2 porciones) (136 g)
BACKPACKERS:     Pollo Santa Fe  (2 porciones)  (212 g)
                                Arroz Thai (2 porciones)  (228 g)
                                    Pollo curry (2 porciones)  (177 g)
PASTA VEGETALES QUESO  (3 porciones) (198 g)
FUCCILLE SALSA MEDITERRANEA (3 porciones) (210 g)
MOSTACHOLES NAPOLITANA (3 porciones)  (219 g)
CAPELETINI CARNE (4 porciones)  (500 g)
ARROZ VEGETALES POLLO (4 porciones)  (193 g)
ARROZ PAELLA (4 porciones)  (185 g)
PURE PAPAS (8 porciones)  (200 g)
SOPA FIDEOS 4 PAQUETES (8 porciones)  (85 g c/u: 340 g)
SOPA CREMA POLLO R (4 porciones)  (70 g)
SOPA CABELLOS ANGEL (4 porciones)  (71 g)
CALDOS PROTEICOS (17 sobres) (Total 600 g)                                                                    

TOTAL GENERAL: 31901 g